Señores directores: El horrendo homicidio de un miembro de la comunidad lourdeana de Santa Fe, Mario Laracca, impulsó hace un año esta reflexión redactada por profesores, personal directivo, alumnos y toda la comunidad escolar de la EETPI 8122 Ntra. Sra. de Lourdes. Hoy, ante el silencio frente a tan injusto asesinato, la comunidad escolar desea renovar su bronca y repetir el mensaje. Vox populi, vox Dei.
Mario era técnico químico egresado de la Escuela Técnica de la Comunidad Educativa Ntra. Sra. de Lourdes. Cuando retrocede nuestra memoria hasta los días que él transitaba nuestras instalaciones no podemos más que recordar cosas buenas: el respeto hacia los profesores y hacia sus pares, su compromiso con el estudio y con la institución, su afición por el ajedrez, sus dones para imitar sin mínimo vestigio de ofensa y, sobre todo, recordamos su compromiso cristiano manifestado en su vocación de servicio.
Transcurrido el tiempo, lo evocamos siempre devoto de Ntra. Madre de Lourdes y su predisposición a servir a su escuela desde donde podía: su negocio siempre financiaba alguna de nuestras tantas necesidades.
Y así llegamos al hoy tan ingrato. En nuestros corazones bullen sentimientos contrapuestos: la ternura y el dolor, el amor y el odio, el perdón y la sed de venganza.
Hoy todos reclamamos (volvemos a reclamar como lo hicimos sin respuesta alguna, durante todo el año transcurrido desde el infausto momento) a las autoridades competentes que hagan algo para que termine la inseguridad y que los violentos estén donde no dañen a nadie más.
Pero también instamos a la sociedad santafesina a trabajar por la seguridad desde el lugar que nos corresponde a cada uno. Nunca desde el silencio cómplice.
Pedimos a las familias a que vuelvan a hacer los primeros educadores de sus hijos; que no resignen sus derechos a ser los propagadores de esos valores perennes construidos por el mundo civilizado: el respeto a la vida en todas sus manifestaciones fundamentalmente a la vida dentro del seno materno: el no rotundo al aborto, la honestidad, la solidaridad y el esfuerzo.
Y, reclamamos a gritos, dejar de lado la complicidad social. Basta de mirar hacia otro lado frente a los hechos delictivos. Ojalá, el dolor que hoy nos embarga por la desaparición física de Mario se transforme en luz de inspiración divina para diseñar estrategias que nos permitan recuperar la ciudad tranquila y segura y los valores respetuosos de la vida que supimos tener.
Tus profesores, directivos, compañeros de promoción y todos los alumnos de nuestra querida Escuela de Lourdes a quienes diariamente les recordamos tus cualidades, así lo desean.
Por Oscar R. Prendes Corujo - DNI. 8.618.991 - Rector EETPI 8122.