En el año 2004 el gobierno nacional remitió a la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de ley sobre educación técnica. Distintos bloques parlamentarios (ARI, PS, UCR) tenían proyectos sobre la cuestión. Durante largos meses la presidencia santacruceña de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados invitó a gremios y otras corporaciones a expresarse sobre la cuestión pero, finalmente, fue el plenario de la Cámara constituido en comisión el que debió tratar los proyectos. ¿Qué había ocurrido? Simplemente que se había obrado de mala fe. Se orquestó una apariencia de participación invitando a actores ajenos al Congreso a opinar pero no se permitió la discusión entre los diputados. Los hechos demostraron que no estuvo en la intención del gobierno permitir que el proyecto, que se había acordado con algunos sectores gremiales fuera del congreso, fuera alterado. El proyecto fue aprobado sin debate por la mayoría oficialista primero en la Cámara de Diputados y luego en la de Senadores. En la de diputados no hubo debate, simplemente, exposición de motivos.
Hemos visto dos veces por televisión al Jefe de Gabinete burlarse de las entidades rurales, recurriendo a conferencias de prensa parciales para dar información aviesamente construida. La primera vez lo hizo a espaldas de los ruralistas, cuando todavía no se habían retirado del Ministerio de Economía. Este lunes repitió el esquema: presentación de datos de exportaciones de granos sin indicar el momento en que se cosecharon los mismos pero, fundamentalmente, sin permitir una interpretación distinta al no habilitar la presencia de los representantes de las entidades en la conferencia de prensa ni siquiera en calidad de público. Clara maniobra para confundir a la ciudadanía no especializada en la comercialización de estos productos, tratando de hacer creer que el paro agropecuario había estado dirigido contra los argentinos.
El gobierno puede manipular información, puede construir estadísticas que le convengan pero no puede impedir que tarde o temprano las malas noticias le lleguen. Así, durante el período Filmus se negaron los datos de calidad educativa y hoy el nuevo ministro tiene que rendirse a la evidencia que brinda la información internacional y aceptar la decadencia de la educación argentina. Los indicadores sobre la pobreza cultural de la mayoría de nuestros jóvenes y niños, pobreza de la que no será fácil salir, muestran que la educación no estuvo en la agenda del gobierno kirchnerista a pesar de la publicidad gubernamental.
Es de esperar que el alerta del dirigente Buzzi de la Federación Agraria Argentina sobre el empobrecimiento de los pequeños y medianos productores por aplicación de las retenciones móviles sea escuchado por los diputados y por el gobierno y que se aboquen al tratamiento del tema. Los que seguimos los informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo para Argentina (2002, 2005, 2007) sabemos que el mundo rural y los cordones de villas de emergencia de las grandes ciudades son los lugares de más pobreza, pero que es peor la situación del mundo rural, que las 9 provincias del norte tienen más de un 40% de jóvenes pobres y que con la reactivación posterior a la devaluación se frenó la inmigración del campo a la ciudad.
Es de esperar que la necesidad del poder ejecutivo de demostrar autoridad no someta a los diputados nacionales de la mayoría parlamentaria segando definitivamente las oportunidades de las poblaciones rurales a vivir dignamente donde nacieron.