Nosotros: NOS-12
El auge de las mercerías
Imaginación en el escaparate
Un mundo de brillos, hilos y colores. La estrechez de los bolsillos produjo un auge de las tiendas que, como antaño, ofrecen un sinfín de artículos para la confección y reparación de prendas, para bordar vestidos y trajes e incluso confeccionar joyas artesanales. textos de Revista Nosotros.

Como aquellas que visitábamos de mano de nuestras abuelas, con la misma magia con que se confeccionaban las prendas de antaño, cada mercería es un mundo que descubre tras la puerta sueños de canutillo, piedras y dijes; joyas artesanales en las estanterías, pequeños carnavales para armar dentro de cada frasco.

Hilos, cadenas y botones. Medallones de nácar y otros que imitan la piel del leopardo. Estrellas en miniaturas o simples piedras livianas para combinar. La gama de posibilidades es tan infinita como la imaginación que crea, que combina bijouterie con apliques, galones y bordados.

En un mismo escaparate y en una sola vidriera, los vidrios de Mendoza 2768 deslumbran a quien pase por la vereda. En su interior, Femme Mercería atesora todas las piezas necesarias para confeccionar una prenda o arreglar aquella que la emotividad o la escasez se niega a desechar: cierres, botones, hilos y agujas que conviven con lentejuelas, canutillos y piedras para aportar su brillo en prendas, aros y collares e incluso despertar la magia del carnaval.

"Somos el único local en el país que reúne tres rubros en uno: mercería, armador y comparsa en un sólo lugar". Las palabras de Hernán Olivera, titular de Femme, explican el surtido de sus más de 6 mil artículos que se reproducen en vestidos de 15, de novia y hasta trajes y coronas de carnaval.

"La característica fundamental de este rubro es que sólo necesita imaginación para emprenderlo, porque no ofrece un producto terminado sino múltiples variantes para solucionar los problemas del cliente". La explicación de Olivera no se refiere sólo a la posibilidad de elección de la amplia gama de productos, sino "al valor de buscar una opción para confeccionar aquello que no se puede comprar, cuyo resultado es siempre más barato y gratificante que la adquisición del producto terminado".

Color surtido

Femme Mercería nació hace seis años por iniciativa de Olivera, quien tomó el consejo de su tía política y decidió invertir en este rubro, por el poco capital de inicio que significó su incursión. "Sabemos por experiencia propia que con pocos recursos se puede dar inicio a este rubro rentable. Sin demasiado capital se puede vestir un local colorido y bien surtido".

La oportunidad adquiere relevancia en días en que la inestabilidad de las finanzas hogareñas obliga a muchos alejar sus ojos de las vidrieras, las demandas en mercerías se multiplicaron considerablemente, como opción para arreglar las prendas y prolongar su uso. "Notamos un crecimiento en la cantidad de personas que vienen en busca de artículos de mercería -contó Hernán- Si bien esto no significa un incremento proporcional de caja por el bajo valor de los artículos, notamos que hay más demanda de productos para reparación de prendas como cierres, hilos, apliques y botones".

A partir de este auge y de la experiencia adquirida, esta empresa amplió sus fronteras y propone asesorar a otros comerciantes para su incorporación al rubro en tiendas, librerías y todo tipo de comercios en localidades del interior y en los distintos barrios. "Asesoramos a los comerciantes en cómo optimizar la rentabilidad para que aprendan a comprar en este rubro que ofrece miles de artículos que si bien deslumbran puede provocar una acumulación de stock. Nuestro propósito es guiar a nuestros clientes en sus compras y reposiciones, a partir del tester de nuestro salón de ventas al por menor, donde vemos cuáles son los artículos que más salen, que más rotan, en qué colores y surtidos".

En tierras de lo inimaginable, el brillo se pone a servicio de la confección de vestidos y prendas de gala, pero también -y especialmente-, en el brillo de los carnavales. "Proveemos a unas 140 comparsas de toda la provincia, de Entre Ríos, Chaco y parte de Corrientes, a quienes ofrecemos la cantidad y el costo requerido por su volumen de compra, a fin de que hallen en Femme el mismo surtido y precios comparables a los que suelen hallarse sólo en Córdoba, Rosario o los barrios de Flores u Once, en Buenos Aires".