Uno de cada cien chicos (más precisamente 1,2 por ciento) puede desarrollar hipotiroidismo adquirido durante su niñez o adolescencia. Esta enfermedad que se produce por la inflamación de la glándula tiroides, presenta una mayor prevalencia en mujeres que en varones (relación siete a uno).
Si bien el hipotiroidismo es una afección que suele desarrollarse en personas genéticamente predispuestas, lo cierto es que puede presentarse en cualquier hombre o mujer, por lo general entre los seis y los 14 años o bien, en el sexo femenino, en el período de embarazo y parto.
De acuerdo con numerosas investigaciones, se estima que el ocho por ciento de las mujeres de entre 45 y 50 años padecen hipotiroidismo, registrándose -además- un 15 por ciento de hombres por encima de los 80 años que también sufren esta afección. Aunque cuando se presenta una vez pasados los primeros años de vida, el retraso en el desarrollo madurativo del sistema nervioso central -principal peligro que el hipotiroidismo genera- está prácticamente descartado; igualmente esta condición provoca una serie de complicaciones que afectan la calidad de vida.
Entre las principales se encuentran el crecimiento lento, fundamentalmente de las extremidades; el retraso en el desarrollo dental; la tendencia al sobrepeso y la disminución del apetito; la intolerancia al frío; la piel áspera y seca y el estreñimiento.
"A diferencia del hipotiroidismo congénito que se expresa desde el nacimiento y provoca severos retrasos en el crecimiento debido a la importancia que tiene la hormona tiroides en el sistema nervioso central, no desarrollado por completo en los bebés; el adquirido tiene un período de aparente normalidad y luego suele aparecer durante el desarrollo puberal o en el embarazo, generalmente como consecuencia de fallas en el sistema de autoinmunidad del organismo que provocan que los glóbulos blancos rechacen o se defiendan de supuestas agresiones internas que no lo son", explicó la doctora Laura Gruñeiro, jefa del Departamento de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
A pesar de ser una enfermedad crónica que no puede revertirse, dependiendo el grado de afección y la duración e intensidad de la deficiencia hormonal, el hipotiroidismo se manifiesta de diversas formas en lo referente al crecimiento. En las niñas, por ejemplo, pueden advertirse desajustes en el ciclo menstrual.
"Pensando en la calidad de vida y en las complicaciones severas que van más allá de la sintomatología, el diagnóstico es fundamental. Por eso se realiza en el momento que los bebés nacen, la pesquisa neonatal, una prueba de sangre que permite detectar la alteración hormonal antes que empiecen los síntomas, porque el hipotiroidismo, en los primeros meses de vida es inaparente. El hipotiroidismo congénito afecta a uno de cada dos mil recién nacidos en nuestro país", destacó la especialista.
"Lo más importante es detectar a tiempo el cuadro para abordar el problema desde sus inicios. Una vez ahí, tanto para el hipotirodismo congénito como el adquirido, el tratamiento es el mismo y debe ajustarse a cada paciente y a la actividad hormonal que presente", refirió la doctora Gruñeiro.
En este sentido, la levotiroxina, es el medicamento indicado para complementar el trabajo hormonal que el organismo no lleva a cabo. Su utilización se fundamenta en la fácil administración que en una sola toma diaria media hora antes de la primera comida del día permite obtener notables mejoras en la calidad de vida, pudiendo regresar al estado corporal normal mediante la desaparición de los síntomas característicos.