Cada tipo de cabello es único y distinto a los demás, y por lo tanto requiere de unos cuidados especiales. Mantenerlo bonito y sano no es difícil; sólo se necesitan ganas y constancia.
En primer lugar, hay que tratar el cabello con delicadeza, masajeándolo suavemente con la yema de los dedos desde la nuca hasta el cuello. Aparte del champú, todos los tipos de pelo necesitan un acondicionador y una mascarilla adaptada a sus características que se aplicarán una vez por semana.
El aclarado es clave: empieza por agua templada y termina con agua muy fría. Así aportarás brillo a tu peinado.
Para secar el cabello recién lavado, basta con presionarlo con la toalla hasta absorber el exceso de humedad. Es conveniente utilizar secadores y planchas sólo cuando sea imprescindible, y siempre a una temperatura media. Desenredar el pelo con cuidado para que no se rompa. Si lo tienes graso, invierte en peines de madera y cepillos de cerdas naturales.
Un buen corte es fundamental: no vayas a la peluquería sólo en casos extremos. El pelo tiene que revitalizarse. Lo más conveniente es cortarse las puntas cada seis u ocho semanas para que crezcan con fuerza y no se resquebrajen.
Para conseguir una melena brillante, también puedes extender leche condensada por el cabello antes de enjuagarlo y luego pasar un cubo de hielo por las mechas. Otra opción es preparar una mascarilla con aceite de germen de trigo. Déjala actuar durante la noche y a la mañana siguiente, en el lavado, retirarla con agua y un chorro de vinagre de manzana.
El cabello graso es el más frecuente: un 35 por ciento lo sufre. Si eres una de las afectadas, puede hacer frente a la grasa vertiendo un poco de jugo de limón en el último enjuague. También te vendrá bien la levadura de cerveza y, aunque parezca sorprendente, masajearte el cuero cabelludo con aceite. Eso sí, esto último con moderación y sólo una vez por semana. De lo contrario, se conseguirá el efecto contrario.
Ya sea fruto de herencia natural o del uso de tinturas y otras prácticas que castigan el cabello, la sequedad se puede combatir. Apunta los ingredientes de otro remedio natural: dos yemas de huevo, una cucharadita de ron y otra de aceite de ricino. Deja actuar la mezcla unos minutos, date un buen lavado íy listo!.
Si la manzanilla potencia el rubio del cabello, el pelo oscuro tiene al romero como aliado. Poner a hervir un puñado de hojas de romero frescas, picadas con 2 tazas de agua. Esperar cinco minutos más antes de retirar la preparación e introducirla en un recipiente con difusor. Conservarlo en la heladera para rociarlo sobre el cabello. Verás cómo potencia el moreno.
Si, además, quieres que tu cabello tenga reflejos rojizos, antes de probar con las mechas empieza usando infusiones de té rojo en el último aclarado.
Si se usan pinturas, es sencillo seguir algunos consejos prácticos. Mantén tu color en perfecto estado mezclando leche de almendras, esencia de canela y unas gotas de limón. Si además eres de las que se tiñen en casa, aísla primero el contorno del cuero cabelludo y las orejas con vaselina o crema hidratante. Si no lo has hecho y se mancha la piel, no desesperes. Las manchas pueden desaparecer frotándolas con un algodón empapado con champú y alcohol.
Los productos específicos para combatir la caspa multiplican sus efectos si los combinás con el perejil. Herví 50 gramos de hojas frescas de esta planta y cuando se enfríe la infusión echatelá por el cuero cabelludo. Importante: luego no te enjuagues el pelo, simplemente secateló.
Domar el pelo rizado no tiene por qué ser un suplicio. Basta con aplicar clara de huevo sobre el cabello para definir su forma natural. Para evitar los enredos, imprescindible el acondicionador. Sus resultados se harán más evidentes si en la espera envolvés el pelo con papel de aluminio.
A otros les preocupa lo contrario y sueñan con darle vida a un cabello lacio. Si éste es tu caso, ponete manos a la obra y repartí espuma sobre el pelo mojado desde la raíz hasta las puntas. Después secateló con la cabeza hacia abajo y, al incorporarte, peinalo mechón a mechón por debajo con un cepillo redondo.