Opinión: OPIN-06 Cuando París era una fiesta

En el flamante "París rebelde", los periodistas Ignacio Ramonet y Ramón Chao proponen una guía política y turística de París, que desde 1789 ha sido uno de los principales focos de la subversión política y los progresos culturales, además de una de las ciudades más visitadas del mundo.

Tras la Revolución francesa, París es la ciudad que ha conocido más revoluciones populares, insurrecciones violentas y tumultos colectivos: la Revolución de 1830, la Comuna de 1870, las grandes huelgas del Frente Popular en 1936 y las protestas de estudiantes de mayo 1968, entre los principales hitos.

Revolucionarios de todos los continentes, de Marx a Bakounine, de Lenin a Ho Chi-Min, del Che Guevara al comandante Marcos, y decenas de otros, han realizado la peregrinación a la Ciudad Luz.

No sólo eso: es también la Meca de las revoluciones artísticas, la ciudad donde todos los "enfants terribles" y todos los anticonformistas de todas las disciplinas artísticas, desde el realismo al simbolismo, pasando por el cubismo, el existencialismo, y la nouvelle vague .

De esta manera, historia, política, cultura, exilio y turismo conspiraron para convertir a París en la capital indiscutible del siglo XIX y buena parte del siglo XX, hasta que el empuje irrefrenable de Nueva York acabó imponiéndose.

"¿Qué poseen en común las revueltas del "68? ¿Por qué, al mismo tiempo, se producen en sitios tan alejados como California, Tokio, Inglaterra, Alemania, Polonia, Italia, Uruguay, París, España, Praga, Argentina y México? ¿Por qué, como símbolo de una protesta universal, sólo ha quedado el Mayo Francés?", se preguntan los autores.

Para los autores, en aquel 1968 entra en escena una categoría social hasta entonces desprovista de estatuto político: la juventud: "Igual que en la segunda mitad del siglo XIX se inventó la infancia, y que en el período 1880-1920 se concibió la adolescencia, en los años 1960 se creó lo que llamamos juventud", explica en el libro.

(Télam)