Señores directores: Estamos frente a un país gobernado por dos presidentes, contando a la vez, con el poder de manejar la chequera para presionar o comprar voluntades, más en estos momentos. A esto, se le suman los voceros presidenciales como D"Elía y Bonafini, con declaraciones que son una mezcla de pena y lástima pero son parte del gobierno y muy bien remunerados. Todos en busca del desprestigio y sometimiento a que está expuesto el sector más importante de esta Nación, como lo ha sido, es y seguirá siendo el productor agropecuario.
Parece que el afán recaudador de este gobierno no tiene límites, si es que así se lo puede llamar. ¿Por qué no se recurre a otros sectores que obtienen fabulosas ganancias como las empresas exportadoras de granos, las petroleras, las telefónicas o aquellas que, el gobierno las conoce muy bien y están exentas de impuestos, donde sus aviones aterrizan en pistas clandestinas y no transportan precisamente "dulce de leche"?
El "presidente" sostenía que de no aplicarse las retenciones, el pan costaría $ 20 el kg y la carne $ 60. Sin embargo, si el trigo no tuviera retenciones, lo que se necesita para el consumo del país sería gratis. En cuanto a la carne, con la parte del animal que se exportaría, el resto quedaría del mismo modo que el pan.
En este país, trabajar, producir y ganar dinero es un delito; sin embargo, a quienes nunca se los ha visto trabajar aumentan tanto su patrimonio y a la vez reciben regalías. También, se permiten pagar a gente para que vayan a la plaza para aplaudirlos. Yo todavía no he visto que los discursos produzcan alimentos, como un milagro; eso sólo lo hizo Jesús multiplicando los panes y peces.
Verdaderamente, un país en broma. Se crea un instituto para promocionar las exportaciones de carne pero luego se cierran las mismas y no se cumple con los contratos establecidos. La falta de una auténtica política agropecuaria pone en evidencia la ineptitud de este gobierno y de sus funcionarios. Países vecinos, como Uruguay, exportan más carne que la Argentina. Brasil triplicó su producción ganadera, mientras nosotros continuamos con igual número que el siglo pasado. Hoy, tristemente observamos en los mercados la venta de vacas tanto para la producción láctea como para el consumo, en avanzado estado de gestación. Los productores dejan esta actividad de leche y carne y se dedican más al "yuyo" (soja), ya que tiene récord de precio en los mercados y ahí puede que los números les cierren.
¿Acaso no dijo el Gral. Perón: "Compañeros, ha llegado el momento de que cada uno debe producir lo que consume"? ¿Nuestros presidentes con su gabinete y funcionarios cumplieron o cumplen con las enseñanzas del general? Siguen hablando de distribución de las riquezas, pero la realidad demuestra que el poder económico se centraliza cada vez en menos manos.
Vivimos en un país donde se ha perdido lo más importante, que es la cultura del trabajo. Y esto es el resultado de las enseñanzas y ejemplos de nuestros gobernantes.
Por Oscar Colombo - DNI. 9.104.067.