Deportes: DEPO-03
ANALISIS
Adiós Mono
Enrique Cruz (h)

Golpean muy fuerte estas cosas. Y conmocionan. A nosotros, particularmente, a los que formamos parte de la familia de El Litoral, el fallecimiento de Eduardo Roteta, el "Mono", hijo del queridísimo y recordado Cacho Roteta, nos provoca un tremendo e irreparable dolor. Y no encontramos palabras que puedan definir esta sensación de desconcierto e impotencia que nos deja.

Tenía jóvenes 47 años, pero era de esos tipos que jamás iba a perder su pureza de vida, su alegría, el chiste y la broma siempre a flor de piel. Dios se lo llevó demasiado pronto, seguramente para estar al lado de su padre. Es que Cacho Ähabía una adoración mutua entre los dosÄ posiblemente lo haya estado necesitando. Como ocurría aquí, con ambos en vida.

Le falló el corazón al "Monito", que era lo mejor que tenía. Y allí quedará el dolor, impregnado para siempre en Ale, su esposa y compañera de toda la vida, y sus hijos.

El Quillá y Santa Fe Fútbol también hoy lo lloran. Y Unión, claro. Su amadísimo Unión, generador de las alegrías y tristezas propias de un hincha de ley como el "Monito", al que se lo recordará por siempre viendo el partido de pie en su platea de la tribuna redonda del 15 de Abril, que ocupó durante años con un amigazo que le dio la vida como "Pino" Yanotti. Ahí, en el medio, debajo del cartel del "Indio" Solari.

Muchos santafesinos quedaremos "huérfanos" ante este adiós del "Monito". Charly Sandaza, Iván Echeverría, Pedrito Eusebio, Miguel Del Sel, el "Oreja" Fernández, Adrián, Poli y tantísimos a los que ya estoy pidiendo disculpas por no mencionar. Es que la lista de los amigos que cosechó es tan larga, como inevitable el riesgo del olvido de alguno. Basta con haber estado anoche y ver a esa multitud que fue a darle el último adiós y que lo vieron, como no podía ser de otra manera, con la camiseta de Unión arriba de su cuerpo, y una de los chiquitos de El Quillá.

Habrá un vacío enorme en Unión, su gran pasión de siempre; en El Quillá, adonde trabajó incansablemente con su hermano, Cachito, y también en Santa Fe Fútbol, donde dirigía a la novena para despuntar el vicio de estar ligado a su gran pasión: el fútbol.

En realidad, el dolor y el vacío son tremendos para todos. Quedará en cada uno de quienes lo conocieron, esa imagen de "buenazo", sensible, bromista y querible que dejó el "Monito". Una huella imborrable que deberán transitar y de la que se podrán enorgullecer sus hijos, por más que hoy sólo habite la enorme tristeza que provoca su irreparable pérdida. Adiós "Monito" Roteta. Parece mentira...