De la Redacción de El Litoral
Las lluvias registradas en los últimos días en distintas regiones del país impulsaron la siembra de trigo, que alcanzó el viernes a 61,7% del área estimada, 15 puntos más que la semana anterior, según un relevamiento de la Bolsa de Cereales.
Las lluvias recargaron los suelos en el centro y sur de Buenos Aires y sudoeste de Entre Ríos; precipitaciones más moderadas se produjeron en La Pampa; en tanto que escasos pero valiosos registros alcanzaron al extremo sur de Santa Fe y Córdoba y al norte bonaerense.
"Este escenario motivó un impulso en la decisión de los productores por incorporar el cereal en las regiones favorecidas por el aporte hídrico", señaló la entidad en su Panorama Agrícola Semanal.
No obstante, aclaró el trabajo, la continuidad del clima seco en amplios sectores del centro norte de Santa Fe y Córdoba prolongan más allá de lo normal las expectativas de siembra.
De todos modos, la esperanza de nuevas lluvias, pronosticadas para las próximas dos semanas, permiten sostener en 4,8 millones de hectáreas la superficie que se dedicaría este año al cereal.
"Si este evento no sucede, la extensión proyectada tendría una reducción mayor al 13% como la calculada a la fecha", advirtió la Bolsa de Cereales, que reveló que para esta fecha el año anterior se habían cubierto casi 4,0 millones de hectáreas, un millón más que las implantadas hasta el momento.
Las disminuciones de área y los mayores atrasos en la implantación provienen del centro norte de Córdoba, casi toda la provincia de Santa Fe (a excepción de su extremo nordeste), Entre Ríos y las provincias de Chaco y Santiago del Estero, estas últimas con un bajo nivel de siembras.
Por otra parte, con 96,2% del área apta destinada a la producción de grano comercial trillada, la cosecha de maíz se encuentra próxima a culminar, apenas retrasada por la alta humedad en los cultivos y la falta de capacidad de almacenaje en las provincias norteñas.
El volumen acumulado en chacra es de 20,25 millones de toneladas, con un rendimiento de 68,4 quintales por hectárea; y una proyección de 21.000.000 toneladas y un rinde de 68 qq/ha.
A la fecha sólo restarían colectar unas 118.000 hectáreas, distribuidas principalmente en las provincias del NOA y sudeste bonaerense.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, "la semana comenzó con clara tendencia negativa para los precios de los granos", por las fuertes pérdidas en el mercado externo de referencia (el de Chicago).
Ese descenso presionó a los compradores de maíz y soja a disminuir sus ofertas en la plaza local y, como consecuencia, negociar un volumen de mercadería notoriamente bajo, indicó la entidad rosarina.
Por otra parte, añadió, en el mercado triguero continúa activa solamente la molinería, mientras que los exportadores se muestran alejados de cualquier oferta.
En Chicago, los futuros comenzaron la semana con fuertes bajas, ante las mejores condiciones climáticas en el Medio Oeste y la firmeza del dólar, que determinaron importantes retrocesos para el maíz y todo el complejo sojero.
Por su parte, el trigo también finalizó con mermas en sus cotizaciones ante la presión estacional por el avance de la cosecha y la posible producción récord del cereal estadounidense.
Para el trigo se escucharon ofertas compradoras por parte de la molinería de Rosario a 680 pesos la tonelada mínimo 30 de gluten, mientras para el maíz, hubo compradores interesados en el cereal que pagaron 510 pesos la tonelada con descarga.
La soja disponible, a su vez, se negoció a 870 pesos la tonelada con descarga puntual para algunas fábricas.
Para el sorgo disponible se escucharon ofertas a 420 pesos la tonelada de parte de la exportación, mientras para el girasol disponible las fábricas cercanas a Rosario pagaban 950 pesos.
Los negocios realizados con maíz disponible continuaron con tendencia sostenida en la primera quincena de este mes, así como con escasa oferta, interés de la demanda exportadora y lentitud entre los compradores para la plaza interna.
Datos proporcionados desde el sector exportador indican que el comportamiento comercial del grano no afectó mucho a los precios, que para la zona de puertos del Río Paraná, se ofrecía en forma abierta entre 500 y 528 pesos por tonelada, con entrega cercana y según se tratase de terminales localizadas en Rosario, San Lorenzo o Arroyo Seco.
Durante la última quincena, en los puertos argentinos, el precio del grano para embarque inmediato y según el índice de la Sagpya se ubicó en 260 dólares por tonelada y, según el valor FOB, las retenciones móviles (38 %) y los gastos habituales de la exportación cercano a 10 dólares, cierran una capacidad de pago de 175 (U$S/TN), por arriba de lo que se estuvo ofreciendo en los mercado locales, precisaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Los analistas de la BCR indicaron también que un aspecto importante de las estrategias comerciales, además del retraso de la comercialización, pasa por "lidiar con la falta de mercados de futuros, ausencia de precios forward y gran incertidumbre para la venta", en especial para la planificación de la próxima cosecha.
Otro aspecto igualmente preocupante es la concentración de los negocios en el tiempo, que viene detrás de las modificaciones en las resoluciones que regulan la exportación de productos agrícolas.
La reducción de los plazos entre la fecha de la declaración jurada de venta al exterior y el periodo de embarque pasó de 360 días, a 30 días según la ley Martínez Raimonda, y por resolución de la Oncca a 45 días.
Desde la exportación se indicó, al respecto, que ésto provocaría la concentración de los embarques en los meses de cosecha y una fuerte competencia, donde los márgenes de exportador serían en contra de la pizarra.
En las dos últimas semanas, varias solicitadas difundidas por las entidades comerciales dieron cuenta de esta preocupación, previendo menor transparencia en la comercialización de los granos, así como los efectos negativos sobre la competitividad.
Según la
Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al 11 de julio el progreso de la recolección de maíz alcanzó a un 96,2 por ciento de la siembra nacional, que cubrió 3,08 millones de hectáreas con grano para uso comercial que, con rinde medio de 6,84 toneladas por hectárea, dejó hasta el momento una producción de 20,261 millones de toneladas. Se espera alcanzar, al final de la campaña, un volumen de 21 millones de toneladas con un rinde promedio de 6,8 toneladas por hectárea, mientras que se espera colocar el grano en el exterior por un total de 16,5 millones de toneladas.
Para la
organización Maizar, las retenciones móviles generaron un estímulo contrario a la producción de maíz, desalentando las perspectivas de siembra, cuyo mayor nivel de inversión por los altos costos en semillas, agroquímicos y fertilizantes no se compensarían con los acotados precios del plano local. Todo esto tiende a generar una incertidumbre sobre la futura siembra de maíz en el país y en consecuencia del cambiante sistema comercial, debido a las retenciones móviles, por ahora sin definición sobre su devenir.