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Hoy se inauguró en Sidney
Miles de peregrinos acuden a la Jornada Mundial de la Juventud
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A partir del jueves próximo se sumará a los actos el Papa Benedicto XVI, quien ya hace tres días que se encuentra en Australia. El pasado sábado, el Pontífice afirmó que Australia en particular y Occidente en general viven una crisis de religiosidad. El grupo NoAlPapa recibió a los visitantes con preservativos.

Miles de peregrinos católicos acudieron hoy a la ceremonia de inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud en la ciudad de Sidney, que a partir del jueves próximo contará la presencia en sus trabajos del Papa Benedicto XVI.

La inauguración tuvo lugar en el muelle de Barangaroo, a orillas del océano Pacífico, donde se congregaron decenas de miles de peregrinos llegados de diferentes países de todos los continentes.

El acto comenzó con la llegada de una gran cruz de madera que jóvenes peregrinos transportaron hasta Sidney tras un viaje por todo el país y continuó con cánticos aborígenes, un saludo de bienvenida del primer ministro australiano, Kevin Rudd, y una misa oficiada por el cardenal de Australia, George Pells.

En la homilía Pells envío un mensaje a los jóvenes para que desarrollen una misión evangelizadora no sólo en Australia, país donde sólo cinco de los 21 millones de habitantes son católicos, sino en todo el mundo.

"El llamado de Cristo es para todos los que sufren, no sólo para católicos o personas de otras religiones, sino especialmente para aquellos sin religión. Cristo les está llamando para regresar a casa, para vivir el amor, la reconciliación y la comunión", dijo Pells.

Las palabras del cardenal australiano se producen después de que el pasado sábado Benedicto XVI reconociera que Australia y Occidente -al que dijo que pertenece ese país por razones "históricas y políticas"- viven una crisis de religiosidad.

Una falta de fe que el Papa explicó "se produce porque la gente piensa que puede cuidarse por sí misma y que no necesita a Dios para ser feliz, para crear nuestro mundo".

En la cuestión ahondó ayer el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, cuando preguntado si la elección de Sidney como sede de la Jornada Mundial de la Juventud estaba en relación con esa crisis de religiosidad, comentó que desde luego el Papa "siempre quiere dar un mensaje" con la designación de los lugares donde se celebran.

La de Sidney "se trató de una elección original y valerosa. Un signo del interés por parte de la Iglesia Católica hacia Australia para alentar a los católicos" y darles "una señal de esperanza" declaró Lombardi.

Los organizadores esperan reunir este año a 225.000 personas, una cifra inferior a la de otras ocasiones, lo que han justificado no sólo en la baja religiosidad del país, sino también en su lejanía y en el elevado coste del viaje.

Madrid en la mira

Lombardi reveló además que el Papa "estará muy cerca de los jóvenes españoles" en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, con lo que afianzó así los rumores que en los últimos días señalan que Madrid puede ser la sede de lo que los organizadores califican como el "mayor acontecimiento juvenil del mundo".

Mientras "la fiesta de la fe", como la definió el sábado Benedicto XVI, comenzó hoy en Sidney, el Papa continuó en las Montañas Azules, cerca de esa ciudad, su reposo tras el viaje de veintiuna horas que le trasladó desde Roma a Australia.

Por otra parte, la Coalición NoAlPapa dio hoy la bienvenida a los peregrinos que han llegado hasta Sidney con unas cartas en las que adjuntaban condones para explicarles "que tienen el derecho a tomar sus decisiones sobre el comportamiento que les parezca adecuado en materia de sexualidad", según el portavoz de esa organización, Max Wallace.

El envío de las cartas pudo hacerse después de que los tribunales australianos anulasen la ley promulgada por el gobierno que multaba hasta con cinco mil dólares por "molestar" a un peregrino con críticas a la religión católica.

La Coalición NoAlPapa ha convocado para el sábado una manifestación para protestar contra las posturas de la Iglesia Católica ante la homosexualidad, el aborto, el sida y los métodos anticonceptivos.

Bienvenida con preservativos

La coalición NoAlPapa ha enviado cartas de bienvenida con condones a todos los peregrinos que van a participar la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, que hoy se inauguró en Sidney, y que se hospeda de forma colectiva en centros de educación y religiosos.

El portavoz de este grupo, Max Wallace, explicó a EFE que la nota "saluda a todos los jóvenes católicos y les explica que tienen el derecho a tomar sus decisiones sobre el comportamiento que les parezca adecuado en materia de sexualidad".

Esta agrupación ha organizado diversas manifestaciones y actos durante la Jornada Mundial de la Juventud, a la que se sumará el Pontífice desde el día 17 y que se clausurará el próximo domingo.

Por su parte, Soubhi Iskander, portavoz de la Asociación de Derechos Humanos del Sudán en Australia, que apoya a la coalición NoAlPapa, manifestó a través de un comunicado que la postura de la Iglesia católica respecto de los condones "es una sentencia de muerte para millones de africanos".

Iskander recordó que a finales de 2007 había unos 33,2 millones de infectados por el virus del sida en el mundo, y de esa cantidad dos tercios viven en el África subsahariana.

La coalición NoAlPapa podrá enviar las cartas después de que hoy los juzgados fallasen en favor del recurso que presentaron contra la multas especiales decretadas por el Legislativo del estado de Nueva Gales del Sur, cuya capital es Sidney, contra toda persona que moleste a un peregrino o exhiba eslóganes o proclamas anticatólicas.

Durante el caso judicial, las autoridades presentaron una lista lugares donde se hospedan los peregrinos y no podían ser molestados, agenda de direcciones que ha servido a la coalición NoAlPapa para saber a quién dirigir sus cartas. El fallo judicial mantiene la prohibición a las camisetas con mensajes contra el Pontífice o la religión católica.

Antonio Lafuente (EFE)