Región: REG-12
Darse cuenta a tiempo

Pese a todos los pronósticos respecto a la votación en la Cámara Alta, el "batacazo" de Cobos obliga al Gobierno a replantear su estrategia respecto a la crisis del campo. Sin embargo, hasta ahora han demostrado poco y nada haber adherido a la decisión del Senado, tal como lo habían prometido. Es más, en su discurso en el Chaco, Cristina Fernández volvió a embestir contra los miembros del partido que se dieron vuelta y criticó la "traición" del Vicepresidente. Todavía, de sentarse a dialogar para salir de la crisis, nada se escuchó.

No caben dudas que la decisión de plantarse frente a la presión kirchnerista obedece a una cuestión de conciencia por sobre la falta de obediencia partidaria que mostraron los acólitos de ambas cámaras.

A partir de ahora, la supervivencia de la resolución 125 es un agravio a la institucionalidad, luego del rechazo del Senado de la Nación, y requiere, al menos, una inminente convocatoria al diálogo para revocarla o modificarle sus aspectos más nocivos.

La decisión de Cobos significó para el campo en particular y para el país en general una bocanada de aire puro que demostró la vigencia de los mecanismos republicanos.

Significó además, el freno a la voracidad fiscal del gobierno, contraponiendo el límite de la propiedad privada como tope a la ambición recaudatoria que usó hasta vaciar de contenido a la distribución del ingreso y la mesa de los argentinos como muletilla.

La realidad del país exhibe una problemática inflacionaria angustiante, y los reflejos de la gestión oficial para contrarrestarla parecen cada vez menos eficientes. En vez de ello, se siguen refugiando en la negación del problema, viendo conspiraciones ocultas en cada crítica y acusando de golpista a todo el arco opositor, el que es cada vez más extenso y heterogéneo, tal como quedó demostrado en martes pasado en Palermo.

El golpe asestado al aparato productivo nacional ha sido grave, y para revertir sus efectos, se precisa a la brevedad incluir una revisión honesta de los hechos acontecidos en los últimos cuatro meses en le Argentina. Si es cierto que existe un plan para el bicentenario, debería hacer partícipe al sector agropecuario. "El campo" ha demostrado ser un gigante dormido, que en su despertar cívico aprendió a militar en la política para inclinar la balanza a su favor cuando se sintió golpeado.

Es probable que en la lógica industrialista oficial el sector agropecuario siga representando lo mismo que cuando la Argentina era el granero del mundo. Si todavía no aprendieron cómo ha cambiado esa realidad, por lo menos el grueso de los argentinos sí lo hizo, y hoy gran parte de la población demostró valorar el aporte del campo a la mejoría del estilo de vida de todos. El campo aprendió a comunicar su función, una de las deudas pendientes del sector. El Gobierno todavía no lo entendió.