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Los cuerpos de Agustín, de 11 años, y Melisa, de 8, fueron hallados esta madrugada en un zanjón a metros de la Panamericana, horas después de que uno de los detenidos por el crimen de sus padres confesara que los niños estaban muertos, informaron fuentes policiales.
Los cadáveres estaban en una zanja a la altura del kilómetro 65,5 de la Ruta Panamericana, en jurisdicción de Campana, cerca del lugar en donde aparecieron asesinados sus padres, Marcelo Mansilla y Sandra Rabago.
La búsqueda de los niños se había intensificado luego de que el tercer sospechoso de haber asesinado al matrimonio Mansilla en Altos Los Cardales, que se había entregado el jueves pasado a la policía, aseguró que los hijos de las víctimas también habían sido ultimados.
Según fuentes policiales, Cristian Fernández (22) se declaró inocente y reveló que en su casa escuchó que a Agustín (12) y Milagros (8) los mataron por "bronca personal" y que "los tiraron un poco antes" de donde fueron hallados los cadáveres de sus padres, Marcelo Mansilla (41) y Sandra Rabago (37), a la vera de la Ruta Panamericana en el partido de Campana.
Efectivos de la Policía Científica, de Caballería y de la Departamental Zárate-Campana rastrillaban desde ayer los alrededores de la autopista por orden del fiscal del caso, Marcelo Pernice, hasta que hoy dieron con los cuerpos de los niños.
En tanto el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, informó que "fueron claves" las pruebas que recolectó la Policía para hallar los cadáveres de los pequeños Agustín y Milagros Mansilla, los hijos del matrimonio asesinado en Campana, tras la detención de tres personas involucrados en este macabro hecho.
Stornelli habló esta mañana con la prensa a la altura del kilómetro 66 de la Panamericana, en la zona de Campana, donde se hallaron a los hermanos muertos. "Se encontraron los cuerpos, no voy a entrar en detalles macabros, respetemos la muerte", manifestó el funcionario provincial.
Luego, detalló que los cadáveres fueron localizados a "seis kilómetros de donde la semana pasada estaban los cuerpos de los padres". Stornelli comentó que "uno de los autores del hecho frecuentaba la zona" de Campana. El ministro de Seguridad provincial subrayó que "fueron claves las pruebas que recolectó la Policía para establecer la verdad de lo ocurrido".
Los cadáveres de Agustín y Milagros, de 12 y 8 años respectivamente, estaban atados, cubiertos con trapos y piedras, y se cree que los niños fueron asesinados a golpes en la cabeza.
El ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, reveló hoy que el pasado 24 de Julio Angel Fernández, uno de los principales sospechosos por el crimen de la familia Mansilla, se quitó la pulsera magnética que le fue colocada por gozar de arresto domiciliario, y el responsable técnico de monitorear esta situación "no informó" a las autoridades.
Por tal motivo, Casal precisó que "se ha relevado a la persona del Servicio Penitenciario que tenía la función técnica" de seguimiento de aquellos que tienen pulseras magnéticas.
Además, informó que "se ordenó hoy la revisión física de las 300 personas detenidas con pulsera", procedimiento que se realizará durante este fin de semana. Casal hizo estas declaraciones tras encontrarse está madrugada muertos a los pequeños hermanos Agustín y Milagros Mansilla y comprobarse que Fernández, quien tenía una condena por homicidio y violación, participó del macabro homicidio de la familia de José C. Paz.
"En el caso (de Fernández) la información en un primer momento fue que la pulsera había registrado solamente dos movimientos, uno que fue el traslado a un juzgado, y la otra un intento de fuga del detenido. Sin embargo, a las 23 de ayer descubrimos que el último 24 de julio hubo una falta de contacto, se salió de la piel la pulsera y eso no fue informado por el responsable técnico", indicó el funcionario.
En diálogo con el canal televisivo Todo Noticias (TN), Casal afirmó que el gobierno provincial "no está de acuerdo con el arresto domiciliario de personas que hayan cometido delitos graves". Respecto de la pulsera magnética explicó que este "sistema es en cuestiones puramente humanitarias, como mujeres embarazadas con niños en causas que no son graves, y en ancianos y enfermos terminales, lo que amerita el arresto domiciliario".
"Una persona con una condena de violación seguida de homicidio que goce de arresto domiciliario es muy criticable. Tiene que estar dirigido a otro tipo de persona", opinó Casal. Fernández, de 41 años, fue condenado en 1991 a 25 años de cárcel por una violación seguida de muerte por el entonces Juzgado de Instrucción 7 de San Martín. Sin embargo, el 2 de julio de 2007, el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín le otorgó a Fernández el beneficio de cumplir su condena en prisión domiciliaria monitoreada por pulsera magnética.
No son del todo claros los móviles que impulsaron el múltiple crimen, pero está claro que los asesinatos de las víctimas se ejecutaron al modo de una venganza mafiosa.
Al parecer los Mansilla habían declarado como testigos por el robo a una quinta cercana a la casa donde el matrimonio vivía en el Barrio Frino de José C. Paz e involucraron como sospechoso al detenido ayer, Cristian Fernández, hijo de Angel Fernández (41), quien ya estaba en prisión junto a Jesús Cáceres por la muerte de los Mansilla.
Fernández padre estaba con arresto domiciliario con monitoreo electrónico, mediante una pulsera electrónica que, al parecer, no funcionaba, ya que varios testigos lo vieron fuera de su vivienda en reiteradas oportunidades. "Lo cierto es que esta persona estaba con pulsera y era visto fuera de su casa todo el tiempo", dijo hoy el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, y reconoció que se investiga si la pulsera se la colocaba a su hijo de nueve años y si existe un método para desactivarla.
Angel Fernández había sido condenado en 1991 a 25 años de cárcel por una violación seguida de muerte por el entonces Juzgado de Instrucción 7 de San Martín. Sin embargo, el 2 de julio de 2007, el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín le otorgó a Fernández el beneficio de cumplir una prisión domiciliaria monitoreada por pulsera magnética.
Por su parte, Cristian fue detenido el 22 de enero del 2005 por robo calificado y portación de arma de guerra y beneficiado con un arresto domiciliario por el Tribunal Oral 2 de San Martín, que ordenó que sea monitoreado por una pulsera electrónica igual que su padre.
Cristian Fernández logró escapar por los techos anoche cuando los detectives de la Subdelegación de Investigaciones de José C. Paz allanaron la casa de su padre.
Respecto de Cáceres (47), los investigadores aún aguardan los datos sobre sus antecedentes.
Los investigadores llegaron el jueves a la casa de los Fernández luego de escuchar a testigos que afirmaron haber visto en esa casa de la calle Velázquez 3864 de Los Polvorines, el auto Volkswagen Polo que el miércoles apareció calcinado en esa misma localidad.
(DyN-Télam)