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Enrique Cruz (h)
Hay cosas que Quiroz y los jugadores tienen que tener claras. 1) Que la presión y la exigencia por ser protagonistas es algo natural; 2) que la gente lo exige en función de lo que se hizo el torneo pasado: haber llegado hasta el umbral del ascenso; 3) que a todo esto se lo debe utilizar positivamente: Unión es uno de los pocos equipos que mantuvo la base, que no cambió más de medio plantel, como la mayoría, y que los refuerzos llegaron con suficiente tiempo de antelación para que se pueda armar un equipo que brinde exámenes positivos desde el arranque.
Lo dicen los dirigentes: "Estando en la "B' no nos queda otra que pelear por ascender". Y así hay que entenderlo. Pero atención, porque hay un detalle que no debe pasar desapercibido y es el de la paciencia o no de la gente. El torneo es demasiado largo como para pensar que se lo ganará o perderá en el primer partido. Lo comprobó Unión, que pasó de tener cierto protagonismo en el arranque, a merodear en puestos no muy trascendentes hasta que un pequeño envión de cinco partidos le permitió llegar al final hasta con la posibilidad de pelear el ascenso directo con el segundo (Godoy Cruz).
Este plantel sabe qué se necesita. Hay tiempo de entendimiento, una base que se formó en poco más de dos años y que ya estuvo cerca de rendir sus frutos. Unión tiene una historia bastante parecida a la de San Martín de Tucumán, más allá de algunas diferencias. San Martín llegó a Primera porque supo cuidar un técnico (Roldán) y hace varios años que lo tiene. Es el mismo que lo llevó a la B Nacional y que ahora lo hará disfrutar de la Primera División. Aseff, Vera, Carabajal, Mosset (hay confianza en que la suspensión no será tan importante como al principio se dijo), Fontana, Zapata, Jorge Torres, Rosales, Márquez, Pereyra, Weiner... La base es conocida y tienen tiempo de trabajo y entendimiento. A ellos se sumaron tres jugadores de Primera (Alessandria, con el bagaje de experiencia, Guerra y De la Fuente), más Gorostegui. Puestos clave y donde realmente se necesitaba incorporar refuerzos.
Quiroz, un técnico que conoce la categoría, decidió que el arranque será con línea de tres. Lo probó con San Martín y le gustó. Tres en el fondo con Alessandria (voz de mando) y dos laderos, más una línea de volantes en las que se apoyó en dos marcadores de punta (Gorostegui y Fontana), para cuidar los laterales. Suponiendo que sea ésta su elección (de sistema y nombres), entonces habrá un supuesto titular que quedará afuera. ¿Por qué?, porque si van Fontana y Gorostegui por afuera, el doble 5 podría ser Zapata (dejó una buena impresión el pibe Alexis Fernández) al lado de De la Fuente, por lo que el "Coqui" Torres tendría que esperar su oportunidad.
Será inevitable que la gente empiece a analizar qué cambios se notarán con Quiroz. Hoy hay uno que parece muy advertible: el de un respeto por el buen trato de la pelota. Esto no quita que con Gugnali no se lo haya intentado, pero evidentemente ese equipo, que marcaba con línea de cuatro y no tenía una salida prolija por los costados, a veces terminaba perdiendo en el duelo por la tenencia de la pelota.
Con Fontana y Gorostegui por los laterales, más Rosales y un "5" que quita y toca al compañero más cercano y mejor ubicado, Unión mejorará en un rubro en el que no estuvo tan acertado en la temporada pasada. Eso sí, una materia para el análisis será la del gol. Se fueron 19 con Zárate, su lugar será ocupado por Márquez (a priori, de mayor calidad técnica que la "Chancha"). Entre él y Guerra, que vino para reemplazar al ex goleador, deberán hacerse sentir en la red de enfrente. Si Márquez logra eficacia goleadora, está llamado a ser el próximo jugador de alta cotización que tendrá Unión para su tesorería.