De la Redacción de El Litoral/DyN
La presidenta Cristina Fernández ratificó el rumbo de su gobierno al afirmar que "no" habrá más cambios en el gabinete nacional, lo que también comprendería al polémico secretario Guillermo Moreno, volvió a embestir contra el campo y reivindicó las retenciones móviles.
Durante algo más de una hora y media, ante medios nacionales y extranjeros, la presidenta negó tanto el "doble comando" como las encuestas negativas de ella y de su esposo, Néstor Kirchner, y por si quedaban algunas dudas sentenció que, después de cerca de ocho meses de gestión, "volvería a hacer todas y cada una de las cosas que hice".
En la primera conferencia desde que llegó al poder, Fernández de Kirchner evitó en varias oportunidades abrir un juicio sobre su vicepresidente, Julio Cobos, quien votó en sentido contrario el proyecto oficial de retenciones.
"Yo tengo mucho respeto por las instituciones", fue la escueta y ambigua contestación que brindó la presidenta, cuando se le planteó que varios dirigentes kirchneristas calificaron a Cobos de "traidor".
Al analizar los ocho meses de su gestión, acerca de algún arrepentimiento o autocrítica, la presidenta no vaciló en afirmar que "volvería a impulsar la resolución 125" de retenciones móviles "porque por primera vez, las instituciones de la democracia nos hemos puesto a discutir una ley que tocaba la redistribución del ingreso en la Argentina".
En ese contexto, Fernández de Kirchner defendió la posición que tuvo el gobierno en el prolongado conflicto y, por el contrario, recordó que "nunca se vio desde la recuperación de la democracia hasta ahora un nivel de virulencia, de lock out patronal y cortes de rutas".
A pocas horas de la finalización del acto inaugural de la Exposición rural, donde los dirigentes agropecuarios Luciano Miguens y Alfredo de Angelis aludieron a la unidad de los argentinos, la presidenta corrigió: "La discusión no tiene que ver con que estemos unidos o desunidos sino con qué modelo económico nos vamos a desarrollar".
También defendió el controvertido proyecto de tren de alta velocidad, al justificar que para su ejecución no se sacan fondos del presupuesto nacional ya que "es financiado por un grupo de bancos y la empresa Alstom y creo que va a ser importante".
Sólo hizo mención de que "las negociaciones con el Club de París se van a ir encauzando", aunque ratificó la necesidad de que cualquier negociación sea sin afectar el crecimiento económico.
Tampoco precisó cuál opina que es el nivel ideal del dólar para el modelo argentino: "Es un régimen administrado por el Banco Central y no hay un tipo de cambio presidencial".
Acerca de la situación del Indec y del polémico funcionario, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, Fernández de Kirchner no hizo anuncios de ninguna índole. Sobre el Indec dijo que "fue, a mi criterio, manejado política o mediáticamente. No quiero cargar las tintas sobre conspiraciones, sino que (hay) intereses políticos y económicos que se entrecruzan en procesos democráticos, y la Argentina no está exenta", dijo la mandataria.
La relación con Estados Unidos fue considerada "normal y seria" por la presidenta, luego del escándalo de la valija venezolana en la cual el empresario Guido Antonini Wilson traía fondos supuestamente destinados a la campaña de la actual mandataria.
Casi al promediar la conferencia de prensa, la mandataria sorpresivamente se involucró en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de noviembre próximo, al elogiar al candidato demócrata Barak Obama. Sin nombrar al republicano, John McCain, Fernández de Kirchner elogió "que por ejemplo hoy sea candidato a presidente de los Estados Unidos un hombre de color, como el senador Obama, alguien que me ha sorprendido por su personalidad, su discurso, su forma de enfocar las cosas".
Su "preocupación latente" por la presencia de la IV Flota de los Estados Unidos en aguas sudamericanas, marcó el fin de la primera conferencia de prensa de la era Kirchner, luego de más de una hora y media de unas 25 preguntas y respuestas, que dejó pendientes -según el conteo del estrenado vocero presidencial, Miguel Núñez- unas setenta más. Y muchas respuestas.
La primera conferencia de prensa en casi diez años en la Quinta de Olivos que brindó ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner concentró la atención de unos 150 medios de comunicación, que acreditaron a más de 300 profesionales y se desarrolló sin incidentes, aunque una amplia mayoría no pudo formular preguntas.
La falta de gimnasia de consulta entre los representantes de la prensa y las autoridades del Poder Ejecutivo durante los dos mandatos que encabezaron los miembros de la familia Kirchner motivó que esta primera conferencia provocara un aluvión de periodistas ansiosos por definiciones pero pocos pudieron llevarse una respuesta.
La conferencia se realizó en el salón de convenciones de la residencia presidencial, a un centenar de metros de la residencia donde viven Cristina y Néstor Kirchner, a partir de las 16.45, con 15 minutos de demora sobre el horario acordado y concluyó algo más de 90 minutos después, por decisión de la presidenta anunciada previamente.
Cuando los periodistas, que debieron concurrir una hora antes para su acreditación y control de documentos, llegaron al salón de convenciones, fue imposible conocer la duración que se daría al encuentro y el orden en que serían formuladas las preguntas. Lo único que supieron era que quienes querían formular preguntas debían anotarse en un papel suelto y luego se sortearía el orden de los elegidos.
Estuvieron presentes, aunque con la intención de mantener un bajo perfil, el jefe de Gabinete, Sergio Massa; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; y el de Medios, Enrique Albistur. Y, como nota de color rescatada por casi todos los medios, la imponente Boxer del matrimonio presidencial.
Otro canal
Los asistentes a la inauguración de la exposición ganadera 122 de la Rural de Palermo ignoraron la primera conferencia de prensa brindada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La sala de Prensa del predio evitó encender televisores y emisoras radiales, mientras que la carpa montada por los denominados Autoconvocados utilizó una pantalla gigante para reproducir sólo imágenes de bloqueos vehiculares y otro tipo de protestas durante el conflicto.
Ratificación
En un marco de escasas novedades, la respuesta más escuchada y reflejada por todos los medios periodísticos fue la afirmación de la presidenta de que no se arrepentía de nada de lo que hizo en sus primeros 180 días de gobierno. Y, por si no se había entendido, reiteró las bonanzas de la resolución 125 sobre las retenciones móviles agropecuarias, ubicándola como un simple jalón en "una lucha central por la redistribución del ingreso" que aseguró estar dispuesta a llevar adelante.
* "Volvería a impulsar la resolución 125, porque por primera vez las instituciones de la democracia nos hemos puesto a discutir una ley tocaba la redistribución del ingreso en la Argentina. Instalamos un debate que no estaba presente en el país".
* "La autocrítica, es que tuve cierto grado de ingenuidad frente a sectores con intereses muy importantes. Los que se beneficiaron fueron los sectores exportadores. Los pequeños y medianos productores no se beneficiaron. El final de la película es que se puede ser funcional a intereses muy poderosos. La redistribución del ingreso es una batalla muy dura en la Argentina".
* "La virulencia no fue por parte del gobierno, no había ningún funcionario cortando rutas. Al contrario, todo fue manejado institucionalmente, evitando cualquier hecho de violencia".
* "La discusión no tiene que ver con que estemos unidos o desunidos sino con qué modelo económico nos vamos a desarrollar".