La semana internacional mostró la misma volatilidad en los mercados que venimos observando desde febrero de 2007, cuando comenzó la crisis de las hipotecas. En esta oportunidad, la diferencia se encuentra en la certeza que tienen los principales analistas respecto de la recesión, que ya golpea la puerta de la economía más grande del mundo.
Por otro lado, sigue habiendo riesgo de inflación. Esta inminente recesión ha motivado la fuerte caída de las commodities: si vemos el caso del petróleo, nos encontramos con un 20 % de baja desde su máximo en U$S 147 el barril, mientras que el oro cae un 13 % desde los U$S 990 por onza troy y un 20 % desde el máximo en U$S 1.030 alcanzado en marzo. Igual comportamiento tuvieron las commodities agrícolas.
La expectativa es que la economía norteamericana pueda salir rápidamente de la recesión, pero el riesgo de inflación obligará a que la autoridad monetaria tome medidas, entre las cuales se encuentra la suba de la tasa de interés de corto plazo. Es posible que el mercado capte esta señal y genere que las tasas de mediano y largo plazo aumenten Äprobablemente en mayor proporciónÄ provocando un fuerte empinamiento de la curva de rendimientos de los treasury.
Se recrudecen las críticas respecto de la política adoptada por el gobierno nacional para luchar contra la inflación y también respecto del manejo del IPC. Cada vez más sectores y personalidades piden que, de una vez por todas, se adopten medidas tendientes a frenar la evidente suba de precios y también tendientes a que los indicadores sobre éstos sean confiables.
Es importante tener presente que la suba de los precios de las commodities agrícolas y la elevada paridad cambiaria nos permitió una situación privilegiada que ahora corre riesgo de no seguir jugando a nuestro favor. Las commodities podrían verse afectadas por la recesión global, y la "competitividad" que nos había generado el dólar alto se ha perdido, en gran parte, a causa de la inflación.
Debemos tener cuidado además por la fuerte caída del petróleo, ya que puede afectar también la capacidad de prestamista de Venezuela, país que desde hace tiempo se ha dedicado a promover su "revolución bolivariana" mediante la "ayuda" a terceros países. Recientemente, Chávez ha adquirido U$S 1.000 millones de Boden 2015 a un precio cercano a U$S 73 cada uno, U$S 100 de valor nominal. Esos mismos bonos cotizan en niveles de U$S 65. A Chávez le sirven nuestros bonos pues con ellos, más los bonos venezolanos y quizás ecuatorianos, arma un estructurado que vende en Venezuela para controlar al mercado informal del dólar. Los compradores de ese estructurado, luego, tienen la opción de venderlo en alguna plaza internacional, por ejemplo, Nueva York, y de esa manera hacerse de dólares.
Sin la compra de bonos por parte de Venezuela y con los tres próximos años cargados de vencimientos de deuda se haría cuesta arriba cumplir con los pagos, dado que estamos fuera del mercado global de capitales desde nuestro default. Sería bueno que pudiéramos seguir el ejemplo de Brasil, Perú, Uruguay y reconciliarnos con el mundo.
Se reiniciaron las compras de dólares por parte del BCRA, ya que superado en parte el conflicto del campo, volvieron a ingresar divisas por la exportación de granos, pero no se ha notado variación importante de la divisa norteamericana.
Con mucha liquidez en los bancos, la tasa de interés en pesos sigue en los niveles de semanas anteriores. De todos modos, no dejamos de sugerir como alternativa interesante de inversión a los Cheques de Pago Diferido, tanto sean garantizados como no garantizados, que siguen siendo muy atractivos para ahorristas conservadores, ya que muestran una interesante combinación de tasas y vencimientos.
(*) De La Vera Cruz Soc. de Bolsa SA