En los tiempos que corren, en nuestra ciudad se habla mucho sobre la inseguridad en la vía pública ante la cantidad de homicidios perpetrados por gente de mal vivir, pero ¿nos hemos puesto a pensar en los homicidios que genera la gente de buen vivir, en los incidentes de transito? Sí, ya sé, no podemos juzgar el nivel de violencia entre un hecho y otro, pero son muchos más los violentos al volante. La diferencia, según la Organización Mundial de la Salud, radica en que los incidentes de transito son previsibles y prevenibles ¿Qué estamos haciendo al respecto? Controles esporádicos de motovehiculos, que persiguen un fin recaudatorio. Para no generar el pensamiento de que nos están metiendo la mano en el bolsillo, aparte del hecho sancionatorio pecuniario, se tendría que hacer un seguimiento serio de los infractores, con un grupo multidisciplinario de profesionales para readaptarlos a la vía publica como conductores y no sólo que paguen sus multas y volvamos a tener en las calles infractores en potencia, simplemente porque pueden pagar las multas. Con el peligro que todo esto conlleva: si no respeto mi vida, menos voy a respetar la de los demás.
Necesitamos la concientización y el compromiso de todos. No es que no se esté trabajando. Hay muchos involucrados en seguridad vial, pero son esfuerzos aislados que deberían unificarse, mientras otros muchos encontraron un negocio que los reditúa muy bien. Por eso, hay que saber distinguirlos y empezar a trabajar mancomunadamente ya que no es una problemática de unos pocos sino de todos, sabiendo que el mayor negocio es salvar vidas.
Ciertos medios de comunicación masiva tendrían que tener campañas educativas y no incurrir en un periodismo vulgar que sólo busque el sensacionalismo de la noticia y no deje nada constructivo. O la falacia de algunas ONGs que responden al gobierno de turno y sólo buscan enriquecer a algunos empresarios perversos del medio que quieren acumular bienes creyendo que pueden comprar la vida. El Estado es cómplice de estas maniobras, quiere una sociedad inculta Änos hizo perder hasta nuestra raíces, confinando al olvido a nuestros indígenas, no aprendiendo de su sabiduríaÄ y analfabeta Änos priva de educación desprestigiando a nuestros maestros, que es lo indispensable juntamente con el trabajo, lo que dignifica al hombreÄ. El Estado debe educar como dice un proverbio chino: "Si haces planes para un año, siembra arroz; si lo haces para dos lustros, siembra árboles; pero si lo haces para toda la vida, educa a tu pueblo".
Construyamos políticas de aplicación concretas en materia de seguridad vial, cualquiera sea la ideología política, porque no se trata aquí de una cuestión de gustos, y en esa mediocridad de poner trabas porque no gusta el color de tal camiseta, terminamos siendo grises y el costo de la inoperancia son las vidas de nuestros hijos, padres, abuelos. Necesariamente, tenemos que formar parte de este proceso de interrelación, porque cuando el pueblo en su conjunto habla, los soberanos no pueden hacer oídos sordos. Pero hace falta el compromiso social, el compromiso serio del Estado nacional y provincial y no más reuniones de los respectivos consejos, donde se toma café y se discuten los futuros congresos, seminarios etc., que hay que poner más radares, cámaras de video ¿Para qué? Para ver los incidentes por televisión.
Se traen expositores extranjeros que nos vienen a contar que en sus países se invierten millones de euros en esta problemática y que con esta inversión se ahorran más millones en salud, en la recuperación de lesiones, psicólogos, contención intrafamiliar; en daños material, con el pago de indemnizaciones por daños y perjuicios, etc. ¿Y qué aprendimos de los que van a la vanguardia con esta metodología? Nada, que se arreglen las familias de las víctimas; de contención psicológica ni hablar; si era el sustento familiar, que Dios lo ayude; las aseguradoras se acercan para manejar el mínimo de indemnización, y los representantes legales de las víctimas lo conocen cuando firman el poder y cuando tiene que cobrar. Está bien, no es responsabilidad de ellos; es parte de este sistema despectivo en el cual estamos inmersos.
Pero aun así, creí y sigo creyendo en los gobernantes que como ciudadano he elegido, que antes de llegar, se jactaron de un proyecto tan ambicioso como fácticamente inaplicable; se llegó a hablar de política de Estado, pero no de compromiso; se creó el área especifica en la materia, pero el tinte político dentro de esa estructura de gobierno que conllevan las alianzas, y al no tener la humildad de saber escuchar al que está un escalón más abajo, no produce resultados concretos. Esto pasa cuando se es muy técnico y no se sabe de política. Entonces, el área designada fue pasando de ministerio en ministerio y a seis meses de su creación no posee estructura, le prestan un espacio físico reducido y por ende no tiene presupuesto. Ni eficacia y operatividad.
(*) Analista en Seguridad Vial (UTN), perito verificador y en revenido químico (DNRPA), auxiliar forense (UNR).