Por cada punto de inflación el Estado paga alrededor de 500 millones de pesos. La suma surge de los numerosos bonos en pesos atados a la inflación que se emitieron en la reestructuración de la deuda argentina en 2005.
En rigor, dichos bonos están sujetos al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que se rige por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para Capital Federal y Gran Buenos Aires que mensualmente emite el Indec . Un indicador que dejó de medir la inflación real según recientemente señalaron dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Así, por la "manipulación" de la estadística oficial, según un dictamen del fiscal Manuel Garrido es obra del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, los tenedores de bonos argentinos ajustados por CER le están "regalando" al gobierno 7.000 millones de pesos.
Esta semana los tenedores de dichos títulos dijeron basta. Así lo señalaron a este diario los expertos consultados para explicar la peor semana que los títulos públicos registraron desde que Cristina Fernández de Kirchner asumió la presidencia.
Sin expectativa de cambios en el Indec, recientemente la presidenta ratificó su política hacia el organismo, los inversores decidieron desprenderse de tales títulos desplomándose su cotización y arrastrado en el camino otros activos, incluidas las acciones.
"Al principio se tomaba con cierto humor los datos oficiales de la inflación, hoy, en cambio, ya es una fuerte preocupación", sostuvo Freddy Vieytes, experto en finanzas. Para el analista, el grado de desacople de la inflación real y la que mide el Indec es tal que no son pocos los inversores que comienzan a analizar que puede ser factible presentar demandas por "default técnico". Es decir, exigir por vía judicial que el Estado haga un desembolso mayor al que marca el Indec.
Con la caída de ayer del 3 por ciento, en una semana los bonos perdieron, en promedio, un 10 por ciento. Más del 8 por ciento en los dos últimos días. El bono Par en pesos fue el más castigado de la semana con una pérdida de su valor superior al 14 por ciento.
Ayer, el Discount en pesos, bono referente del mercado, terminó 3,70 por ciento abajo a 96,30. El Par (en pesos) cayó 6,15 por ciento a 30,50 pesos, y las unidades atadas a la marcha del PIB terminaron con un rojo del 1,85 por ciento, en 7,95 pesos.
Como consecuencia inmediata el nivel de riesgo país que elabora la banca JP Morgan -índice que mide la sobretasa de los bonos locales frente a sus similares de Estados Unidos-, experimentó otra suba. Se ubicó en las 724 unidades, su mayor nivel desde 2005.
Como si faltaran argumentos para que la semana termine de peor manera, ayer se conocieron dos datos que impedirán que la recuperación de los bonos sea inmediata. Se conoció que los papeles que el gobierno venezolano le había comprado a la Argentina fueron cedidos a bancos de ese país y están siendo liquidados a cualquier precio debido a un mecanismo que permite a los bancos de ese país de hacerse de dólares baratos.
Y, por otro lado, la calificadora de riesgo Moody's informó que revisará en las próximas semanas su panorama positivo para la deuda soberana de la Argentina, a "partir de una atmósfera política caliente y a las derivaciones de la creciente inflación".
El Ministerio de Economía intentó, a través de voceros, relativizar la fuerte caída de los bonos de deuda argentinos, y el aumento del riego país que llegó a los 735 puntos, la marca más alta desde el canje de deuda.
En lo que los funcionarios del Palacio de Hacienda denominan "Fortalezas" se considera que el superávit fiscal "puede llegar a 3,5 por ciento del PIB, 1,3 punto porcentual superior al de 2007" y que "el ajuste de tarifas permitirá reducir gastos y los ingresos se acelerarán tras haberse normalizado la actividad agropecuaria".
Asimismo, señalan que "a fines de 2008 la deuda pública sobre el PBI, sin contar la cancelación del pago con el FMI, podría caer por debajo del 50 por ciento" y que "los intereses pagados por el sector público representan menos del 2 por ciento del PBI, la mitad de lo que se pagaba en términos del producto antes de la crisis de 2001".
Economía considera que "el gobierno cerró el financiamiento del año 2008, gracias al superávit primario alcanzado en lo que va del año y a la ejecución prevista del programa financiero 2008, como lo demuestra el pago de la última amortización del Boden 2012, de más de 2.300 millones de dólares".
También estima que "las exportaciones de 2008 sumarán más de 70.000 millones de dólares, casi un 30 por ciento más que las observadas en 2007" y que "la cuenta corriente también se mantiene positiva, y se situaría en 2008 por encima del 2 por ciento del PBI".
En lo relacionado con el tipo de cambio, Economía considera que el dólar "está perfectamente controlado" y adelanta que la actividad económica registró en junio un avance del 6 por ciento, y del 7 por ciento en julio, datos que todavía el Indec no publicó.
El Palacio de Hacienda estima que "las reservas internacionales evidencian un escenario de estabilidad, con un leve aumento de 118 millones de dólares en los últimos 30 días" y que los depósitos a plazo totales en el mismo período "crecieron en 3.038 millones de pesos, con una participación de 1.449 millones del tramo minorista".
Economistas de diferentes tendencias responsabilizaron a la caída del valor de los granos, la relación financiera con Venezuela y los polémicos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) por el incremento del riesgo país.
Manuel Solanet afirmó que la situación financiera argentina "es preocupante" al señalar que "hay varios factores que hacen que la percepción del riesgo sea mayor". Entre ello, mencionó que "la situación fiscal es más comprometida" de lo que a su entender informa el gobierno, ya que según dijo "se muestra la situación fiscal por lo pagado y no por lo devengado".
"Se suma a esto que hay una fuerte caída del precio de los productos agrícolas, y como lo que se va a recaudar por retenciones va a ser menos, la situación fiscal va a estar más comprometida", señaló.
Además consideró que la operación de financiamiento con el gobierno de Venezuela "influyó negativamente" en el mercado al mostrar la tasa del 15 por ciento que se tuvo que pagar para conseguir dinero.
El economista consideró que el gobierno tiene "que poner seriedad en el Indec, actuar estructuralmente sobre el gasto, generar confianza y salir del default con el Club de París y los bonistas que no entraron en el canje" para superar la situación.
Por su lado, el director de Econométrica, Brodersohn dijo que se viven "días muy negativos" tanto por lo que representa la suba del riesgo país como la caída pronunciada de los precios de la soja, el trigo y el maíz. El economista consideró que al gobierno de Hugo Chávez "le faltó espíritu bolivariano" al salir a vender al mercado el Boden 2015 de 1.000 millones de dólares que un día antes le había comprado a la Argentina, ya que, dijo, "eso disparó el precio a la baja".
Brodersohn estimó que según estudios de Econométrica "la tendencia es que el año que viene desparecerán los superávits gemelos" que fueron hasta aquí la base del modelo económico. Como salida a la situación, el economista dijo que el gobierno "tiene que dejar de mentir y hacer explícita la tasa de inflación real y llegar a un acuerdo con el Club de París" entre otras cosas para recobrar la confianza.
Por su lado, el titular de Exante, Aldo Abram indicó que el gobierno "ha hecho algunas cosas" para recomponer la credibilidad pero que "o son suficientes. Es negativo que la presidenta Cristina Fernández diga que la responsabilidad del índice de inflación no es de ningún secretario, porque en otras palabras lo que está diciendo es que es ella la que está mintiendo", dijo Abram.
El economista dijo que el Banco Central "viene queriendo" bajar la inflación, pero advirtió que si los agentes económicos "no confían en la capacidad de gestión del gobierno y ven el futuro negro, eso hace que no tenga éxito".
Ignacio Sanguinetti (CMI)