Empezó el hockey de damas en China. Empezó el sueño olímpico y los temores y dudas que se me presentaban previos a este debut, se hicieron presentes en el juego, que arrojó un empate que tiene gusto a derrota.
Como todos, empecé a ver el partido a los 20 minutos del primer tiempo, cuando nuestras chicas se imponían por 2 a 1 con dos goles de Carla Rebechi, que en la repetición pudimos observar.
En esos últimos 15 minutos, Argentina fue presionada desde su salida, con cortes de jugadoras americanas para que no utilicen el ancho de la cancha y sin dejar opciones verticales para jugar. Este bloqueo estaba argumentado además por una gran preparación física que posibilitó que siempre estén ubicadas en las posiciones correctas y en muchos casos doblando a nuestras jugadoras.
Desde la base, Las Leonas lucieron muy impacientes al no encontrar pases claros y se apresuraron jugando de manera vertical, dividiendo la bocha y posibilitando en repetidas oportunidades nuevos ataques de EE.UU.
De esta manera, se fueron consumiendo los minutos y el partido terminó 2 a 1 en el primer tiempo.
Desde el comienzo del segundo tiempo, Estados Unidos presionó la salida argentina y casi no permitía que se hilvanaran jugadas que produjeran control de la bocha o ataques argentinos. A esta presión se le agregaba el quite y el posterior juego vertical, que fue una de las armas excluyentes del equipo del norte del continente.
Esta situación duró hasta que el físico se empezó a caer, coincidentemente con la aparición como protagonista de una desconocida Luciana Aymar. Y todos sabemos (las americanas también) que Lucha puede cambiar el trámite del partido. Empezó ofreciéndose en la salida para atraer rivales saliendo desde el fondo y generando permanentes ataques. Fue víctima de repetidas infracciones que le costaron al rival una jugadora excluida en el minuto 11 por tarjeta amarilla.
Argentina dispuso de una cantidad muy grande de corners cortos pero no mostró variantes más allá de las arrastradas de Barrionuevo o las barridas de Burkart o Aicega a los desvíos de las delanteras. Creo que se guardó variantes para partidos finales.
Promediando el segundo tiempo se vio el mejor hockey argentino. Control, reposiciones, generando corner, defendiendo con superioridad numérica y manejando los tiempos. Quizás las dirigidas por Minadeo tendrían que haber cerrado el partido en ese momento, ya que a los 23 minutos otra jugadora americana fue sancionada con tarjeta amarilla y se volvió a tener una jugadora más en cancha.
Siguieron los cornes a favor, siguió el control argentino, pero no se definía el partido. Y llegó el minuto 29, cuando una pelota vertical (cuando no) de EE.UU. ingresó al área y fue desviada por una norteamericana, ante la pasividad de Aicega, y decretó un empate que tenía sabor a derrota.
Argentina no reaccionó y pudo perder con otro córner sobre la hora que se defendió con criterio. A la hora de hacer un balance y destacar jugadoras, sin lugar a dudas Argentina tuvo dos deportistas a la altura del compromiso: Carla Rebechi, por sus goles, y Luciana Aymar, porque fue a estos juegos en busca de la gloria y sabe que mucho de lo que logren Las Leonas va a pasar por su rendimiento, y a favor de la rosarina hay que decir que se hizo cargo.
El crédito sigue abierto pero habrá que corregir muchas cosas si pretenden pelear el oro. Y además se viene el último campeón, Alemania. Muy buen rival para levantar y afirmarse en un torneo que hasta ahora nos mostró de parte de Las Leonas más dudas que certezas.
Edgardo Fernández (*)(*) DT de la 1ra. División de El Quillá