Area Metropolitana: AREA-01
El equipo de Intervención Psicológica en Crímenes Graves ya atendió 40 casos en la ciudad
Inédita experiencia para fortalecer a familiares de víctimas de homicidios
Comenzó a funcionar este año en el ámbito de la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad. Además de la atención psicológica de los allegados directos, el equipo investiga las causas por las que en Santa Fe se suceden tantos homicidios.

Lía Masjoan

El año pasado se cometieron 116 asesinatos en el departamento La Capital, prácticamente uno cada tres días. 84 de ellos fueron ejecutados con armas de fuego. Si bien este año las cifras muestran una disminución (20 menos que en los primeros siete meses de 2007), las muertes violentas se siguen sucediendo con alarmante frecuencia.

Por cada una de esas víctimas, por lo general jóvenes, quedan familias enteras sumidas en el dolor, quebradas ante la pérdida repentina, macerando una bronca que puede desencadenar otro hecho trágico.

Precisamente de la atención y contención de los familiares comenzó a ocuparse el Equipo de Intervención Psicológica en Crímenes Graves, una experiencia inédita en la ciudad que funciona desde el mes de abril en el ámbito de la Subsecretaría de Prevención y Seguridad Ciudadana de la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad.

El grupo está integrado por el Dr. en Psicología, Juan Carlos Funes; los psicólogos Martín Cattáneo y Matías Quintana; y la abogada Cecilia Aramburu. Hasta el momento han atendido unos 40 casos, aunque algunas veces demandaron asistencia hasta cinco miembros de una misma familia.

Por lo general, los profesionales salen al encuentro de quienes perdieron a un ser querido por esta causa. "Tratamos de darles un espacio para poder ayudarlos, a partir de la palabra, a elaborar la vivencia traumática porque, obviamente, la muerte de un familiar en esas circunstancias es lo peor que le puede pasar a un ser humano, son situaciones sumamente extremas", comenzó a explicar el Dr. Funes, quien dirige el equipo.

Una llamada telefónica de los especialistas suele ser el disparador del primer encuentro. Como grafican ellos, "plantamos la semillita". A veces acuden al domicilio de las víctimas, pero la mayoría de las charlas se suceden en la oficina donde trabaja el equipo, en Eva Perón 2726, para permitirles salir del espacio familiar y expresarse. "Cuando se produce el homicidio, es muy difícil que un ser cercano a la víctima pueda explicitar una demanda puntual de atención psicológica. Por eso vemos la necesidad de ir a buscarlos, de ofrecerles ese espacio y de ordenar, a partir de la entrevista, cómo llevar adelante el tratamiento. Buscamos poner en palabras semejante episodio que genera mucho dolor, pero a la vez nos encontramos con sentimientos de bronca, que a veces obstaculizan o impiden que aparezca el dolor en toda su magnitud".

A la sensación de angustia y desolación, los psicólogos suman otros sentimientos comunes en la mayoría de los casos: el miedo, que los lleva a recluirse o a querer mudarse; y la aparición de un desorden en los vínculos que, a veces, despierta "trastornos psicológicos importantes".

Percepción del victimario

En un alto porcentaje de los casos en los que han intervenido, el homicidio se produjo para poner fin a un conflicto interpersonal. "Antes los problemas se resolvían a las piñas. La idea era estropear al otro. Ahora se busca eliminar al otro", coincidieron los integrantes del equipo.

El relato de los hechos policiales expresa los motivos de los crímenes bajo la frase "ajuste de cuentas". En realidad, "se trata de desacuerdos menores, por lo general no son ajustes entre mafiosos".

Además, muchas veces, víctima y victimario son vecinos, habitan en el mismo barrio, en la casa de al lado. Lo cual genera un conflicto siempre latente con los familiares. "La percepción del victimario genera un conflicto que se suma a la bronca y al dolor por la pérdida.

Luego del episodio siguen coexistiendo problemas entre familias, aparece constantemente esa tensión con el riesgo de que en algún momento vuelva a suceder un hecho similar". De allí que el trabajo del equipo de psicólogos se oriente también a bajar los decibeles y a eliminar la sed de venganza que expresan algunos allegados.

Investigación, dos hipótesis

Además de la atención psicológica, el grupo ha centrado su esfuerzo en tratar de entender por qué Santa Fe presenta índices tan elevados de homicidios. Entre varias hipótesis, destacan dos, ambas relacionadas con las últimas inundaciones que padeció la población más pobre de la ciudad.

La primera analiza la relación entre la cantidad de crímenes cometidos en los últimos años con la zona geográfica. Observaron que después de la inundación de 2003 la mayoría de los homicidios se produjo en los barrios del noroeste y del suroeste de la ciudad. "Estamos estudiando un imaginario en donde se desprecia la vida ajena en favor de preciar la vida propia", afirmaron. En cambio, después de la inundación de 2007 "nos encontramos que la zona norte de la ciudad es una de las más altas del país en suicidios e intentos de suicidios. Y aquí la hipótesis es al revés: se precia la vida ajena en desmedro de la vida propia".

Obviamente que entre las variables de análisis también influye la condición de pobreza. "La inundación se produjo sobre un área que venía deteriorada por décadas, sin infraestructura ni servicios y con viviendas deficientes. Entonces, desde el punto de vista psicológico, se ha producido determinada mentalidad o modo de funcionar bajo esas condiciones sociales de precariedad, con gente acostumbrada a vivir así, es parte de su cultura", reflexionaron.

Compromiso ciudadano

A modo de cierre, Quintana planteó un desafío a la sociedad santafesina a fin de que la tasa de criminalidad baje a valores normales internacionalmente: "Se requiere el compromiso de la ciudad entera para llevar a estas zonas de mucha vulnerabilidad hacia condiciones de prosperidad, trabajo, producción, generación de riqueza y contacto con todas las manifestaciones de la cultura. La circulación de esas cosas por las redes sociales es lo que disminuye el riesgo de criminalidad y es justamente lo que falta en esa zona. Esto tiene que asumirlo la ciudad entera porque si no se produce una negación de ese sector".

Los niños

Entre los familiares, la atención de los niños ocupa el espacio más delicado. "La bronca que sienten los adultos se manifiesta también en los niños, con el deseo de represalia que no encuentra en el entorno familiar la posibilidad de transformarse en otra cosa. Esto lo vemos con preocupación porque si ese deseo de venganza se sedimenta puede ocasionar en el futuro trastornos al individuo e incluso desencadenarse en un hecho violento, es decir, cometer la represalia".

Cómo comunicarse

Para requerir asistencia se debe llamar al teléfono 4571601 de 8 a 12, o dirigirse a Eva Perón 2726, planta baja.