Señores directores: Tengo 40 años y soy atendida por el Dr. Alfredo Zunino, excelente profesional, que tiene un carisma especial para tratar a sus pacientes y una bondad extrema.
Mi dolencia es una enfermedad progresiva e incapacitante, acompañada por un intenso dolor. Se trata, pero no se cura, y el tratamiento incluye Äentre otras cosasÄ corticoides, lo que es dañino para el organismo, pero hay ocasiones en que se hace necesario indicarlo. Por ese motivo, se me dañaron ambas caderas.
Concurrí entonces al Dr. Raúl Trevisani, y encontré a un excelente profesional y especial ser humano, quien me explicó que mi única solución era una cirugía. Decidí operarme y presenté los papeles en mi obra social, iniciando el trámite para que me dieran la prótesis. Aunque no estaba encuadrada en el PMO por su valor, la obra social tuvo en cuenta mi necesidad de tener una buena calidad de vida; y luego de haber hecho una serie de averiguaciones, me la autorizaron.
Fue así como se decidió la fecha de la cirugía para el 11 de junio. Asimismo, por el tipo de prótesis, convocaron a un profesional de Buenos Aires, especialista en la materia: el Dr. González Morán, que operó junto al médico elegido, en este caso el Dr. Trevisani.
Gracias a Dios, a la Virgen de Guadalupe de México, a Juan Diego, a San Expedito y al equipo médico que me intervino quirúrgicamente, hoy estoy muy bien.
Por ello, por tanto profesionalismo y dedicación, les agradezco a todos, como así también a los doctores Víctor Abraham, César Campos, Cristian Lorenzatti; al equipo de cirugía, enfermeras y mucamas del 3er. piso del sanatorio San Jerónimo, a mi obra social Amur y en especial a María del Carmen; a mis familiares, amigos; a mis compañeros de labor que me dieron todo su apoyo; a mis superiores del trabajo que me comprendieron siempre; al kinesiólogo Diego Vallejos.
Pido disculpas si me olvido de mencionar a alguien. A todos, les agradezco de corazón.
Señores directores: Una de las palabras más escuchadas en la actualidad es retenciones. Los jubilados provinciales de Santa Fe también estamos cautivos de estos descuentos en nuestros magros salarios, no por parte de la Nación, sino por la Caja de Seguro Mutual.
Hemos tenido un aumento del 20 %. En mi caso particular, el incremento nominal fue de $ 190, pero con los descuentos de la obra social Iapos y de la Caja de Seguro Mutual (que se lleva el mayor porcentaje), se reduce a $ 120 lo que recibo. Lo que retiene dicha caja sobre un sueldo de $ 1.100 es $ 149, por mes. Sobrellevamos la impotencia de no estar representados por ningún dirigente, como también nos sentimos defraudados por el gobierno provincial, cuyo eslogan en la campaña política era "Se vienen tiempos de cambio", pero nos dan la imagen de políticos ciegos y sordos. Luchamos y lucharemos por el 82 % móvil. Los pasivos de las provincias de Córdoba y Entre Ríos lo están cobrando.
Será justicia.