Billy Tyler, un oficial de policía de mediana edad, casado, con una hija de ocho años con síndrome de Down y con dolencias cardíacas, es llamado para vigilar en la morgue de un hospital el cadáver de una prisionera. Se trata de una famosa torturadora y asesina de niños que mantuvo en vilo a Inglaterra durante los años "70 y que una vez apresada concentró el odio y el asco de la sociedad.