De la redacción de El Litoral
Argumentos le sobran a Rafael Nadal para estar anímicamente en plenitud. El tenista que el lunes venidero será el número 1 del mundo, y que repite hasta el cansancio que el favorito para el medalla de oro es el suizo Roger Federer, se metió rápidamente en los cuartos de final del certamen olímpico, tras derrotar al ruso Igor Andreev por un cómodo 6-4 y 6-2.
Con esta nueva victoria, el ibérico se ganó el derecho de ir por un lugar en las semifinales, el cual decidirá con el austríaco Jürgen Melzer, que puso freno al ímpetu del taiwanés Yen Hsun Lu al vencerlo por 6-2 y 6-4.
Ambos comenzaron jugando fuerte y en el primer momento Nadal tuvo dos bolas de break que no aprovechó, pero el ruso sostuvo su servicio gracias a un ace. Y así se mantuvieron hasta el 3-3. En el séptimo game, Nadal comenzó a lanzar tiros cruzados y a mover a Andreev, cuyas devoluciones empezaron a ser largas, y así el manacorí fue horadando la resistencia del ruso. Logró el quiebre, se puso arriba y ya nunca iba a perder el control del trámite.
El segundo set fue un concierto del mallorquín. Quebró rápidamente y se mantuvo en partido hasta cerrar el duelo en 1 hora y 35 minutos, con un 6-4 y 6-2 elocuente, que resalta las posibilidades del zurdo tenista en este certamen olímpico. "Roger es el favorito", dice Rafa cada vez que le preguntan, pero entre sus cejas se adivina la medalla de oro.
El serbio Novak Djokovic subrayó su condición de tercera raqueta del circuito y favorito para el podio de Beijing al superar al ruso Mikhail Youzhny por 7-6 (3) y 6-3 y meterse, así, en los cuartos de final.
El serbio esperaba rival del duelo que, tras el cierre de nuestra edición, debían sostener el argentino David Nalbandian y el francés Gael Monfils. El historial entre el cordobés y el oriundo de París marca una mínima ventaja para el primero, que lo venció en la tercera ronda de Roland Garros 2007 en cuatro sets.
El checo Tomas Berdych había sido el verdugo del suizo Roger Federer en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, cuando el helvético comenzaba a moldear la figura legendaria que ya es incontestable. En segunda ronda de aquel certamen, el juvenil Berdych (tenía tan sólo 18 años) lo derrotó en tres sets y lo privó de estar en la pelea por una medalla.
Esta vez, cuatro años más tarde, Roger tuvo su revancha. En los octavos de final de la competencia olímpica se volvieron a ver las caras, pero en esta ocasión se impuso el número 1 del mundo (hasta el lunes venidero) por 6-3 y 7-6 (4) para clasificar a los cuartos de final, donde deberá medirse con el ganador del duelo entre el francés Gilles Simon (10) y el estadounidense James Blake (8). El suizo quiere seguir tomándose revancha, y por ello va con todo por la medalla de oro, para redimirse en un año durante el que ha perdido claramente el acostumbrado protagonismo.
La bonaerense Gisela Dulko y la paranaense Betina Jozami habían logrado ayer una importante victoria en su debut en el cuadro de duplas femeninas de los Juegos, al superar al binomio israelí que conforman Shahar Peer (25 en el mundo) y Tzipora Obziler con una victoria cómoda por 6-3 y 6-2. Pero hoy, en la segunda vuelta, no pudieron con las rusas Elena Vesnina (63) y Vera Zvonareva (11), y quedaron al margen de la competencia. Así, la única esperanza nacional en tenis era David Nalbandian (jugaba tras el cierre de nuestra edición), que ayer vivió un entredicho con un plateísta en el partido ante el chileno Nicolás Massú.
Es que este simpatizante trasandino no sólo gritaba por su connacional, sino que, en un momento, lanzó un "íVamos, Nico, que a este gordo se le puede ganar!". Está claro que la respuesta que recibió el último campeón olímpico fue una "paliza tenística" que hace rato no recibía.
El duelo comenzó parejo hasta que este hincha comenzó a cargar a Nalbandian, quien después de obtener su primer punto cerró los puños, lo miró (lo tenía a escasos dos metros) y le dedicó un insulto. A partir de ahí, cada vez que Massú ganaba un punto, gritaba y celebraba, y más cuando era un error de Nalbandian.
En el segundo set también hubo problemas, a tal punto que Calleri, que estaba observando el partido, se acercó al chileno para pedirle que no faltara más el respeto. "Ese muchacho no tiene ningún tipo de códigos, no entiende nada de tenis y no tengo dudas de que no es de este ambiente. No da hacer lo que hizo", dijo Nalbandian antes de regresar a la Villa Olímpica.
La única esperanza nacional en competencia en el tenis masculino, el cordobés David Nalbandian, debía jugar (tras el cierre de nuestra edición) ante el francés Gael Monfils. En el caso de lograr una victoria, el oriundo de Unquillo deberá enfrentar mañana al serbio Novak Djokovic, tercero favorito, por un lugar en la semifinal. Comienzan los duelos en serio.