La gravedad del descrédito a nivel internacional y la avalancha de críticas desde la oposición y el propio oficialismo desatadas por la difusión de los últimos datos de inflación del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, reforzaron las versiones sobre cambios inminentes, a través del desplazamiento del controvertido secretario de Comercio, Guillermo Moreno, o la afectación del organismo a la órbita de la jefatura de Gabinete.
Esta mañana, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, dijo que el índice de inflación de un 0,4 % difundido por el Indec "es otro disparate que lo único que hace es desacreditarnos externamente y generar aumento de desconfianza interno".
Por su parte, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, planteó que las estadísticas del Indec constituyen "la base de la mentira sobre la que el gobierno intenta construir una salida económica inviable". En la misma línea, Carrió añadió: "Los problemas son tan graves que estamos en final de fiesta y en la Argentina el final de fiesta se paga muy caro".
En ese marco, el diputado peronista Carlos Kunkel apareció como el único y solitario dirigente defensor del índice de precios de julio, ya que ni legisladores oficialistas, ni funcionarios, ni empresarios cercanos al gobierno pudieron avalar los datos oficiales.
Kunkel aseveró que la inflación del 0,4 por ciento "es más creíble" que la opinión de los "supuestos especialistas económicos privados", a los que acusó de defender las políticas liberales de la década pasada.
En cambio, el titular de la bancada de diputados del Frente para la Victoria, el santafesino Agustín Rossi, dijo que el IPC tiene "un nivel de desconfianza que no corresponde a un índice de este tipo".
Rossi subrayó que "es un dato de la realidad" y señaló que al Indec hay que "inyectarle una dosis de credibilidad".
Otro hombre que forma parte del oficialismo, el titular del Banco de la provincia de Buenos Aires, Guillermo Francos, fue muy duro al indicar que Moreno "causa mucho daño" a la gestión de Cristina Fernández.
Si bien luego emitió un comunicado para relativizar sus dichos, el funcionario de Daniel Scioli graficó en declaraciones radiales que el índice de precios oficial causa "hilaridad" y que "le quita seriedad a un gobierno que quiere hacer cosas razonables".
El ex presidente del Banco Central, Mario Blejer, consideró hoy que no existen posibilidades de una crisis económica "a la Argentina" con "corridas bancarias o saltos de dólar", pero remarcó que es "muy preocupante" el tema inflacionario y la "falta de credibilidad en el Indec". En tanto, el director de investigación de Mercados Emergentes de Bullticks Capital Markets, con sede en Nueva York, Alberto Bernal, señaló que la comunidad de negocios está asombrada por la "falta de seriedad en el manejo de las estadísticas" de la Argentina y reveló que cuando se dio a conocer ayer el número del Indec sobre la inflación de julio (0,4%) un inversor de fuste de Wall Street le preguntó "¿Qué hicieron estos payasos?"
"Cuando una persona tan importante en la comunidad financiera internacional se refiere así a los dirigentes de un país, es que estamos en problemas muy graves. Yo no tengo como controvertir a esa persona, porque ese número nadie lo cree", señaló el analista.
Bernal dijo que le resultó "incomprensible" que la Argentina haya decidido pagar casi 16 por ciento a Venezuela por la colocación de Boden 2015: "Ese mismo papel en un país como Ecuador, que tiene un tercio del producto per cápita que la Argentina, paga 10 por ciento", comparó.
Para el experto, haber convalidado esa tasa a Venezuela elevó automáticamente el piso para todos, "las provincias, los bancos y el sector privado en general y esto afecta el crecimiento económico. Para mí esto es gravísimo y no lo entiendo", añadió.
Si bien calificó a la situación fiscal como "bastante sana", manifestó su preocupación por el nivel de subsidios "para mantener los precios de la energía artificialmente bajos".
Para Blejer, quien negó haber sido llamado desde la Casa Rosada para ocupar cargo alguno, y está actualmente radicado en Londres, se impone devolver la confianza en las mediciones de la inflación y otros índices, y para eso, estimó, "hay que volver a empezar de cero" en el Indec.
Blejer, en declaraciones a Radio Mitre, advirtió como síntomas inquietantes el fuerte aumento del gasto público, principalmente como consecuencia del incremento "en forma exponencial de los subsidios".
Con respecto a la inflación, calificó el tema como un "problema que tiene dos componentes, la incertidumbre sobre cuánto es, dado que las estadísticas dejaron de ser confiables. Por una serie de razones, entre ellas el Indec, no sabemos cuánto es la inflación".
Ese "problema, fundamental, necesita arreglarse, no sólo con un plan antiinflacionario, sino con un proceso que devuelva credibilidad" al Indec. "Si hace falta un cambio de persona o no, no me incumbe, pero la Argentina necesita tener estadísticas creíbles", insistió.
Los títulos públicos argentinos que entre lunes y martes recuperaron buena parte de las pérdidas sufridas el jueves y viernes de la semana pasada, estarían a punto de encontrar un techo a su cotización, aunque el gobierno siga comprándolos, si no se toman medidas concretas para sincerar los indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Así lo pronosticó la consultora Portfolio Personal, que destacó que a pesar del esfuerzo de la administración de Cristina Fernández, que en dos jornadas gastó 150 millones de dólares, los "rumores" que surgieron el lunes a la noche de que el Indec dejaría de estar en la órbita del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, no terminaron de convencer a los inversores.
A criterio de los analistas, "los títulos ya no reaccionarán a supuestas medidas futuras, sino que ahora exigen acciones concretas de sinceramiento en los índices". Admitieron que "en el corto plazo, las intervenciones de los entes oficiales serán suficientes para imputarles un piso a la cotización de los principales bonos". Sin embargo, estimaron que "los 1.000 millones de dólares destinados para la compra no serían suficientes para sostener los títulos sin que se apliquen cambios más profundos".
Luego de la peor semana del año para el mercado local, el gobierno decidió intervenir con el objetivo de evitar que el derrumbe de la deuda local no impactase en las variables de la economía real. De esta manera anunció un plan de recompra de títulos públicos por 1.000 millones de dólares destinado a comprar bonos con vencimientos en los próximos dos años, con el objetivo de descomprimir futuros pagos.
No obstante, según los analistas de Portfolio "la nueva manipulación por parte del Indec de la inflación, sumado a la baja de la calificación crediticia de la deuda argentina por parte de la calificadora Standard & Poor's, opacaron el intento por parte del gobierno de traer calma al mercado".
"A esto se le suma que aún no se llegó a un acuerdo entre los exportadores y el gobierno para ver desde cuándo se cobrarán las retenciones retroactivas lo cual frena el ingreso de dólares tan esperado por el Banco Central", destacaron los expertos. Al respecto, explicaron que "el comportamiento del mercado cambiario es clave para el escenario del corto plazo", y añadieron que "bajo el actual modelo económico que el BCRA vuelva a comprar dólares es fundamental para que se regenere el círculo virtuoso de la liquidez".