Deportes: DEPO-19
Cerra se sumó a la lista de las pobres actuaciones argentinas
No pudo ser la excepción
El santafesino Juan Ignacio Cerra no logró pasar la ronda clasificatoria de lanzamiento de martillo, en la jornada inaugural de atletismo, que se desarrolló hoy en Beijing. Cerra tuvo dos lanzamientos nulos y el único válido marcó 70,16 metros, quedando lejos de su mejor registro y ubicándose finalmente 30º en la general.

La verdad que no es para nada complicado analizar un resultado si uno parte de los registros del santafesino Juan Ignacio Cerra en la competencia olímpica de lanzamiento del martillo, disputada en la mañana de hoy de Beijing. Pero a un atleta que ha competido en tres juegos olímpicos no se le puede negar el derecho a analizarlo en el contexto en el que tiró, como es necesario contar a partir de ahora.

Digo esto porque no es mi intención salir en defensa de Juan para contarles los entretelones de por qué no tuvo una buena mañana, sino que vale la pena que ensaye una explicación para amortiguar lo que el resultado muestra: de los 33 competidores que se presentaron en El Nido, salvo aquellos que no marcaron (sus tres intentos fueron nulos), tuvo el registro más bajo. No hay atenuantes realmente para explicar un resultado de estas características: de los 3 lanzamientos, el primero (fuera del área de caída) y el tercero (quedó atrapado en la red de la jaula) fueron nulos, mientras que el segundo fue el único válido, en el cual tiró el martillo a 70,16 metros.

Y tampoco hay mucho para desarrollar o explayarse de lo que uno vio durante la competencia. Objetiva y lamentablemente lo de Juan fue muy pobre, al límite del fracaso, siguiendo con la línea que hasta el momento ha marcado la gran mayoría de los deportistas argentinos en los Juegos.

Objetivo Beijing

Cerra tuvo el peor proceso de clasificación de los tres que afrontó, el más sufrido. Recién pudo realizar la marca y concentrarse para los Juegos, a fines de marzo, algo que un atleta de alto rendimiento no se puede permitir. En el medio se menciona una dolencia física crónica que arrastra y que, si bien le permite lanzar, siempre es un elemento que él menciona cuando cuenta que los procesos de entrenamiento de estos últimos años distan, y mucho, de los anteriores.

Todo esto sumado provocó que después de alcanzar la marca mínima exigida, lo de Juan fuera bastante regular y, por ende, se sabía que la actuación en Beijing podía estar más cercana a lo que terminó siendo que a una grata sorpresa, después de haber tenido una transformación en las siete semanas que estuvo entrenando en Italia antes de los Juegos.

"Estoy contento"

Francamente, la entrevista en la zona mixta no daba para preguntar sobre los aspectos concretos de la competencia, como lo fueron las marcas que, como los goles, no se merecen, sino que se hacen. Por eso, abordamos el otro enfoque de su participación, es decir, todo lo que no se vio en la competencia.

Empezamos planteando esas inquietudes que hacen al aspecto técnico, para descartar de plano que el rendimiento pudo haberse debido a factores externos. En tal sentido, Juan afirmó haberse sentido "a gusto dentro de la jaula, y sin inconvenientes con el aro. Desde ese punto de vista fue todo impecable".

A partir de esto, llegó la pregunta inevitable, la del análisis técnico de sus lanzamientos. "Estoy contento, porque si tengo en cuenta que me fui de Buenos Aires lanzando 65 metros de promedio, haber hecho 70 la verdad que me conforma. Con el primero nulo y el segundo en 70 (metros), en el tercero y último me la jugué porque no tenía otra posibilidad. Entonces, le puse toda la fuerza y velocidad necesarias, arriesgando a lo que finalmente salió, sin dirección para pasar la jaula. Mi mejor lanzamiento fue el tercero, pero lamentablemente, cuando éstos son nulos, no hay buen lanzamiento que valga". Fueron las reflexiones del santafesino, medidas, serenas y con aplomo.

Por supuesto que fue obvia la solicitud de hacer una comparación sobre sus tres presentaciones olímpicas. "Si tengo que opinar sobre los resultados, e independientemente de las posiciones de una u otra edición (27º/27º/30º), los otros dos juegos fueron mejores indudablemente; ahora, si comparo el estado en el que llegaba, en el cual en Sydney y Atenas iba con mejor marca de clasificación, entre 74 y 75 metros, y después los lanzamientos fueron por debajo de esto, y ahora venía muy bajo y terminé lanzando 70, entonces puedo decir que éste fue el mejor".

Al igual que Germán Lauro en lanzamiento de bala, Juan abrió el camino para el nutrido grupo de atletas argentinos que tienen el gran privilegio de competir en el estadio olímpico durante los próximos días. Lamentablemente, el comienzo no fue muy alentador que digamos, ya que ambos lanzadores estuvieron por debajo de las marcas con que llegaron a Beijing. Esperemos que la tendencia se revierta para que nuestra delegación rompa de una vez por todas con los bajos rendimientos a los que nos tienen acostumbrados, sobre todo en aquellos deportes como la natación o el atletismo, en donde los cronómetros o los metros no mienten.