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Una tendencia que se extiende
La antietiqueta gana nuevos adeptos en la cima del poder

Jenny Rozo Herrera (EFE)

Fernando Lugo, >desde hoy presidente de Paraguay, antes obispo de la Iglesia católica. Prometió que en su ceremonia de asunción conservaría las sandalias que usa a diario y luce orgulloso en todas partes. Foto: Agencia EFE

Lo que comenzó como una expresión transgresora allá por 1982, cuando Gabriel García Márquez recibió el premio Nobel vestido de lino blanco, actualmente se ha convertido en norma, especialmente en América Latina. Hoy, con la asunción de Fernando Lugo en Paraguay, esa moda ganará un nuevo aportante. Hasta Álvaro Uribe, tan conservador él, se permite ciertas licencias.

El traje oscuro con corbata ha dejado de ser el único atuendo adecuado para un mandatario latinoamericano el día de su investidura y otras ceremonias. Ahora, lo que se impone son las etiquetas informales, las guayaberas o las camisas con tejidos indígenas, e incluso los sombreros rancheros y las sandalias.

El ex obispo Fernando Lugo, quien asumía hoy como nuevo presidente de Paraguay, también se ha sumado a esta moda anti "pompa y etiqueta", que se expresa en variantes "étnicas", "ideológicas" y otras basadas en la comodidad y rechazo al convencionalismo.

Las presidentas Cristina Fernández, de Argentina, y Michele Bachelet, de Chile, la segunda más tradicional que la primera en sus actos, gozan de la mayor libertad que en cuestiones de moda suelen tener las mujeres.

Sin haber sido parte nunca parte del poder, el escritor colombiano Gabriel García Márquez puede ser considerado un pionero de esta tendencia, por haber acudido a recoger el Premio Nobel en 1982 vestido con liliqui, un traje de lino blanco típico del Caribe colombiano, en lugar del frac tradicional.

Lugo ya ha anunciado que no usará corbata en la ceremonia y sólo si hace frío cambiará sus habituales sandalias, en ocasiones simples chanclas de goma, por zapatos.

El ex obispo de San Pedro sigue en esto los pasos del boliviano Evo Morales, el primer mandatario indígena de su país, quien no ha usado corbata ni el día de su investidura ni en visitas oficiales a otros países y ha creado tendencia en el vestir.

Morales lució en su toma de posesión, en enero de 2005, una original chaqueta oscura sin solapas y rematada con "yo" (tela tejida a mano por los pueblos aymara y quechua), que combinó con una camisa blanca con el primer botón desatado.

En actividades menos formales, su indumentaria suelen ser los vaqueros, las camisas de manga corta y su famosa "chompa" (pulóver, jersey o suéter) tricolor.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asumió vestido con un traje oscuro, sin corbata y con una camisa blanca de cuello redondo y adornada con figuras de las culturas indígenas de su país que se está convirtiendo en su prenda distintiva.

Otro mandatario alérgico a las corbatas es el nicaragüense Daniel Ortega, quien se distinguió por llevar el día de su investidura una camisa blanca de manga larga arremangada, que prácticamene ha convertido en su vestimenta habitual.

Al uso de sombreros o ponchos también recurren algunos mandatarios además de Evo Morales como el de Colombia Álvaro Uribe, quien utiliza uno de paja "aguadeño" (del pueblo de Aguadas) y se tercia al hombro un poncho típico de Antioquia, su región natal, durante sus reuniones en provincias los fines de semana.

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, llegó al acto de su investidura, el 27 de enero de 2006, vestido de traje formal, pero con su acostumbrado sombrero ranchero, que sólo se quitó en el momento preciso en que recibió la banda presidencial.

El estilo ranchero lo impuso el mexicano Vicente Fox, a quien algunos apodaron "el presidente con botas", porque lleva siempre ese tipo de calzado estilo vaquero hasta en ocasiones en que lleva esmoquin.

Los clásicos

Sin embargo, hay otros mandatarios, como el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que son estrictamente apegados al protocolo, y siempre está de traje y corbata donde debe e incluso donde podría no estarlo.

A pesar de esto, durante una visita a Londres en el 2006, Lula se negó a usar el frac y se presentó de traje y corbata en el Palacio de Buckingham para un banquete con Isabel II.

También son conservadores en su forma de vestir el presidente peruano Alan García, el salvadoreño Elías Antonio Saca, el panameño Martín Torrijos, el costarricense Oscar Arias, el hondureño Manuel Zelaya, el guatemalteco Álvaro Colom, el dominicano Leonel Fedez, el mexicano Felipe Calderón y el uruguayo Tabaré Vázquez.

En la asunción del segundo mandato consecutivo como presidente del dominicano Fernández, el próximo sábado, el programa oficial exige traje blanco para todos los actos del día.

El presidente de Venezuela, pese a ser revolucionario y bolivariano, ha vestido traje negro en sus tres investiduras (1999-2000-2006), pero en actos populares y mítines políticos luce la camisa y la boina roja chavista.

La imagen del cubano Fidel Castro, ya apartado del poder, está tan asociada al uniforme verde oliva que el día de 1994 que apareció en una Cumbre Iberoamericana con una guayabera hizo correr ríos de tinta.

La primera vez que apareció en público vestido de civil en Cuba fue el 26 de junio de 1996 para recibir el título doctor "honoris causa" de una universidad japonesa.

Su hermano, el general Raúl Castro, lució habitualmente su uniforme militar durante casi medio siglo, pero desde que asumió como presidente interino de Cuba, el 31 de julio de 2006, cada vez con más frecuencia viste traje y corbata, o guayabera.

Durante su discurso de posesión, Raúl Castro, al anunciar que dejaba de ser ministro de las Fuerzas Armadas, advirtió que mantenía "el derecho" de ponerse "de vez en cuando" su uniforme.