Es una variante del conocido Tiramisú. Preparar una crema chantillí con 205 gramos de crema de leche y tres cucharadas de azúcar. Agregar un pote chico de queso blanco. Se puede usar otro queso crema como el mascarpone o cualquiera que te guste y que no sea demasiado ácido. Si se desea, se puede incorporar ralladura de cáscara de naranja y limón muy finitas o gotas de esencia de vainilla. Bañar rápidamente las vainillas una por una, en café muy concentrado con un chorrito de cognac o licor de café al cognac sin azúcar (porque las vainillas ya tienen bastante). Ir colocando las vainillas en un recipiente adecuado para dos o tres capas, acomodarlas. Colocar una capa; extender la mezcla de crema y queso; y colocar la capa siguiente; cubrir con la crema y queso. Finalmente, espolvorear con chocolate amargo rallado. Se puede agregar a la crema un poquitito de jenjibre o pimienta negra recién molida. Se debe dejar enfriar en la heladera por lo menos ocho horas para que se concentre.
En una cacerolita batir tres huevos, tres yemas y 300 gramos de azúcar. Agregar 3/4 litro de leche. Antes que hierva separar la mitad en otra cacerola y agregar una taza de cacao dulce en polvo. A la otra mitad, añadirle 50 gramos de nueces picadas. Llevar al fuego las dos preparaciones hasta que hiervan. Retirar y dejar entibiar añadiéndole a cada una 100 gramos de crema. A la preparación de nueces, añadirle una copita de licor y 50 gramos de guindas confitadas y picadas. Poner a congelar. Servir el postre alternando por capas las dos preparaciones. En el fondo de la copa donde se va a presentar colocar una masita dulce emborrachada en licor. Al terminar, decorar con nueces cortadas por la mitad.
Es un postre fácil, rápido y además de ser muy rico nos hace quedar muy bien en una reunión familiar. Partir en trozos una plancha de merengue y reservar. Preparar con la batidora un paquete de helado de crema, siguiendo las indicaciones del envase. Una vez listo volcarlo en un molde apropiado para llevar al congelador y cubrir toda la superficie con abundante merengue cortado en trozos. Batir un paquete de helado de chocolate y volcarlo sobre el postre. Cubrir nuevamente con merengue. Por último, batir otro paquete de helado de crema y una vez que haya aumentado su volumen incorporarle tres cucharadas colmadas de dulce de leche, seguir batiendo hasta terminar. Volcar el helado sobre el merengue y alisar bien la superficie, luego tapar el recipiente y llevar al congelador hasta que esté firme. Para desmoldarlo pasar el fondo del recipiente por agua caliente y desmoldarlo sobre una fuente de mesa.