El jueves pasado fueron anunciados el IPC americano y el "core" del mismo índice, o sea, la inflación minorista pero sin alimentos y combustibles. La sorpresa fue que se publicó un 0,8 % para el IPC y un 0,3 % para el "core", cuando se esperaba 0,4 % y 0,2 % respectivamente. Esta información confirma Äen parteÄ que el ciclo de suba de tasas podría comenzar en la próxima reunión de la FED o, a más tardar, en la siguiente.
El cambio en el rumbo de la economía ya se estaba notando en la fuerte apreciación del dólar que subió mucho respecto de otros activos. Esta migración hacia el dólar deberíamos leerla como un tiempo distinto del que vivimos desde 2002 en la economía global. Por lo tanto, seguir adoptando las mismas medidas ante un giro tan importante sería perjudicial, ya sea para aplicarlas a nivel gubernamental como para tomar decisiones con respecto a nuestras carteras de inversión.
Se incrementa la crítica hacia la actual conducción del Indec y también hacia la figura de Guillermo Moreno. Ya no sólo lo critican desde la oposición sino también desde el sector oficial, donde se escuchan pedidos de normalización del Instituto. Sucede que el nivel de inflación informado para julio ha causado malestar entre la población en general que se siente subestimada. Si un organismo como el Indec pierde la confianza del público, pierde todo su capital y para recuperarlo demandará un esfuerzo denodado.
La mayoría de nosotros sabe que tan bajos valores del IPC implican mostrar bajos valores del CER y, por ende, capitalizar y/o amortizar menor cantidad de nuestra deuda doméstica. Cuanto más se demore en regularizarlo, más riesgo corre el Estado Nacional de que le lluevan juicios por reajuste de deuda amortizada o por amortizar desde, al menos, comienzos de 2007.
En concordancia con la apreciación del dólar, vimos cómo caían las commodities, por ejemplo, el petróleo o los granos. En promedio, la apreciación del dólar fue del 8 % en un mes y es probable que esa tendencia se mantenga y, como consecuencia de la misma, que las commodities sigan cayendo. Es necesario anticiparse a esto, ya que para el país significa menor ingresos por exportaciones y Äpor endeÄ por retenciones. Moderar el gasto público ayudaría no sólo a frenar la inflación, sino también a adoptar las medidas adecuadas a los cambios que probablemente se avecinen.
El dólar se mantiene en los niveles de $ 3,03/3,05, en cambio, verificamos la fuerte apreciación del peso con respecto al euro. En un mes, el peso se apreció con respecto al euro un 6,5 % y desde mediados de abril un 14 %.
Los bonos de la deuda nacional mejoraron sensiblemente su cotización aun cuando recibieron baja en sus calificaciones por parte de S&P y de Moody's. Es cierto que se encontraban en niveles bajísimos, pero de todas maneras es positivo que muestren mejor cara. Aceptemos que el BCRA compró bonos para apuntalar el precio de los mismos.
El mercado de acciones siguió con ligera mejoría. Recordemos que la semana pasada el sector eléctrico fue el favorecido. Esperamos en el mediano plazo que reaccionen los bancos, principalmente Galicia, Francés y Macro. También Molinos muestra señales de querer arrancar. Como contracara, Tenaris se mantiene con muy alta volatilidad y con el riesgo inherente a su positiva correlación con el precio del petróleo.
Se mantiene alta la liquidez en los bancos, igualmente la tasa de interés en pesos sigue en los niveles de semanas anteriores, por esto, no dejamos de sugerir como alternativa interesante de inversión a los Cheques de Pago Diferido, tanto sean garantizados como no garantizados, que sigue siendo muy atractiva para ahorristas conservadores, ya que muestran una interesante combinación de tasas y vencimientos.
Reiteramos nuestro consejo de tener presente que ante la actual coyuntura, tanto local como internacional, es aconsejable recurrir de la experiencia de profesionales en el mercado de capitales para poder recibir un asesoramiento adecuado.
(*) De La Vera Cruz Soc. de Bolsa SA.