Qué año, qué temporada, qué "animal". El 8 de junio se adjudicó su cuarto título consecutivo en Roland Garros. Una semana después, celebró su primera consagración en césped en Queen's. El 6 de julio levantó el trofeo máximo de Wimbledon. Con todos estos resultados, se aseguró derribar al número 1 del mundo, al helvético Roger Federer que por 4 años y medio reinó el tenis mundial. Y hoy, tras un duelo cerrado, igual venció al chileno Fernando González sin ceder un set y se colgó el título de campeón olímpico y, por ende, la medalla de oro. Todo a horas de aparecer en lo más alto del escalafón internacional, el deseo de todos los que agarran una raqueta en cualquier lugar del planeta.
Nadal nunca vio peligrar su condición de máximo favorito a la presea dorada, aún cuando Federer arrancaba como primer preclasificado y fue pasando los partidos hasta llegar a cuartos de final, donde sucumbió con James Blake. El zurdo, fue notorio, estaba más seguro de sí mismo y con un hambre de gloria impropio de un jugador que ha ganado todo lo que consiguió el ibérico hasta el momento.
Como una advertencia impulsada por los dioses, en vísperas de su coronación oficial como nuevo número uno del mundo, Rafa se ganó un lugar en el Olimpo de los atletas, en el escenario de los elegidos, en la tribuna de los grandes. Y los números lo respaldan.
Para colgarse la medalla más importante, Nadal venció sucesivamente al italiano Potito Starace (6-2, 3-6 y 6-2), al australiano Lleyton Hewitt (6-1 y 6-2), al ruso Igor Andreev (6-4 y 6-2), al austríaco Jürgen Melzer (6-0 y 6-4) al serbio Novak Djokovic (6-4, 1-6 y 6-4) y a González por 6-3, 7-6 (2) y 6-3. Esto marca que sólo ante Starace y Djokovic el manacorense tuvo que trabajar más de lo previsto. Con los demás, fue casi un trámite.
Así, sus guarismos en lo que va de la temporada alcanzan una marca de 70-8 que está muy lejos de ser igualada, sumó su octavo título del año y confirmó su supremacía a nivel mundial. Nadie ese mejor que Rafa en este 2008 y, a diferencia de lo que ocurrió con nuestro Guillermo Vilas en 1977, los números oficiales lo respaldan.
Entre los caballeros, González se llevó la medalla plateada (la tercera luego de la de bronce en individuales y la de oro en dobles de Atenas 2004) y Djokovic la de bronce. Entre las damas, Rusia copó el podio con Elena Dementieva (oro), Dinara Safina (plata) y Vera Znovareva (bronce), pero en los cuadros de dobles llegaron las revanchas de los grandes que fueron eliminados en singles.
Por un lado, la consagración de Roger Federer junto a su compatriota Stanislas Wawrinka (una pareja de top ten individuales), que ganaron la de oro en detrimento de los suecos Simon Aspelin y Thomas Johansson; tercero se ubicó Estados Unidos, con los hermanos Bob y Mike Bryan.
Entre las damas, se "doraron" las hermanas Serena y Venus Williams, que derrotaron sin atenuantes a las españolas Anabel Medina Garrigues y a Virginia Ruano Pascual, que sin embargo se colgaron la plata. El bronce fue para las chinas Jie Zheng y Zi Yan.
Argentina tiene que confirmar mañana, a las 9.30, hora de nuestro país, su pase a las semifinales del torneo olímpico de Beijing 2008 en el último partido de la primera fase contra Nueva Zelanda, selección que cierra el grupo B de la competición con cuatro derrotas en cuatro encuentros.
Las Leonas, segundas de grupo con un punto menos que Alemania, dieron un golpe de autoridad en el último partido contra las germanas, últimas campeonas olímpicas y de Europa, a las que superaron con una claridad (4-0) que no tuvieron en los encuentros anteriores.
La última jornada tendrá que despejar todas las dudas sobre la clasificación del grupo. De los tres primeros, Alemania, Argentina y Gran Bretaña Äseparados sólo por un puntoÄ, las argentinas son las que tienen más a su favor para lograr un buen resultado, ya que su rival es el más débil. Séptimo del ranking mundial, Nueva Zelanda suma sus partidos por derrotas en Beijing, donde ha logrado marcar cuatro goles y recibió diez.
Pero Argentina necesita un error de las alemanas para ser primera de grupo, mientras que Alemania depende de sí misma, ya que tiene nueve puntos y juega con Japón, que tiene cuatro y sólo aspira a mejorar un puesto para luchar por la séptima plaza. El tercer equipo en discordia es Gran Bretaña, que tiene siete y aún sueña con dar la sorpresa de colarse en semifinales. Para ello necesita ganarle a Estados Unidos y esperar un error poco probable de alemanas y argentinas.
Antes del inicio de los Juegos, las previsiones hablaban de una Serbia candidata a lo mejor, fundamentalmente entre las mujeres por Jelena Jankovic y Ana Ivanovic, las dos mejores jugadoras del mundo en la actualidad. Sin embargo, Ivanovic se bajó antes de tiempo por una lesión en el dedo pulgar de su mano derecha y Jankovic fue eliminada en cuartos de final. En ese contexto, surgieron con tremenda potencia las tenistas rusas.
Elena Dementieva (quinta preclasificada) derrotó por 3-6, 7-5 y 6-3 a Dinara Safina (6) en la final por la medalla de oro, en tanto que Vera Zvonareva se quedó con la presea de bronce luego de derrotar a la tenista local, la china Li Na por 6-0 y 7-5.
Eso podría rezar cualquier cartel en las calles de los Estados Unidos en este proceso electoral que afrontan para elegir a su nuevo presidente. Es que no hay dudas: absolutamente todas las consultoras que se dedican a realizar encuestas arrojarían como resultado que el nadador estrella de Beijing 2008 es el personaje más popular por estas horas en su país. La "phelpsmanía" que debe haber en ese país debe ser tremenda, inimaginable.
Pero el tema es más profundo. No nos desviemos del mensaje o significado de fondo que tiene la semejante cantidad de medallas por él ganadas. ¿Cuál? Que Estados Unidos sin Phelps tendría la mitad de títulos olímpicos conseguidos, y con ello sólo le alcanzaría para estar peleando el segundo puesto con Alemania, Corea, Italia y Japón. Algo muy difícil de imaginar, pero que está sucediendo.
Y ni hablar del análisis general del cuadro, donde de las medallas que ganó la delegación americana, 12 las aportó la natación, y las otras sólo se lograron en 6 de los 28 deportes que se disputan acá en China.
¿Estados Unidos potencia deportiva mundial? Buen tema para el debate. Al menos lo que sí tienen claro allá arriba es que las decisiones en materia deportiva de alto rendimiento pasan por privilegiar los caprichos de la natación, como corresponde para un deporte que hasta el momento no ha dejado caer a la delegación al límite del papelón.
Ahora, le toca al atletismo, aunque después de perder las primeras medallas "cantadas" en especialidades como el lanzamiento de bala en varones, el panorama para Estados Unidos es realmente negro.