Opinión: OPIN-02
Apuntes de política provincial
La película política recién comienza

Teresa Pandolfo

Ángel Sciara, ministro de Economía. Foto:Guillermo Di Salvatore

Políticamente han sido días muy fuertes: la docencia le mostró los dientes al gobierno y le declaró dos paros. El justicialismo hizo su expresión de fuerza en el Senado con la aprobación de un proyecto que eleva del 14 al 18 % la coparticipación de la provincia a las comunas y municipios, y con los jefes comunales que reclamaron su conversión en ley a la Cámara de Diputados.2

Por su parte, el gobierno siguió adelante con la reforma impositiva y, a pesar de la oposición de los sectores empresarios Äsobre todo los que volverán a tributar Ingresos Brutos, como la industria y la construcciónÄ, la envió a la Legislatura.

En tanto, en el ámbito de la Corte Suprema de Justicia hubo reuniones que mostraron un impulso del cuerpo por avanzar respecto de los Códigos Procesales pendientes de aplicación y/o resolución legislativa, y con la creación de nuevos juzgados para ir componiendo un nuevo mapa judicial.

En el medio de este ponerse a tono del máximo tribunal, las conducciones de los Colegios de Abogados apoyaron la creación de cargos y de juzgados, pero pidieron más contracción al trabajo de los magistrados y funcionarios del Poder Judicial.

Es decir, ha sido una semana que dejó al descubierto, como mínimo, escenarios de actuación, dando la sensación de que mucho y no sólo "algo" ha cambiado en las relaciones de los sectores con los poderes del Estado, y de éstos entre sí.

Es real lo que dice Mario Cáffaro en la nota "La obligación de buscar consenso", que se publicó en la víspera, sobre la necesidad de que se arme una mesa de diálogo entre el oficialismo y la oposición, para que se llegue a un entendimiento en materia tributaria y de la coparticipación secundaria. De no ser así, resultaría improbable que el proyecto de reforma tributaria sea votado a favor por el Senado y tampoco, por sí sola, la propuesta justicialista de más recursos para el interior.

Desde el gobierno frentista se dice que primero se vea el proyecto tributario, que amplía la base de fondos a coparticipar, y que luego se revisen los porcentajes. El justicialismo no encuentra motivos para una elevación de los impuestos y la reimplantación de Ingresos Brutos y, consecuente con esta visión, está más cerrado a cualquier negociación.

Procurar los equilibrios

El gobierno busca tener más recursos de dominio propio para establecer su política en función de ellos y no de una coparticipación federal que cada vez disminuye más. Hoy, según el secretario de Finanzas Públicas, Carlos Fernández, con los fondos que vienen de la Nación se cubre sólo el 35 % de los gastos corrientes de la provincia.

El gobierno de Hermes Binner advierte la necesidad de recuperar autonomía fiscal; recursos propios para llevar adelante obras y políticas comprometidas. Por eso fueron las primera palabras de Antonio Bonfatti Äya un mes atrásÄ cuando dijo que la reforma fiscal "no era una cuestión del gobierno", sino una respuesta que debía darse la ciudadanía sobre qué calidad de servicios, de salud y de educación deseaba tener.

Éste es el fundamento del proyecto enviado a la Legislatura por un gobierno que se siente demando por la sociedad, pero cuyo propósito no fue transmitido ni entendido adecuadamente. Como decimos más arriba, la sociedad cambió, no es la misma que en marzo, antes de que el campo iniciara su protesta, y sus instituciones están molestas porque se consideraron "convidados de piedra", a pesar de la participación en los consejos consultivos.

Así se lo hicieron saber al gobernador, al ministro de Economía, Ángel Sciara, y demás funcionarios de esta cartera. Hubo reuniones donde se informaron los números de la provincia pero no la consulta sobre cómo distribuir la futura carga fiscal a proponer o la oportunidad de que la misma se encare.

Del último encuentro con los empresarios, antes de que Hermes Binner partiera para Asunción, ponen en boca del presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario el reproche al gobierno con respecto a haber actuado de la misma manera que Cristina Fernández lo hizo con la resolución N´ 125 de retenciones móviles. Lo dispuso y punto, y luego la comunicó. Y que la reclamada participación en las decisiones que Binner pedía de la provincia en el Consejo Federal Agropecuario Ampliado no tuvo su correlato en su gobierno, en este caso, también para tomar decisiones fiscales que siempre resultan antipáticas y de elevado costo político.

Del propio riñón rosarino salió la crítica, además de la industria, que ha planteado su oposición a la reimplantación de Ingresos Brutos.

Por lo que se puede inferir del proyecto enviado a la Legislatura, es prudente la reforma tributaria que se introduce. Busca preservar ciertos equilibrios, a pesar de partir en algunos casos de un piso muy bajo, como el Inmobiliario Rural.

Pero se le cuestiona no haber logrado comunicar adecuadamente el objetivo ni podido encolumnar voluntades tras el recupero de la autonomía fiscal, un propósito altamente genuino. No es sencillo lograrlo porque siempre habrá sectores en pugna y corresponderá al gobierno administrar ese campo de intereses cruzados. Esta periodista ya opinó que esta pelea debe darse ante la Nación, por lo cual no vale la pena volver sobre la postura.

El PJ y los docentes

Con el justicialismo pasa otra cosa. Se recompuso a partir de que Carlos Reutemann protagonizara su oposición a los Kirchner en un momento en que parecía ello imposible. El senador armó un proyecto alternativo de retenciones; fijó un mojón en el Senado y en la disputa, y se guardó a silencio.

Pero fue suficiente para que el peronismo provincial Äque había quedado totalmente desarmado luego de la derrota de setiembre y con muchos dirigentes locales heridos por el paraguas de los KirchnerÄ volviera a agrandarse. Tanto en una Cámara como en otra lo hizo ya sentir. Por eso, lo razonable sería tratar de alcanzar consensos en cuanto a los dos proyectos en materia tributaria. La película política en la provincia recién comienza.

Un tercer problema es la posición de la docencia. Esta periodista no comparte el camino elegido porque el gobierno siempre dijo que iba a dar una respuesta para fin de mes sobre política salarial. Los tiempos de los gremios docentes son distintos por lógica de los del Ejecutivo, que tampoco puede esperar nada de la Nación.

Los paros planteados muestran una falta de lógica en términos globales e individuales. Todos los docentes y todos los no docentes estamos sufriendo las consecuencias de un proceso inflacionario mucho más acelerado de lo que se esperaba, pero no es la solución que cada sector levante su apuesta en sueldos, porque no sería la salida deseable para nadie. La inflación comería mucho más que ahora el ingreso o haber mensual de cada argentino.

Hay que convenir también que, entre los primeros dichos del gobierno y declaraciones posteriores de Binner, hubo algunas diferencias que motivaron que el avispero se moviera más de lo esperado.

En fin, esta semana dejó como saldo que gremios, oposición y el propio gobierno salieran a concretar expresiones de fuerza y puestas en escena. Sería raro que algo positivo resultara de la metodología empleada, pero en esta Argentina, que pulveriza con una resolución lo que le llevó construir en años, todo es posible. Y Santa Fe está dentro de este país de ribetes absurdos.