De la redacción de El Litoral
El ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, admitió que existe "una gran preocupación" por los hechos de violencia suscitados, especialmente en Capital y el Gran Buenos Aires, en los últimos días, relacionados con el narcotráfico. Sin embargo, destacó el trabajo que la cartera a su cargo está llevando a cabo en la lucha contra este flagelo en la provincia.
Cuenca consideró que tanto a nivel nacional como provincial, no existen los medios ni los mecanismos para enfrentar a las bandas delictivas: "A caballo no se puede combatir a los grandes narcotraficantes", sostuvo.
No obstante, el funcionario recordó que durante este año se incrementaron los allanamientos y secuestros de drogas en Santa Fe en relación al mismo período del año pasado. "El aumento se debió a que comenzamos a atacar a los grandes distribuidores y no al pequeño vendedor de droga", explicó el ministro.
Así señaló que entre enero y julio de 2008 se secuestraron 53,599 kilos de cocaína en el territorio santafesino, mientras que en el mismo período correspondiente a 2007, se incautaron 7, 174.
En relación al secuestro de marihuana, entre enero y julio de 2008 se incautaron 635,300 kilos, en tanto que durante los primeros seis meses de 2007, se secuestraron 181,335 kilos. Los allanamientos, por su parte, aumentaron de 54 a 165 en ese mismo lapso.
Cuenca aclaró que no existen actualmente "los elementos adecuados ni las fuerzas especializadas" para hacer frente a los narcotraficantes. "Si detectamos un avión, por ejemplo, en territorio santafesino, no se puede hacer nada porque no lo podemos atrapar con una camioneta. Necesitamos helicópteros, sistemas de radares y un control del espacio aéreo, que hoy no tenemos".
Por último, el titular de la cartera de Seguridad negó la presencia de sicarios en la provincia, y no descartó que "en mayor o menor medida pueda estar instalada esta realidad o puedan surgir casos de este tipo".
La Dirección General del Servicio Penitenciario realizó la cuarta mesa de diálogo destinada al personal del servicio penitenciario. Allí se abordaron problemáticas como las jornadas laborales, remuneración y seguridad laboral, entre otras.
Al encuentro asistieron el secretario de Asuntos Penitenciarios, Leandro Corti; el director provincial del Servicio Penitenciario, Mariano Bufarini; y 17 suboficiales de la Unidad Nº 1 de Coronda.
"La mesa de diálogo es un mecanismo de expresión de la voz de los involucrados en el encierro penitenciario. Es necesario que el proceso de toma de decisiones por parte de las autoridades involucradas recoja estas perspectivas y construya consensos negociados", expuso Bufarini.
Esta experiencia se lleva adelante mensualmente desde hace dos años con internos alojados en las distintas unidades de detención, y desde el 15 de mayo la Secretaría de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad creó un espacio similar para el respectivo personal "con el fin de abordar distintas cuestiones y problemáticas laborales inherentes al quehacer penitenciario".
La primera mesa de diálogo se realizó con oficiales de la Unidad Nº 2 de Las Flores y continuó en tres oportunidades con oficiales de las unidades Nº 1, 3 y 11 de Piñero.
La droga
"Hoy los robos son más violentos y esto es preocupante. No hay un desborde de atracos; tampoco, una disminución. Se mantiene en un nivel malo y alto, pero no hay un desborde. Sí hay un desborde con la violencia. Ése es el dato objetivo de cualquiera de estos hechos. Y ahí está también la droga". La frase pertenece al ministro Daniel Cuenca y fue expresada a El Litoral el pasado mes en un reportaje acerca de la situación de violencia que se vive en la provincia. Allí también remarcó como agravante la participación de menores en hechos delictivos. "Son jóvenes los que matan y los que mueren; es muy grave, y esto marca una orfandad social de conductas muy seria", opinó.
El norte santafesino fue, en los últimos años, el centro de atención de la Policía y la Justicia Federal por el tráfico de drogas. Hubo decenas de operativos con buenos resultados, aunque se cree que el movimiento de traslado crece, en lugar de disminuir.
Viejas frases como "el norte es un colador" se han utilizado para definir una situación con sus propias y negativas aristas. Además de considerarse zonas inhóspitas, de difícil acceso por vía terrestre, se tiene la seguridad de que todo camino rural puede ser un perfecto aeródromo natural, en los que operan aviones procedentes de países limítrofes.
El problema también crece en esta ciudad, donde se afirma que existen centros de distribución de drogas.