Rosa Gronda - [email protected]
Tal como lo hiciera en sus dos comedias anteriores "No sos vos, soy yo"y "Quién dice que es fácil", el director Juan Taratuto continúa en su nueva obra reflexionando sobre la vida en pareja. En la primera, un hombre era dejado por su esposa; en la segunda, la figura masculina se acercaba a una mujer que lo hacía romper con sus prejuicios. Ahora, en "Un novio para mi mujer", es el marido el que desea desprenderse de su cónyuge, pero no se anima a decírselo.
El film comienza en la sala de consulta de una psiquiatra, donde la pareja de El Tenso (Suar) y la Tana (Bertuccelli) ha concurrido para aclarar los motivos que desencadenaron la decisión de separarse. La narración se retrotrae en el tiempo para exponer cómo se gestaron, seis meses atrás, las desavenencias matrimoniales, a las que viene como anillo al dedo el formato de la comedia de enredos.
El Tenso, harto de aguantar el malhumor de su mujer, aconsejado por sus amigos, despliega la estrategia desleal de contratar a un veterano seductor, interpretado por el carismático Gabriel Goity, para que enamore a la Tana. Y a partir de ese momento, se pone en funcionamiento un atípico triángulo entre este "pata de bolsa" barrial, con pasado oscuro y mentado éxito con las mujeres.
El desempeño actoral es bueno y creíble, incluso en Suar, como muchacho amigable, torpe y timorato. Pero por sobre todos ellos, se destaca el brillante personaje de Valeria Bertuccelli. Su personaje, de quejosa compulsiva y mala onda que finalmente convierte su defecto en una curiosa virtud, es inolvidable.
Taratuto demuestra ser lo suficientemente creativo como para zafar de una anodina retórica costumbrista. La cámara se maneja con mucha soltura en los exteriores, como el agradable plano secuencia con el que se inicia el filme, además de incorporar muchos guiños juguetones, como los clandestinos encuentros extramuros que parodian los lugares comunes del thriller de detectives.
Aunque no todos los tramos de la narración se deslizan con la misma fluidez (particularmente cuando se pasa de las sonrisas a rozar lo melodramático), siempre se mantiene una capacidad de observación y una solvencia en el manejo de los rubros cinematográficos, que se destacan entre los mejores aportes a la comedia nacional.
Una mirada indulgente y bonachona campea sobre los defectos de los personajes, que van evolucionando hacia un reconocimiento de sus identidades que inicialmente no tenían.
Sin agresiones, edulcoramientos ni golpes bajos, la película fluye siguiendo un guión inteligente. La música incidental se amolda sin estridencias, con melancólicas notas de bandoneón, que le otorgan al film un aire entre retro y dulcemente nostalgioso que recorre escenas memorables como la escena del parque de diversiones.
Como un manjar bien cocinado, la película tiene el mérito de trabajar con ingredientes de calidad y cuando éstos no lo son, sabe dosificarlos en la justa proporción, de tal forma que hasta la almibarada lluvia de estrellas en la versión de Christian Castro se incorpora al tono de permanente naturalidad y de empatía con el espectador.
En síntesis, una comedia con momentos deliciosos y entretenidos, una rara avis en los tiempos que corren.
CALIFICACIÓN MUY BUENA (****)
Un novio para mi mujer (Argentina/2008).
Dirección: Juan Taratuto.
Reparto: Con Adrián Suar, Valeria Bertuccelli y la participación especial de Gabriel
Goity.
Guión: Pablo Solarz.
Fotografía: Pablo Schverdfinger.
Música: Iván Wyszogrod.
Edición: Pablo Barbieri.
Dirección de arte: Vera Aricó.
Sonido: Martín Grignaschi. Vestuario: Roberta Pesci.
Duración: 104 minutos.
Apta para todo público.
Se exhibe en Cinemark.