Por Edgardo Fernández (*)
El primer tiempo mostró un equipo que desde el inicio buscó el triunfo y a los 2 minutos tuvo su primer córner que fue ejecutado defectuosamente. Sobre los 5, un ingreso al área argentina terminó con un tiro defectuoso y sobre los 8 se generaron dos córners en contra: el primero fue despejado peligrosamente por nuestra arquera y en el segundo, esa increíble ejecutora que es Paumen inició su cuenta personal con una arrastrada al ángulo, elevando así a 9 sus conquistas en China.
Por lo mostrado, ya estaba justificada la diferencia. Argentina se mostraba lenta en su circuito de pases sin encontrar espacios, y sólo por errores rivales se generaba peligro. Aymar apareció pero muy individual, ya que Holanda la rodeaba con 3 ó 4 jugadoras cada vez que tomaba la bocha.
Aumentó el asedio sobre el arco argentino y el equipo de Minadeo no tuvo respuestas, por lo que se fueron sucediendo una tras otras las situaciones comprometidas.
Sobre los 18 minutos, se logró el primer córner a favor que fue desviado por la arquera. De un tiro de esquina se volvió a obtener un córner, que arrastró Barrionuevo sin éxito. Hubo un momento de respiro en la presión, aprovechado por las albicelestes que se adelantaron en el terreno de juego. Hubo ingresos al área que terminaron con remates defectuosos.
De un contragolpe nació una jugada profunda que finalizó con un tiro en el palo y una posterior infracción que derivó en un córner en contra, que fue capitalizado por segunda vez por la arrastradora holandesa, elevando el tanteador a dos goles. Fue merecido e inobjetable.
Argentina se mostró sin ideas, apelando al individualismo. Pocos argumentos para vulnerar el arco contrario. Todo parecía muy fácil para Holanda: no tenían presión y las dejaban recibir en todos los sectores del campo. Es así que un ataque vertical finalizó con un centro atrás que entre el palo y Margalot sellaron un 3 a 0 que parecía indescontable por lo mostrado por unas y otras a esta altura.
Sobre el final, Soledad García tiró de revés por sobre el travesaño, en una de las pocas jugadas de riesgo argentinas. Se fue el primer tiempo pensando en la necesidad de un cambio para levantar el partido.
El inicio del segundo tiempo mostró un partido más equilibrado, con dominio holandés pero sin tanta verticalidad. Aymar, desde su habilidad, tiró al arco desviado. Inmediata respuesta rival, provocando una gran intervención de Vucojicic.
Infructuosos ataques argentinos. Lentos y previsibles. Holanda jugaba en bloque, defendiendo a la perfección y sin fisuras y atacando con conceptos y claridad. A los 11, historia repetida: córner en contra, arrastrada de Paumen y 4 a 0 que duele y pone distancias irrecuperables.
Rebechi buscó el descuento con el apoyo de Gulla pero sin éxito y de un lateral se obtuvo un córner a favor que fue defendido por la salidora rival. Con más orgullo que hockey, Las Leonas atacaban pero Holanda parecía inexpugnable.
Se consumían los minutos sin urgencias para las rivales, que seguían mostrando una soberbia actuación. Las Leonas tuvieron tibios intentos que fueron neutralizados uno tras otro por el sistema defensivo rival. El premio al esfuerzo llegó sobre los 24 minutos, cuando García capitalizó un centro de Russo y desvió a gol. 4 a 1 para una jugadora que intentó todo el partido.
Una tarjeta amarilla para Gulla nos dejó con 10 jugadoras, lo que lleva a adelantarse a Holanda, que en cada ataque que realizaba parecía tener destino de red. Faltando 3 minutos, una excelente jugada individual de How que ingresó por la izquierda del área, superando jugadoras argentinas, enfrentó a la arquera, a la que también desairó, y golpeó al gol, decretando un 5 a 1 que parecía exagerado pero inapelable.
Para el consuelo llegó un gol de Gulla, luego de un tiro de esquina que la encontró extrañamente sola en el área y con una barrida dibujó un 5 a 2 final. Terminó el partido y el sueño dorado. Se deberá pensar ahora en el bronce frente a Alemania, que perdió frente a China 3 a 2.
En esta sociedad elitista parecería que una medalla de bronce en un Juego Olímpico sería haber fracasado. Las Leonas saben que ése es su próximo objetivo y se tendrán que olvidar rápidamente de este partido y pensar en el siguiente paso, que será estar en el podio por tercera vez consecutiva. Y eso no es poco.
(*) DT Primera División de Hockey del Club El Quillá