Señores directores: ¿Ha nacido una nueva Tierra Santa? En Wall Street, con sus catedrales: las bolsas...; en Tokio, Londres, Frankfurt, y sus parroquias: las sucursales bancarias diseminadas por doquier...
El dinero, único, omnipresente y todopoderoso, ya ha creado una suerte de religión, presidiendo la liturgia el FMI, el Club de París, los índices Nikkei, Dow Jones, Merval, y de la cruzada sangrienta se encargan el euro y el dólar.
Mientras tanto, la mayoría rogamos a Dios para llegar a fin de mes. La divinidad que se le ha adjudicado hoy al dinero es cada vez más palpable, aunque éste sea cada vez más abstracto, ni se ve, ni se toca, pero no es necesario, igual es un auténtico ídolo.
Así llegamos a un mundo atrapado por un inmenso pulpo, cuyos tentáculos, de longitudes extraordinarias, oprimen y asfixian al hombre, quien lucha día a día, con uñas y dientes para sobrevivir.
Por otra parte, los ciudadanos de a pie, asidos al potencial y protección de la fe, vivimos a veces con asombro el misterio de las consecuencias de la causa-efecto que provocan quienes manejan los hilos del mundo.
Con dolor estamos viendo el inexplicable aumento del precio del petróleo, siguiendo un esquema materialista, sin importar las secuelas, sino el propio beneficio; un acontecimiento que no hace más que dejarnos atónitos, ante una dominación explotadora, en pos del progreso de unos pocos, sin tener presente las implicancias sociales de tantos seres humanos.
¿Se tratará de simples conductas irracionales, o de la presencia de una fuerza devastadora, un nuevo culto, un poderoso Rey, que está rompiendo casi por completo el puente de conexión del amor al prójimo?
Américo Orlando Vulpetti - DNI. 6.309.744. Ciudad
Señores directores: El miércoles 30 de julio pasado recibí un llamado telefónico de la secretaria del Sr. intendente del Club Atlético Colón de Santa Fe, Dr. Germán Lerche, informándome que el presidente del club me citaba en horas de la tarde en su despacho. De hecho, concurrí acompañada de mi nieto Augusto. Al llegar me encontré con una persona sumamente amable y de gran humildad en su forma de ser. El motivo de tal visita era mantener una charla amena e informal, y conocernos personalmente, ya que siendo socia del club no había tenido oportunidad de hacerlo. Deseo agradecer esta gentileza del Dr. Lerche, y la deferencia que tuvo hacia mí, siendo yo una mujer septuagenaria, por lo cual, reitero mi reconocimiento.
Nilda de la Mata de Vici - LC: 3.746.588. Ciudad.