Información General: INFO-04 Italia: ""alcaldes sheriff" multiplican prohibiciones

Pedir limosna tumbado, sentarse más de tres en un banco público o comer por la calle son prohibiciones establecidas por algunos alcaldes italianos, que rivalizan en imaginación rayando en lo ridículo tras un reciente decreto que aumentó sus poderes en materia de seguridad ciudadana.

El decreto Äfirmado el 5 de agosto por el ministro de Interior, Roberto MaroniÄ ha llevado a la prensa a hablar de ""alcaldes sheriff" y se inscribe en unas medidas del gobierno de derecha de Silvio Berlusconi, que juega la carta de impulsor de la seguridad ciudadana.

Ayer, el municipio de San Remo (noroeste) prohibió mendigar, sentados o de pie, en lugares públicos, en compañía de animales o menores.

También prohibió entrar en contacto y pedir información a personas que ""ejercen la actividad de la prostitución en la calle" o ""cuya actitud, forma de vestir o comportamiento manifiestan una intención de poder conceder prestaciones sexuales".

Las prohibiciones más absurdas se multiplicaron en las últimas dos semanas en toda Italia.

En Voghera (norte), no es posible que más de tres personas se sienten en el mismo banco público a partir de las 23 locales. El motivo: es una medida para luchar contra el tráfico de droga y el escándalo callejero.

Florencia (centro) decidió por su parte tolerar la mendicidad cuando el mendigo esté de pie o sentado, pero ha prohibido pedir limosna tumbado o en compañía de perros, so pena de multas.

Esta ciudad, cuya alcaldía es de izquierda, también ha prohibido colgar la ropa lavada en ventanas que den a la calle o limpiar los cristales fuera de ciertos horarios.

Verona, también en el norte y en manos de la Liga Norte, el partido que arremete contra la inmigración en Italia, prevé las mismas multas para quienes se suban a muros o a monumentos.

También ha establecido otra penalidad de 100 euros para quien pida limosna, mientras que en Vicenza (norte) se castiga con multas de 500 euros a los clientes de las prostitutas.

Antes del decreto de Maroni, ya el alcalde de Roma, el conservador Gianni Alemanno, prohibió los almuerzos y meriendas en calles y plazas cercanas a monumentos del centro histórico de la ciudad.

Asimismo, el primer ciudadano de Venecia (noreste), el conocido intelectual de izquierda Massimo Cacciari, prohibió tirar pan a las palomas.

Llevados por un afán de ser ""más papistas que el papa" en el terreno del humo, Nápoles y Verona también prohibieron fumar en los parques públicos.

En Capri, la bicicleta está prohibida desde 1977 y, desde 1999 el empleo durante agosto Ämes de vacaciones por excelenciaÄ de martillos, taladradoras y sierras eléctricas.