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SOCIEDAD / INSTITUCIONES & PERSONAS
De Suiza a Villa del Parque
Otra mirada a partir de las vivencias. ¿Cómo ven su barrio los chicos de Villa del Parque? ¿Qué sentido le otorgan a la educación? Esas preguntas hizo Delfine Panchard en la escuela Cristo Obrero, donde completó una pasantía en Servicio Social. A su país se lleva otros interrogantes, como la presencia de basura y la construcción de viviendas en zonas inundables. textos de Nancy Balza.

Como en otros barrios de la ciudad, el mediodía tiene un color propio en la escuela Cristo Obrero, de Villa del Parque: chicos y chicas cargando sus mochilas, apurando los últimos saludos y partiendo hacia sus casas. Esa fue la bulliciosa rutina que Delfine Panchard presenció durante los últimos meses, desde que llegó de su ciudad de Sion, capital de la provincia de Valais (Suiza), para concretar su pasantía en Servicio Social, carrera que estudió en otra geografía y otro contexto social y económico.

Delfine tiene 23 años y desde mediados de febrero está en Santa Fe, al cabo de tres años de formación en la Alta Escuela Social que en su país se completa con una pasantía. Puesta a elegir entre Suiza, Francia, Israel o Argentina, optó por este último y de dos alternativas posibles -Buenos Aires o Santa Fe-, se quedó con la segunda. "Las grandes ciudades no me gustan mucho y además quería trabajar con chicos y acá había más posibilidades para hacerlo", cuenta con un español bien aprendido en sus años de colegio, donde -una vez más- podía elegir entre varios idiomas. De la Argentina y de América del Sur en general tenía noticias de boca de su padre, quien viajó hace 30 años para la copa del mundo de 1978.

Antes de arribar al sur del hemisferio sur, había enviado una fundamentación de su elección temática y una propuesta de trabajo en función de sus intereses. Así lo señalan Indiana Vallejos, a cargo de la dirección de la Escuela de Servicio Social, y Graciela Cassina, del área de extensión y responsable de las pasantías. Desde 2005 la institución local tiene un convenio con su par europeo para posibilitar -entre otros puntos- la formación de los alumnos que están a punto de egresar.

La elección fue, en este caso, la temática de la educación y, además de integrarla a cursos dictados en la sede de Servicio Social, se le propuso concretar su experiencia en la escuela Cristo Obrero. Allí desarrolló tres objetivos: un taller de música, que mantuvo durante más de tres meses "para que los chicos puedan expresarse": el programa de Adopción a Distancia para hacer trámites y entrevistas con los chicos, y el tercero que consistía en "documentarlo todo". "Quería hacer algo para la valorización de los alumnos de la escuela y me pareció que lo mejor para lograrlo era la cámara". Para eso hizo entrevistas en las que los chicos hablan del lugar donde viven del barrio, la violencia, la basura y las drogas, y con fotografías de cada grupo, del comedor, "de todo lo que pasa".

No es el único lugar que conoció: con integrantes de la Pastoral de la Infancia también conoció otros barrios del oeste.

Una radiografía in situ

"El trabajo de asistente social es un poco lo mismo. Tenemos las mismas competencias para trabajar en una pasantía en Suiza o acá, pero las problemáticas son muy distintas. Hay pobreza en Suiza, no crean que allá todo está perfecto -aclara. Hay una forma de pobreza pero más ayuda social. El Estado está con los ciudadanos, ha construido muchas casitas donde hay asistentes sociales que reciben a la gente y, si se ve que hay personas que duermen en la calle, las acompañan y les proponen estar en la casa. Hay una presencia más fuerte del Estado", sintetiza.

El campo de acción de su especialidad es tan amplio como las problemáticas sociales que conviven en su país: "hay mucho trabajo que hacer junto a personas con capacidades diferentes, casas para ancianos y niños, y adolescentes que tienen problemas escolares o familiares".

Allá también hay pobreza, insiste, pero es distinta. De Santa Fe y en particular del tramo del oeste que más llegó a conocer, le impactaron varias cosas: una de ellas es la basura. Una de las conclusiones a las que llegó fue que "si no hubiera tanta basura no se haría tan evidente la pobreza". Además razona que "las inundaciones, sin esa basura, no serían tan graves. Ya es algo feo que los barrios estén en una zona peligrosa...", opinaba en una charla con Nosotros, en la misma escuela en la que desarrolló su pasantía.

La construcción de viviendas en zonas inundables es otra de las cuestiones que para ella son difíciles de comprender, como también el número de personas que conviven en la misma casa: "nunca había visto familias con 16 hijos", contó.

Tanto Vallejos como Cassina coinciden en la importancia de dotar de mayor complejidad a estas opiniones, analizando, por ejemplo "qué lugar tiene la basura dentro de esa población, cuál es la historia de esa comunidad, cuáles son las normas o la ausencia de normas que posibilitaron durante años esos modos de vivir", como también qué es lo que "falta para que una persona pueda reconocer el derecho de habitar un territorio seguro".

La voz de los protagonistas

Como corolario de su estadía en Santa Fe, Delfine encendió su cámara frente a chicos y chicas para permitirles contar su propia versión de las cosas. "Hablaron de la violencia durante la noche, de los tiros, las drogas, de adolescentes que toman pastillas y de niños muy pequeños que fuman", expone la joven.

"Cuando preguntaba sobre el barrio las opiniones eran -en la mayoría- negativas; para los más chiquitos, no. Para ellos el barrio es tranquilo, pero no conocen el centro. A los demás, cuando les preguntaba qué pensarían de vivir en el centro, me decían que durante el día les gusta el barrio pero a la noche es peligroso, o que no podían dormir porque se escuchan tiros, o que le robaron la carpeta".

Sin embargo, cuando les preguntaba por la escuela los chicos y las chicas coincidían en que "era positiva para su futuro y que tenían una posibilidad que otros chicos no tienen".

Ä ¿Qué idea te llevas de Santa Fe?

Ä Que hay un contraste demasiado grande entre la ciudad y los barrios, donde vive el 50 por ciento de la gente. Es algo que no me parece posible.

La tercera experiencia

Intercambio.

Desde el año 2005 está vigente un convenio entre la Escuela de Servicio Social de la provincia y la Alta Escuela Social de Suiza. Delfine Panchard es la tercera estudiante que viene a Santa Fe en condición de pasante y en el marco de ese acuerdo. Las dos experiencias anteriores se desarrollaron en la Casa Juan Diego y en la Unidad Penal 4 (de mujeres), respectivamente.

Por estos días se profundiza la propuesta de que un estudiante de la institución santafesina viaje al país europeo para completar allí su experiencia. "La escuela suiza financiaría los pasajes y la estadía", explicaron autoridades santafesinas. Sin embargo, uno de los requisitos es que tienen que hablar francés o alemán. Teniendo en cuenta que el idioma es un serio condicionamiento para posibilitar el intercambio, se están haciendo gestiones con instituciones locales para el aprendizaje del idioma francés para alumnos de Servicio Social.