Escenarios & Sociedad: SOCI-04
EN EL CENTRO CULTURAL RECOLETA
Una muestra que profundiza en la mirada del público
La curadora de la muestra "Ustedes, de sujeto a sujeto", Silvia Mangialardi, habla de la intención de reunir imágenes muy heterogéneas.

Con la muestra "Ustedes, de sujeto a sujeto" que se expone en el Centro Cultural Recoleta, Silvia Mangialardi toma al espectador como protagonista mediante un sencillo cuestionario a partir del cual intenta que los visitantes reflexionen desde dónde miran lo que miran. Esta exposición reúne imágenes muy heterogéneas de fotógrafos consagrados y desconocidos a fin de provocar emociones bien diferenciadas en el espectador para que lo lleven a interrogarse desde dónde observa.

"Lo que trato de hacer es provocar en el público diferentes sensaciones en un mundo donde el exceso de imagen te anestesia y terminás sin ver", sostuvo la curadora responsable del formulario de ocho preguntas que apunta a facilitarle al visitante el registro del tipo de observador que es.

"Busco que la gente se pregunte en qué piensa cuando ve una imagen y qué parámetros usa. No fui demasiado ambiciosa -afirmó-, el punto es que el público caiga en la cuenta de que existen esas preguntas y en la posibilidad de esa instrospección.

"Traté de elegir muy buenas imágenes que pudieran provocar emociones bien disímiles como rechazo, alegría, dolor o placer, desconcierto", afirmó Mangialardi.

De la sutileza del desnudo que logra David Beniluz -jugando con las luces y las sombras sobre el cuerpo de una mujer joven a la que le falta una pierna-, el espectador pasa a la imagen de la espalda de una mujer grandota que toma sol frente al mar con malla y corpiño puestos.

A esto se suma un paisaje suave propuesto por Oscar Pintor y más adelante la foto de un niño muriendo de sida con una persona detrás que se tapa la cara con un globo del ratón Mickey.

Su interés fue que "el espectador tome conciencia, en alguna medida, de que su mirada completa la obra a partir de su historia personal".

ELECCIONES

"Hay algunas obras que para uno son maravillosas y para otros no y nada tiene que ver con la imagen o la técnica. Estoy segura que si un fanático de River ve la imagen de las banderas de Boca de Dino Bruzzone no le va a gustar", apuntó la curadora.

La recreación de Las Meninas de Sergio Fasola tiene por objeto facilitar otro concepto: "para entender algunas obras hay que saber historia del arte", por eso la selección de la recreación de un cuadro tan conocido como éste de Velázquez. Una foto de Porter en pequeño formato, donde aparece una cama, fue elegida porque le pareció necesario que "la gente registre que con algunas imágenes hay que alejarse pero que la foto grande no es siempre lo mejor, a veces las fotos íntimas necesitan ser pequeñas".

"La imagen del baño está elegida simplemente porque me pareció bella, lo mismo que el paisaje que está al lado y que requiere tiempo para pensarlo, sentirlo y meterse en él", indicó Mangilardi.

"Poder contemplar algo es lo que te permite conectarte con la obra y probablemente esa conexión logre una transformación en el espectador, es eso es lo que planteo al final de la obra, si uno es el mismo después de haberla transitado", dijo, y recordó las imágenes tomadas a la ciudad de Buenos Aires desde el carro de un cartonero.

La trayectoria del autor como información también aparece en esta exhibición que intercala autores desconocidos y otros consagrados como Ana María Heinrich y Adriana Lestido.

"Una de las cosas más interesantes en esta muestra es ver cómo el espectador se detiene muchísimo en alguna obra y a otras las pasa de largo casi sin el mínimo registro, porque es ahí donde está su historia".

Frente a la imagen del hundimiento del buque General Belgrano "hay gente que se larga a llorar y hay otra que pasa de largo", remarcó la curadora.

"En esta cultura donde ya no miramos bien, tampoco miramos la fotografía periodística y cuando eso ocurre estamos en problemas porque no nos enteramos de lo que está pasando, más allá de que, por supuesto, la fotografía siempre es subjetiva.

"Hay una foto realmente mala de Bécquer Casaballe del retrato de un hombre asomándose tras una puerta, pero al leer el epígrafe te enterás que se trata de un nazi refugiado en Argentina que pudo ser reconocido por sus víctimas y juzgado a partir del flasheado de estos dos reporteros que logran, por única vez y por un segundo, que el nazi entreabra la puerta de su departamento".

Esta exhibición cuenta con un golpe de efecto inverso en la instalación de Claudia Marcu, que consiste en la recreación de un cuarto de baño al que el espectador ingresa pero de repente se ve observado por montones de ojos que lo observan desde las paredes.

De la redacción de El Litoral-TÉLAM