Nosotros: NOS-09
DE RAÍCES Y ABUELOS
Una manera de recuperar parte de la historia viva
Idioma y cultura checos. El gobierno checo invierte dinero en un proyecto que pretende rescatar los relatos de sus emigrantes, o sus descendientes, que llegaron a nuestro país. Una docente y periodista dicta un curso de idioma y cultura checa y toma contacto con sus compatriotas. textos de Mariana Rivera.

Un pequeño aviso en El Litoral convocaba a las personas de origen checo o sus descendientes que vivieran en nuestra ciudad a participar de un curso que ofrecía una profesora itinerante oriunda de aquel país. La actividad era organizada por el Centro Checo.

Cuando nos comunicamos con su responsable y coordinamos la entrevista nos dimos cuenta que no se trataba de un simple curso para aprender el idioma, como ocurre con otras colectividades que funcionan en nuestra ciudad. La Prof. Marketa Pilatóva, de 36 años, trabaja en el marco de un proyecto más amplio, que contempla la actualización de los migrantes de aquel país en relación al idioma, pero también a sus usos y costumbres, además de ponerlos al día respecto a la realidad actual de sus países de origen.

A modo de presentación y en un correcto castellano, Marketa se presentó: "Soy escritora y periodista y trabajé varios años en la Universidad de Olomost de Praga, en la región de Moravia, República Checa. También di clases de idioma checo durante dos años en la Universidad de Granada, España, la que hace intercambio entre sus profesores".

En relación a la actividad que desarrolla -que también comprende Rosario y Buenos Aires-, la profesora explicó que "el proyecto es muy especial y único. Consideramos que tenemos cierta deuda moral con la inmigración (la gente que se fue del país). Para nosotros fue una pérdida enorme porque en el país, en general, toda la elite intelectual emigró. Posteriormente, fue muy difícil arrancar la democracia en 1989, ya que no teníamos elite encargada de hacer resurgir la economía que estaba aplastada totalmente por los comunistas".

Por este motivo, mencionó "para establecer de nuevo los lazos con la inmigración, el Estado checo destina dinero de los impuestos que pagan todos los ciudadanos para este proyecto. Pensamos que es un buen gesto hacia la inmigración, a la que se le hizo mucho daño. Por ejemplo, durante la época comunista, el Estado comunista tenía en Brasil sus espías que vigilaban esta inmigración y les hacía mucho daño, incluso secuestraban a la gente. Eran cosas feas que existían y por eso ahora queremos establecer una amistad con esta gente".

En este sentido, advirtió que "otras comunidades, como los croatas, eslovacos, búlgaros, húngaros, rusos o alemanes no tienen estos proyectos para los compatriotas, con un profesor mandado por su país".

Huían de la muerte

Respecto de las causas que motivaron la emigración de sus compatriotas, Marketa Pilatóva recordó que "no se produjeron olas migratorias muy grandes, a diferencia de lo que ocurrió con Argentina, donde fue otra historia. Se produjeron antes de la Segunda Guerra Mundial, después del golpe de Estado comunista, ocurrido en 1948 y, después, con la llegada de los rusos (1968), que ocuparon nuestro país durante 20 años".

Según explicó, "antes de la Segunda Guerra Mundial, la gente ya sabía que estaban llegando los nazis y quería huir. En 1948 emigraron empresarios porque los comunistas querían nacionalizar todo y, sobre todo, matar a la gente que tenía algunos bienes. Para no arriesgar su vida, como ya les habían quitado todo lo que tenían, se fueron con las manos vacías pero con muchos conocimientos de industria y de alta tecnología".

Y continuó: "Llegaron a Brasil, donde fundaron de nuevo varias fábricas. Por ejemplo, hay una firma que era la mayor empresa de mi Estado, cuyo propietario se fue a Brasil y organizó una reforma agraria con mucho éxito, en el Estado de Mato Grosso do Sul. Ahí están radicados mis compatriotas, a quienes fui a dar clases de checo".

Posteriormente, la profesora comparó este proceso con el ocurrido en nuestro país: "En Argentina la situación fue completamente diferente: era la gente que huía de la pobreza que vivía y de la amenaza de la Primera Guerra Mundial y no de la segunda, a principios del siglo XIX, entre 1909 y 1926. La mayoría de ellos eran miles de personas, mientras que, por ejemplo, en Brasil, los checos eran entre 100 y 300 personas como máximo".

Asimismo, comentó que "en Buenos Aires existían 6 ó 7 núcleos de compatriotas. En la época de Perón tuvieron muchas dificultades porque se los acusaba de ser comunistas, algo que no eran. Esto surgía por falta de conocimiento histórico y de información pero se los metía en la misma bolsa con los rusos y estas comunidades de origen eslavo. Para no tener problemas dejaron de hablar checo y no conservaron sus costumbres porque era peligroso. Dejaron de juntarse, de celebrar fiestas o compartir sus comidas".

Luego fueron nación

Por otra parte, Pilatóva aclaró que "los checos eran astro-húngaros y no checos. No existían como Nación porque no existía el país sino que recién fue fundado en 1918. Los compatriotas que llegaban a Argentina tenían pasaporte austro-húngaro, como consecuencia de que pertenecían al Imperio Astro-Húngaro. Los que hablaban checo eran minoría y llegaron buscando trabajo de lo que fuera".

Algunos -continuó- se radicaron en Buenos Aires y la mayoría se fue al Chaco, con el sueño que les habían metido en la cabeza sus compatriotas: poder producir algodón. Buscaban allí la tierra más adecuada. Chaco y Buenos Aires fueron dos núcleos de compatriotas (incluso, en Chaco hay otro profesor que da clases de checo y su cultura) y yo soy profesora para Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. En las dos últimas estoy una semana al mes y tres en Buenos Aires; en total tienen cerca de 100 alumnos.

Por este motivo, planteó que "este proyecto está destinado a dar a conocer la lengua checa a los hijos y nietos de los compatriotas, y también para ellos mismos, porque perdieron el contacto con la lengua actual. Éstos hablan generalmente algún dialecto moravo (casi todos los de Santa Fe son oriundos de Moravia) y esto les sirve para actualizarse en lengua y, sobre todo, en el contexto socio-cultural".

Las clases incluyen la proyección de películas sobre aquel país, charlas sobre su política o economía, además de informarlos sobre las cuestiones de actualidad que preocupan a aquella sociedad, entre otros temas.

Historias desconocidas

La docente y periodista checa insistió en remarcar que "para nosotros es muy importante este proyecto porque es una parte de nuestra historia que está totalmente olvidada. La gente tiene álbumes de fotos e historias, nos cuenta cómo huyó de la República Checa, en qué condiciones dramáticas lo hicieron. Es una parte de nuestra historia que no conocíamos".

Y agregó: "Estas historias son muy válidas, palpables y antes de que se pierdan nosotros queremos rescatarlas. También queremos ver qué contactos podemos llegar a desarrollar de tipo industrial, económico y cultural. El presupuesto destinado a este proyecto lo cubre hasta 2010. Como soy profesora y periodista, también el Ministerio de Asuntos Exteriores apunta a que este hecho pueda darle más éxito al proyecto. Se gasta dinero en esta iniciativa porque como periodista hice varios reportajes sobre el tema también. La gente se dio cuenta que en Argentina y Brasil -o en América Latina en general- tenemos una parte de nuestra historia viva.

es lindo el trabajo, me fascina hablar con esta gente que me cuenta sus historias en sus casas. como escritora y periodista es algo que no se puede pagar con nada. la experiencia es muy rica, que te arranca el corazón. incluso, algunas veces da ganas de llorar. también es muy lindo esto de generar lazos.

Gratificación

Por último, la Prof. Pilatóva recordó que "en San Pablo, Brasil, daba clases a un grupo de compatriotas que hablaban con sus padres. Pero como eran personas mayores éstos se murieron y durante 20 años dejaron de hablar el idioma porque no tenían con quién hacerlo. Cuando llegué acudieron a las clases de avanzados porque sabían checo pero de a poco se iban acordando de las frases de gramática. Algunas veces se ponían a llorar porque advertían ciertas frases que sus padres decían con frecuencia. Veían las películas que les paso y advertían que comían algunas comidas que sus padres preparaban cuando eran jóvenes. Te pone la piel de gallina".

En tanto, agregó que "estoy en la Argentina desde hace dos meses y me quedan siete más, según el contrato, pero se puede renovar si ambas partes están conformes. Mi marido es checo y trabaja también para la revista Respekt como editor, aunque lo hace a la distancia porque vivimos en Buenos Aires".

Periodista y escritora

Antecedentes personales

La profesora Marketa Pilatóva también trabaja en una revista llamada Respekt, "fundada por disidentes checos en los años 90 y que se dedica a los temas económicos, políticos y culturales -contó-. Trabajé como corresponsal en países de habla hispana, como Portugal y América Latina".

Dos años después se presentó a un concurso en el Ministerio de Exterior de su país y la enviaron a Brasil para desarrollar un proyecto pionero para dar clases a sus compatriotas que se habían asentado en los Estados brasileños de Mato Grosso do Sul (que es una región rural como Santa Fe y Rosario, donde estuve tres meses) y San Pablo, durante dos años.

En Brasil -agregó- escribí una novela en la que contaba la historia de los compatriotas, de las segundas y terceras generaciones. Son los checos que quieren intentar la vida de nuevo en Europa, en Praga, algunos con éxito y otros fracasados. Es una historia que surgió de esta experiencia con los compatriotas y tuvo bastante éxito porque los checos tienen olvidada la parte de las olas migratorias. Cuando volví a Brasil y dirigí una sección de Política Exterior en la revista durante seis meses y después me volvieron a convocar para este proyecto en Argentina.