"Pasiones nacionales" es un estudio comparativo entre la Argentina y Brasil, que revisa formas de pensar y actuar en las divisiones sociales, los modos de narrar la historia, el desarrollo de los rituales patrios, el sentido de la justicia, la igualdad y la jerarquía.
Esta publicación, autoría de Alejandro Grimson y editado por Edhasa, también estudia otros rituales de masas muy presentes en la idiosincrasia del argentino y el brasileño, como son las telenovelas y el fútbol, para culminar analizando comparativamente los significados de lo nacional y los diversos modos de significar la "integración regional", el Mercosur y la globalización.
Alejandro Grimson es doctor en Antropología (recibido en la Universidad de Brasilia) e investigador del Conicet. En el año 2006 obtuvo el Premio Bernardo Houssay en Ciencias Sociales y Humanidades, otorgado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación; y actualmente es decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín.
A modo de anticipo, aquí van algunos fragmentos del capítulo 7 de "Pasiones nacionales", titulado "Jogo bonito" y fútbol criollo: la relación futbolística Brasil-Argentina en los medios de comunicación.
"La construcción simbólica del fútbol es muy similar en los dos países. Brasil y Argentina "construyeron" para sí una imagen de "estilo de juego" basada en la gambeta, "juego de cintura", improvisación y espontaneidad, en oposición a la rigidez de esquemas tácticos que serían típicos del fútbol europeo de una forma generalizada, en el caso brasileño, e inglés, en el caso argentino. Una pregunta atravesó el análisis del material: ¿qué hacen argentinos y brasileños cuando "miran" al fútbol del "vecino"? ¿Se identifican o refuerzan otra identidad "más brasileña" o "más argentina"? Primeras impresiones: "ellos" nos admiran.
"Antes de venir a la Argentina, algunos amigos me alertaron sobre la posibilidad de que mis hijos sufrieran algún tipo de discriminación en la escuela; sin embargo, la acogida de mis hijos en una escuela pública son buenas y muchas, por lo que no tuve problemas con los vacantes me causó excelente impresión. Junto a ella se encuentra la escuelita de fútbol del ex-jugador Marangoni, en donde vemos argentinos con camisetas de equipos de Brasil y hasta de la selección brasileña. Escena desconocida de los brasileños, en general. Llegué en verano y me sorprendió la cantidad de personas que usaban ojotas con la bandera de Brasil pegada en la tira delantera, ya que no podía imaginar brasileños usando cualquier pieza de vestuario adornada con la bandera argentina. El libro FIFA 100, que llevaba la foto de Pelé en la tapa, estaba en la vitrina de las librerías de la ciudad, bien como DVDs de goles de Pelé y Ronaldo.
"Durante ese período de "adaptación" sucedió el "caso Desábato". Las notas sobre el "caso de racismo" llegaron a las primeras páginas de los diarios argentinos y el tono era de indignación. Había fotos del jugador esposado y titulares como "Vergüenza" (Clarín, 15 de marzo) e "Infierno en Brasil" (Olé, 15 de marzo). En los diarios brasileños en Internet no encontré notas que comprobaran el racismo de Desábato. Decidí escribir un artículo para la sección OpiniÆo del diario O Globo relatando mis "primeras impresiones" en Buenos Aires y levantando la hipótesis de que podría haber habido cierto "anti-argentinismo" por parte de Brasil. Al mismo tiempo, escribí una versión en español y la envié a Olé. Ambos artículos fueron publicados el 21 de abril.
"La publicación en Olé generó una amistad, provechosa para la investigación, con el columnista y con uno de los fundadores del referido diario, Walter Vargas; así como una discusión académica con mi interlocutor en la Universidad de Buenos Aires, Pablo Alabarces. A pesar de discordar con mi artículo, Alabarces me dijo una frase que me ha hecho pensar en la relación Brasil-Argentina: "Los brasileños aman odiar a los argentinos, mientras que los argentinos odian amar a los brasileños".
"Debemos contextualizar y relativizar este dicho, ya que hay brasileños que aman sin odiar y argentinos que odian sin amar, así como hay contextos que propician la exacerbación de estos sentimientos. Sin embargo, la frase es emblemática para comprender la rivalidad entre los dos países y aparece, aunque implícitamente, en diversos momentos en el análisis del material. Al mismo tiempo, Vargas me dijo que a veces recibía e-mails con insultos de brasileños. Intenté verificar si sucedía lo mismo con los periodistas de Lance!, pero aquellos con los que mantuve contacto afirmaron nunca haber recibido e-mails ofensivos de argentinos.
"Pasé a sospechar que "nosotros" antipatizamos más con "ellos" que "ellos" "con nosotros". Cualquier rivalidad trae en sí una dosis de admiración y de envidia. Sólo rivalizamos con alguien que tenga algo que deseamos poseer o superar. La Ilíada de Homero está repleta de pasajes que retratan la admiración mutua entre griegos y troyanos y entre los héroes Aquíles y Héctor. Pero diferente de los conflictos que llevan a la aniquilación de un pueblo sobre otro, en el deporte la rivalidad es intrínseca a su naturaleza. No se rivaliza para aniquilar el otro, ya que un equipo o una nación lo necesitan para singularizarse. Por eso, difícilmente esa rivalidad adquiere consecuencias más graves.
"Pero si ganamos tres campeonatos mundiales más que los argentinos, ¿por qué escuchamos locutores de televisión, hinchas, técnicos y jugadores de la selección diciendo que "ganar es muy bueno, pero ganarle a la Argentina es aún mejor"? ¿No estaríamos, en el fondo, hablando de una admiración enorme de los brasileños por el fútbol argentino y afirmando el "argentino" como nuestro "otro" más significativo? Sin embargo, en los últimos años, la admiración brasileña por el fútbol argentino ha aparecido de forma más tímida y menos explícita que la admiración argentina por el fútbol brasileño. Al revés de la rivalidad argentina con nuestro fútbol, que ha logrado manifestar admiración en medio del conflicto, nuestra rivalidad últimamente parece traer a flote cierta "bronca" o "resentimiento".