Política: POLI-01
El universo K
Solos en la Casa Rosada
El gobierno persiste exitosamente en su intento de no tener amigos en el país y de aislarse del mundo. Persisten las desinteligencias públicas entre miembros del gabinete. Intentos de acercamiento a Estados Unidos.

A más de seis semanas de la derrota en el Senado de su proyecto de retenciones móviles a las exportaciones agrícolas, el gobierno no logra afianzar su nuevo elenco -pese a que los cambios fueron mínimos- y persiste con éxito en su intento de aislarse interna e internacionalmente.

Las desinteligencias en el Gabinete se hicieron muy visibles la semana que pasó, luego de que en una maniobra con huellas del jefe de Gabinete, Sergio Massa, y del presidente del Banco Central, Martín Redrado, se atribuyó al ministro de Economía, Carlos Fernández, estar estudiando una propuesta para renegociar la deuda impaga con los bonistas que rechazaron el canje de deuda abrochado a principios de 2005.

Como era de esperar, la versión fue rápidamente desmentida por los voceros oficiales. Que el ex presidente Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández estén dispuestos a reabrir un canje que implicaría atender demandas cercanas a los 30.000 millones de dólares suena tanto a fantasía como a estupidez política.

La intención había sido llamar la atención sobre un pasivo más reducido y políticamente más relevante: la deuda impaga de aproximadamente 6.500 millones de dólares con el Club de París, un conjunto de países desarrollados (EE.UU., Japón y los más grandes de Europa) agrupados a efectos de coordinar sus acreencias ante los estados en desarrollo.

El amigo americano

Massa y Redrado están entre los que piensan que el gobierno necesita superar cuanto antes su creciente aislamiento internacional. El martes, tras exponer ante lo más granado del empresariado argentino y norteamericano, Redrado cerró una presentación llena de datos sobre la solidez económica y financiera de la Argentina reconociendo que ningún país tiene "alcancías y bolsillos" suficientes para suplir la carencia de crédito "a tasas accesibles".

Poco después, en el mismo foro, el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, destacó que desde 2005 Estados Unidos volvió a ocupar el primer puesto en la lista de países con más inversiones directas en la Argentina, desplazando de ese lugar a España.

Ese mismo día, la presidenta Cristina Fernández respondió con llamas a un informe del Banco Central español, que había calificado a la Argentina como un país de riesgo "elevado", categoría en la que también incluyó a Irak. Por las mismas horas, dos tradicionales diarios franceses publicaron notas muy críticas sobre la Argentina K. Con Italia, se sabe, las cosas hace rato que no están bien. Con Gran Bretaña son tensas. Con Alemania son, a lo sumo, correctas.

Las especulaciones kirchneristas de un acercamiento a Estados Unidos para superar esta recidiva de aislamiento parece cuanto menos ingenua. En el mismo foro que hablaron Redrado y Timerman, Thomas Shannon, el funcionario del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos encargado de las relaciones con América Latina, advirtió que no era realista (para la Argentina, y para ningún país de la región) esperar cambios sustanciales en Washington, cuando el 20 de enero asuma el próximo presidente norteamericano, sea éste el demócrata Barack Obama o el republicano John McCain.

Los pedidos de Washington hacia los Kirchner no son ningún misterio: regularizar la deuda con el Club de París y atender de algún modo a los acreedores privados que rechazaron el canje de deuda. La situación no es problemática por novedosa, sino por todo el tiempo que Kirchner dejó pasar sin hacer nada al respecto.

En una economía mundial expansiva, como la que se verificó entre 2002 y 2007, no era un problema acuciante. Pero en un escenario de recesión global, como el que empezó a montarse desde mediados del año pasado, el costo de esa omisión puede ser alto e inmediato, como demostró el episodio de los bonos con Venezuela.

Ese mundo menos amable, al que de todos modos la presidenta Cristina Fernández le pondrá la cara en los próximos meses, se conjuga con las ya mencionadas desinteligencias de funcionamiento de un Gabinete que no termina de amoldarse al doble comando que el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quiso, pero no pudo, desarticular con su renuncia.

Paisaje interior

Puertas afuera de Palacio, pero aún dentro del país, las cosas no lucen mejor.

El frente empresarial y de negocios, otrora presto al aplauso o resignado al silencio pusilánime de quien cuenta billetes mientras oculta que hay algo o mucho- que no está bien, parece haberse rebelado contra el gobierno, al que no pasa día sin pedirle que sincere los datos del Indec, combata en serio la inflación y lo defienda de los embates del exterior.

Hasta la CGT de Hugo Moyano, pata imprescindible del poder kirchnerista, escupió en las manos oficiales, por considerar insuficiente la suba de 21,5 por ciento del piso a partir del cual se paga impuesto a las Ganancias.

La crónica policial también aporta lo suyo, rociando de olor a efedrina la financiación de la campaña presidencial 2007. Entre las posibles asociaciones ingratas, el asesinato de un empresario que dejó detrás un tendal de cheques sin fondo, operaciones turbias con medicamentos y una donación de 200.000 pesos en apoyo de la candidatura de Cristina Fernández, remite a los 800.000 dólares de la valija del venezolano Antonini Wilson. En el mejor de los casos, un triple crimen que ministros y supuestos expertos coinciden en describir como "de sello mafioso", no habla bien sobre de las políticas oficiales de seguridad, prevención del narcotráfico, criminalidad y lavado de dinero.

En el terreno de la política a secas, ese en el que se dirimen candidaturas y voluntades electorales, el gobierno hace cuernitos para que el tiempo pase lento y los escenarios provinciales muden de aquí a las elecciones legislativas de 2009. Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba, Santa Fe, Mendoza. La lista tiene que alargarse para encontrar un distrito grande en el que el oficialismo haga pie firme, aferrado como sigue a la táctica y el menguado poder de una billetera devaluada.

La mejor noticia para el kirchnerismo sigue siendo el griterío desordenado de la oposición. Pobre consuelo para la soledad que se procuró solito, solito.

La relación con el Congreso

La Jefatura de Gabinete analiza una serie de cambios para hacer más dinámico el informe que debe brindar, alternativamente, a ambas cámaras del Congreso el responsable del área, que podrían ponerse en práctica en la próxima visita que Sergio Massa realice al Parlamento.

Si bien aún no tiene fecha para concurrir -esta vez le tocará ir a la Cámara de Diputados-, Massa estudia con su equipo una serie de cambios al mecanismo que van desde la posibilidad de formular repreguntas hasta acotarlo a temas puntuales para hacer más ágil el mecanismo.

Fuentes parlamentarias no descartaron que el nuevo sistema pueda ser aplicado en el marco del primer informe que brindará Massa al Congreso, tras el alejamiento del cargo de Alberto Fernández, a fines de julio pasado.

La posibilidad de hacer cambios al sistema fue anticipada por el propio Massa, quien afirmó días atrás que concurrirá próximamente al Congreso a rendir cuentas con un "nuevo mecanismo que les permita a los bloques hacer repreguntas que antes no existía y con un grupo de temas específicos".

Massa adelantó que Oscar González, responsable de Relaciones Parlamentarias de Jefatura de Gabinete, analiza las modificaciones que permitan a los bloques hacer repreguntas y trabajar sobre un grupo de temas porque, dijo, "sino terminamos respondiendo 700 preguntas y no se le termina contestando nada a nadie".

Para ello, la Jefatura de Gabinete pidió a las autoridades del bloque del Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados que le acercaran por escrito las sugerencias realizadas por los diferentes bloques para buscar hacer más productivo y ágil el informe.

Carrió y Alfonsín

Después de años de desencuentros y un par de cruces verbales mediáticos en el marco de la última campaña presidencial, y con la motivación de interesarse por su estado de salud, Elisa Carrió iba hoy al departamento de Raúl Alfonsín para saludarlo. Aunque nadie arriesga ninguna lectura más allá de la reconciliación basada en el pasado afecto, tampoco puede obviarse el contexto de reformulación del escenario político del país. Un escenario en que Julio Cobos vuelve al radicalismo y muchos dirigentes del partido hablan de una reorganización, que incluya a Carrió y a Ricardo López Murphy (quien a su vez, ya visitó al veterano ex presidente).

Sergio Serrichio (CMI)