Deportes: DEPO-02
Lo habilitaron 24 horas antes y, de bronca, el ex Huracán metió dos
Para esta Guerra, Unión tiene el gol como arma
Claudio Guerra se puso la "pesada camiseta 9" que dejó Leandro Zárate con sus 19 goles en el torneo anterior. Hizo dos y eso sirvió para pegar el primer grito.

Enrique Cruz (h)(Enviado especial a Bahía Blanca)

El fútbol es así. Sepulta preocupaciones o las instala en cuestión de días. Bastan 90 minutos para que, por ejemplo, se viertan algunos conceptos o definiciones terminantes. Los tres partidos que había jugado Unión hasta ahora habían dejado, en la mayoría de los hinchas, más preocupaciones que cuestiones positivas. Pero seguramente esta victoria contundente en Bahía servirá para tranquilizar los ánimos, templarlos y hasta para dibujar alguna mueca de entusiasmo y expectativa. ¿Qué cambió Unión?, la puntería para el gol hallada en un debutante como Guerra, el mejoramiento individual de algunos jugadores (cosa absolutamente esperable) y una mejor imagen colectiva que, sobre todo, se dejó traslucir en el segundo tiempo, que fue superior, en cuanto a rendimiento, que el primero, porque en ese tiempo, el complementario, Unión se encontró con todo lo que debía para ganar con holgura: espacios, la desesperación del rival y los goles.

Si Guerra va a ser la gran figura del equipo como el año pasado lo fue Zárate con sus goles, lo dirá el tiempo. Arrancó bien y las dos que tuvo fueron adentro. Se entendió muy bien con Pereyra y si bien es muy joven, tiene algo que por allí le falta a Márquez: mayor experiencia. Pero hay algo que tiene que quedar claro: Guerra no viene a cubrir la ausencia de gol de Márquez, porque el "Cuqui" es, precisamente, un goleador al que lamentablemente no le salieron bien las cosas en los tres primeros partidos. Guerra viene, junto con Márquez, a darle al equipo esa contundencia que tuvo con la "Chancha" Zárate y que sirvió para posicionar a Unión en un escalón muy cercano al del retorno a Primera División. Y debutó con todo.

Vale la pena también aclarar que Unión se encontró con el peor de los equipos que tuvo hasta ahora enfrente. Un Olimpo muy poco efectivo, que mientras el partido estuvo 0 a 0 supo hacer las cosas medianamente bien para tener más la pelota pero sin lastimar, y que cuando el partido se puso a favor de la visita, ofreció todo tipo de facilidades en el fondo (algunas de ellas en el límite de lo tolerable para jugadores profesionales).

Pero había que aprovechar esas circunstancias y Unión lo hizo. En realidad, el primero en darse cuenta de cómo había que jugar el partido fue el propio Quiroz, quien ante la pregunta del enviado de El Litoral, el viernes a la noche en el hotel, sobre cómo iba a plantear el partido, respondió rotundamente: "De contragolpe y por las bandas". Y así lo ganó Unión, de contragolpe, con un gol que llegó por el costado y con otros dos que se gestaron y definieron por el medio, pero que respondieron cabalmente a la propuesta de Quiroz.

En busca de la madurez

Cualquier equipo de fútbol tiene trámites y rivales cómodos y otros que lo incomodan. Unión, por las características de sus jugadores, daría la impresión de no ser un equipo capaz de meterse atrás para contragolpear, sino de presionar en el medio y atacar. Sin embargo, le fue muy bien ayer cuando tuvo la premisa de defender bien y de salir rápidamente, porque tiene jugadores adaptables a estas circunstancias. Y esto es un síntoma de versatilidad y madurez.

Es decir, el partido de ayer debe dar una cabal muestra de que se puede jugar de diversas maneras siempre que haya conciencia y convicción de lo que se está haciendo. Por eso Quiroz se enojó mucho con los defensores en un pasaje del primer tiempo, cuando los veía demasiado replegados, a sabiendas de lo complicado y peligroso que resulta jugar de esta manera en una cancha chica, donde una pelota que se pierde en tres cuartos de cancha puede terminar en una jugada de gol, o la insistencia del rival es una invitación al error defensivo.

Para ello, no era solamente necesario que los defensores se adelanten, sino también que aparezcan en escena los volantes. Porque en el primer tiempo gobernaron el trámite los de Olimpo, con Olivi de abanderado (ganándole mucho las espaldas a Zapata) y con Carrizo, Rogelio Martínez y Salvatierra empujando. Frente a esta propuesta de presionar en el campo tatengue, Unión no tenía una adecuada respuesta de los dos volantes laterales (Zapata y el "Coqui" Torres), perdidos en ese pasaje, ni tampoco de Rosales, que apareció muy poco. Sólo De la Fuente, una vez más, peleaba a brazo partido tratando de recuperar y de imponer una presencia que no resultaba gravitante por una simple cuestión de inferioridad numérica en ese sector.

Ganar en las dos áreas

De todos modos, Unión tenía algo fundamental a su favor: ganaba en las dos áreas. Había empezado complicado Gorostegui, pero después se terminó afirmando y jugando el mejor de los partidos con la camiseta tatengue. Y empezó a ser clave el "Rusito" Yacob, más el buen acople con otro refuerzo que está rindiendo, como Alessandria, y un Pérez que también fue de menor a mayor. Entonces, ni Pirchio ni Cervera complicaban lo suficiente y Unión tenía asegurada una parte de la historia a su favor: la de no complicarse en el fondo.

El otro aspecto lo empezó a ganar desde que Pereyra aprovechó una de las tantas "pifias" de Dudar Äde pésima actuaciónÄ para dejársela servida a Guerra en el primero de los goles del ex Huracán. Y después que Rosales también lo habilitó con maestría para que el debutante marque el segundo, todos supimos en la cancha que estaba todo terminado. Los cambios del cuestionado Florit no sirvieron de nada, Olimpo fue atacando cada vez menos, Unión se defendió cada vez mejor y cuando le tocó atacar se floreó. Le anularon un gol (dudoso off side cobrado a Pereyra tras un centro de Márquez) y vino la obra cumbre de Jorge Torres, quien robó una pelota en las inmediaciones de su área e inició una impresionante corrida que terminó con brillante definición ante la salida de Ibáñez, aprovechándose de la incapacidad defensiva del rival.

¿Inesperado?

Unión necesitaba ganar el partido tanto como Olimpo. Es que estos dos equipos, por una cuestión de historia y exigencias, tienen que, al menos, cargarse sobre sus hombros la mochila del protagonismo. Después, más adelante, se verá si son o no candidatos. Pero en este torneo que parece tener un fuerte protagonismo de los equipos del interior, Unión y Olimpo no están debajo de nadie en esto de pelear por estar arriba y por ascender.

No sé si el 3-0 podía ser un resultado esperado. Máxime teniendo en cuenta que Unión lo pudo liquidar por una diferencia mayor, lo cual habría resultado aún más sorpresivo. Es bueno haberlo tenido de adversario a Olimpo en este momento, pues posiblemente este equipo mejore en el futuro. Y es bueno también que Unión haya tenido el viento a su favor que no tuvo en los otros partidos del torneo frente a los cordobeses que motivaron más de una mueca de preocupación en su exigente hinchada.

Unión no ganó el partido porque tuvo suerte, tampoco porque se encontró con un rival débil (aunque esto ayudó). Unión ganó porque tuvo eficacia para definir, porque Quiroz lo planteó muy bien y porque esa eficacia la tuvo en los dos sectores donde se definen los partidos: las áreas. Si a todo eso se le logra sumar juego (algo para lo que tiene buenos intérpretes), es muy probable que este equipo empiece a crecer y a convertirse en todo lo creíble que la gente reclama.

Olimpo0Unión3

Olimpo (Bahía Blanca): Ibáñez; Jorge Martínez, Oyola, Dudar y Walter Gómez; Salvatierra, Rogelio Martínez, Carrizo y Olivi; Cervera y Pirchio.

DT: Daniel Florit.

Unión: Ojeda; Alejandro Pérez, Alessandria, Yacob y Gorostegui; Zapata, De la Fuente y Jorge Torres; Paulo Rosales; César Pereyra y Guerra.

DT: Fernando Quiroz.

Gol en el primer tiempo: 42 min. Guerra (U).

Goles en el segundo tiempo: 11 min. Guerra (U) y 41 min. Jorge Torres (U).

Cambios en el segundo tiempo: 16 min. Amaya por Cervera (O); 24 min. Carabajal por Alessandria (U); 27 min. Diz por Salvatierra (O); 28 min. Alexis Fernández por Rosales (U) y 34 min. Márquez por Guerra (U).

Arbitro: Néstor Pittana.

Estadio: Olimpo de Bahía Blanca.

Que dirija siempre.

Es notable y curiosa la estadística de Unión con Néstor Pittana, el árbitro del partido de ayer en la primaveral tarde bahiense. Lo dirigió en 6 ocasiones, con cuatro victorias y dos empates. O sea que, con Pittana, Unión nunca perdió. Su arbitraje fue muy bueno y si bien quedó la duda en el gol anulado a Pereyra y en alguna otra jugada donde cobró off side, lo hizo a instancias del asistente.