Economía: ECON-02
Análisis
Billetera mata default

Sergio Serrichio (CMI)

Tras el anuncio de que la Argentina cancelará por completo y en efectivo la deuda con los Estados que integran el llamado "Club de París", la segunda jornada del encuentro internacional de economía organizada por el Banco Central fue ayer un hervidero.

No hubo nadie que juzgara negativamente el anuncio, pero este cronista encontró sólo dos que lo consideraran inequívocamente positivo: Carlos Heller, del banco Credicoop, un aliado del kirchnerismo (fue compañero de fórmula del ahora Senador Daniel Filmus en la elección en Capital Federal) y un funcionario del Banco Central que extrañamente- pidió reserva de su nombre.

La mayoría puso peros. El principal fue que la decisión presidencial parece ser, más que una medida tomada por la positiva, una forma de gambetear problemas de fondo, como la inflación.

Tras la caída de los bonos argentinos en agosto y el aumento del costo financiero, el gobierno necesitaba dar señales de que puede revertir esa tendencia. Pero políticamente estaba trabado por la exigencia de los miembros del Club de París de que un acuerdo a varios años requería la presentación de un programa y, tal vez, pasar por el "monitoreo" del Fondo Monetario Internacional.

En la versión oficial, el pago en efectivo, usando poco más de un tercio de los casi 15.000 millones de reservas de "libre disponibilidad" del Banco Central, permitirá al gobierno recuperar simultáneamente la confianza de los inversores y reducir el costo financiero, y mejorar el frente político externo sin tener que verle la cara al FMI y responder preguntas incómodas sobre el Indec.

Está aún por verse si esa lectura se refleja en el precio de los bonos y en el costo del crédito para las empresas privadas. La apuesta más segura es que el pago permitirá disminuir el costo de financiar planes de infraestructura, al liberar la "garantía" de agencias estatales de crédito, como la francesa Coface, la alemana Hermes y los Eximbank de Japón y de Estados Unidos.

"El costo de financiar el Tren Bala se reduce del 16 al 4 por ciento", ejemplificó Miguel Kiguel, quien fuera secretario de Finanzas en el gobierno de Menem. "Si es para eso, mejor no hubieran hecho nada", reaccionó otro asistente, que también pidió anonimato.

Habrá que ver si esta "compra" de credibilidad funciona, y para qué. Y finalmente, si en el mundo político-financiero es cierto, como dice el dicho, que billetera mata galán.