En algún momento de las últimas semanas, al canal América le quedó un agujero en la grilla que no alcanzaba a cubrir con la malherida rodilla de Palermo y, como en un acto reflejo sin rasgo alguno de originalidad, lo rellenó con famosos, nunca con personas que viven debajo de los puentes, con el título de "Infama" (lunes a viernes a las 20.30). Puso al frente a Santiago del Moro, el chico rubio de ojos saltones que pudo ser un buen paseador de perros, pero que eligió la tele como un lugar adecuado donde no tenía que limpiar deposiciones de animales, sino hacer las propias. Se lo recuerda en Much Music como un conductor que maltrataba al idioma, lo que siempre puede interpretarse como la manifestación de un espíritu transgresor. Pero en su pase a la televisión de aire dejó atrás la cuota de agresividad guaranga para púberes que hacía de él un personaje atractivo.
Es de todos conocido que la gente sube y baja de los autos, pero nunca se habían visto tantas personas ejecutando esa operación intrascendente, salvo, tal vez, en una pista de TC 2000. Ya que el programa se presenta como el "lado B" de los famosos, y ya que no se puede llegar a la intimidad de sus hogares o como sean llamados los lugares donde duermen y se alimentan, las celebridades son registradas por las cámaras en la calle, a la entrada y salida de los teatros, restaurantes, shoppings o peluquerías, es decir, bajando y volviendo a subir a sus autos. Es un testimonio que, por su reiteración, termina provocando hastío, salvo que se trate de Charly García, que tenía la costumbre de insultar o pegar a alguien antes de cerrar la puerta, para convertir el acto de trepar a un auto en un tumulto.
Todos los días, entonces, Santiago del Moro muestra a la farándula y sus vehículos, e inclusive inventa secciones relacionadas a la temática, como ser un "ranking de famosas que montan 4x4" , donde desfilaron Fernanda Vives, Dolores Barreiro, Jacqueline Dutra, Paula Robles y Natalia Oreiro, al frente con una estanciera flúo.
La idea original es mostrar "el costado humano de los famosos", inclusive su "lado animal", tal vez el más fácil de capturar, y "su vida cotidiana sin maquillaje", el momento en que se apaga la cámara. En realidad, ese otro lado no existe, la farándula es de una sola pieza, no tiene otra cara: la intimidad del famoso es ser famoso todo el tiempo. Si no, sería como pedirle a un caballo que, por un rato, deje de ser caballo.
En realidad, el joven Santiago del Moro recurre a la ironía ante un material tan estúpido, pero ha sido arrojado al fuego, si no, ¿cómo se sobrevive animando un programa en el que, por ejemplo, como atracción sobresaliente se muestra a Luis Majul caminando por la calle?
El cantante Axel saliendo del programa de "la señora Mirtha", en el mismo canal, o Ricky Sarkany (*) entrando al programa de Mirtha, siempre bajando y subiendo a un auto, todos. Al menos, a veces hay suspenso, y fue el caso de Mariano Martínez cuando, al salir de un brindis con sus compañeros de "Closer", no pudo encontrar su auto.
El programa sirve para apreciar de cerca a Roberto Piazza, eligiendo alianzas con su novio, en víspera de la boda, y a Luisiana Lopilato llegando a la peluquería cojeando, porque sufrió una caída, aunque suelen destacarse los videos enviados por los propios famosos. Así, pudo verse a Alberto Cormillot en unas vacaciones o "retiro espiritual" en la India, trepado a una elefanta en medio de un río, con un taparrabos que apenas nos evitaba la visión de sus partes pudendas. En medio de sus comentarios guarros, Santiago del Moro lo puso con las palabras precisas: "Los famosos no son humanos, son famosos".