Región: REG-03
Las nuevas tecnologías

La soja utilizada por los chacareros argentinos y del mundo, lejos de ser un "yuyo", expresa una revolución tecnológica que implica cambios profundos en la semilla desde su concepción misma.

Independientemente del debate que los cultivos transgénicos plantean, estas nuevas variedades y desarrollos híbridos representan un tema que merece la comprensión de las autoridades que deben legislar en consecuencia.

Si bien el hombre ha ido modificando a su manera la biología a lo largo de la historia en todo el mundo, recién en 1962 se comienza puntualmente con los primeros programas tendientes a la obtención de variedades locales. Gracias a un trabajo minucioso que combina el esfuerzo privado y el público, se ha armado alrededor de la oleaginosa la cadena agroindustrial exportadora más exitosa de la Argentina.

Según expresa un trabajo de la Asociación de la Cadena de la Soja (ACSOJA), la ganancia reflejada por la soja modificada representa un 62 por ciento con respecto a las variedades anteriores. En esta rápida cronología, las modificaciones significaron una notable mejora del rinde y una mayor resistencia a agentes bióticos adversos, como el cancro del tallo, nematodo del quiste o mancha ojo de rana. Esto logró variedades con buenos estándares productivos en suelos pesados, arenosos, áreas con temperaturas extremas, o escasos regímenes de lluvia.

Ya en los 90, las primeras variedades de soja tolerantes a glifosato fueron liberadas al mercado. Gracias al gen CP4-EPSPS, los productores las adoptaron de manera masiva. "Estos cultivares disminuyen el riesgo ambiental, facilitan el manejo del cultivo y favorecen la siembra sin labranza con mayor cuidado del recurso suelo", afirma el trabajo.

Este continuo trabajo de investigación hizo posible la creación de las variedades RR, las que producen la toxina de la bacteria denominada Bacillus thuringiensis. El gen transferido, denominado "Cry", es conocido como "gen Bt".

El reciente anuncio realizado por Monsanto en el Farm Progress Show acerca de un plan de inversiones de 125 millones de dólares en los próximos cuatro años, la mayor parte de ellos destinados a producción de semillas, representa un cambio de timón en la estrategia de la empresa y representa la posibilidad de cerrar un capítulo conflictivo con nuestro país.

El mismo permitiría la introducción de una nueva generación de soja genéticamente modificada que incluye una nueva tecnología RR, denominada RRY+/BT, con resistencia al glifosato con un mayor rendimiento (hasta un 15%) combinada con la resistencia a insectos.

En un mundo en donde el agua y el alimento se constituyen en recursos geoestratégicos a mediano plazo, la explotación agropecuaria se ha transformado en un tema de importancia vital, y la incorporación de tecnologías en una realidad insoslayable.