Eloy Rodríguez
El Plan Agropecuario Nacional, incluida la temática ganadera, ha sido hasta el momento un excesiva y demagógica fustilla retórica.
Lo cierto es que la ganadería alimentada a campo no puede competir con el "feed lot". Los guarismos son terminantes: el engorde pastoril, con un maíz de 10 toneladas por hectárea produce 300 Kg. de carne y esa misma cantidad de maíz en novillos engordados a corral produce 1.500 Kg. Para el gobierno la culpa la tiene la soja que le "robó" 10 millones de hectáreas a la recría y al engorde. Si esto es verdad, no es tan así ya que el maíz crece a mayor ritmo, queda al desnudo la falta de planificación para que el total productivo del país tenga un ordenamiento territorial donde puedan crecer todas las actividades en forma isócrona.
Por lo pronto, entramos en el cuarto año consecutivo de caída en el stock ganadero, por la situación ya explicada, a lo que hay que agregarle el corsé exportador, las trabas aduaneras, la intervención en los precios, la exigencia a las industrias frigoríficas de mantener un 75% de "encaje" para satisfacer el mercado doméstico y el incumplimiento argentino con la Cuota Hilton destinada al mercado europeo.
Se avecina una reducción de la oferta vacuna, ya que el combo de cierre de exportaciones y subsidios al engorde a corral, generan una disminución del peso de faena que a su vez promueve la liquidación de vientres. Para el asesor ganadero Víctor Tonelli, "en los feed lots, el gobierno nacional no otorga compensaciones para la animales de exportación sino que apoya la producción de novillos livianos para consumo interno". "Esto devasta al productor de novillo pesado que, en vez de tener premios, tiene castigos", dijo Angel Girardi, presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina. Además, si se subsidia el consumo y se castiga la exportación faltará producción. Asimismo, el dólar ya no es tan competitivo por el aumento de las retenciones y la inflación mayorista.
Tampoco hay relación entre la ganancia de cada eslabón de la cadena pecuaria con los períodos de riesgo de los mismos. Así, en un animal de $ 800, sin contar la producción previa, el criador, luego de 1 año, se queda con $ 56 (7,25%); el invernador, 9 meses, con $ 49 (6,30%); el consignatario, al momento de la venta, con $ 26 (3,35%), los frigoríficos, hasta 4 días, con $ 75 (9,70%), las carniceros, hasta 72 horas, con $ 121 (16%), los fletes con $ 10 (1,30%) y el estado, sin riesgo alguno, con $ 437 (57%). A juzgar por lo que cuesta el asado, que sin grasa iguala al valor del lomo, los pobres subsidian a los ricos.