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El huracán Ike sacudía hoy a La Habana con feroces vientos y lluvias, mientras atravesaba Cuba rumbo al Golfo de México, dejando en la isla cuatro muertos, más de dos millones de evacuados y gran devastación.
Ike, que previamente mató a 66 personas en Haití, avanza con vientos de 130 km/h, categoría uno (de un máximo de 5) por aguas entre la costa sur de La Habana y la Isla de la Juventud, para regresar en la mañana a tierra por Pinar del Río, según los pronósticos.
A las 9 GMT su ojo se situó 135 km al sureste de la capital de Cuba y saldría en la tarde al Golfo de México, donde podría cobrar intensidad, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH).
Sacudida por rachas de 130 km/h, La Habana, de 2,2 millones de habitantes, amaneció sin un alma en las calles, paralizada, sin actividad laboral, comercio ni tránsito, con amplias zonas sin electricidad.
Olas gigantes se abatían contra el muro del Malecón. Unas 170.000 personas están albergadas en La Habana, miles del casco histórico ÄPatrimonio de la HumanidadÄ por el peligro de derrumbes de edificios y casas en mal estado.
Toda Cuba está bajo alarma máxima, con más de dos millones de personas en albergues y casas de familiares en zonas más seguras. Brigadas de salvamento y patrullas se mantienen alerta para socorrer a los damnificados.
Pese a su reconocido sistema de prevención de catástrofes, Cuba reporta cuatro muertos, según un balance preliminar, y en su recorrido de este a oeste arrasó con casas, almacenes, tiendas, edificios, árboles, cultivos y postes de electricidad.
"Sigue siendo muy peligroso por las lluvias y vientos fuertes" que descarga ya hoy en el occidente, sobre Ciudad de La Habana y las provincias de Matanzas, La Habana y Pinar del Río, advirtió el meteorólogo José Rubiera.
El experto advirtió que el ojo del ciclón surcará la isla por Pinar del Río, entraría por Punta La Capitana a mitad de la mañana y saldría por El Rosario esta tarde.
En Pinar del Río, unas 79.000 personas fueron evacuadas y otras miles en la Isla de la Juventud. Ambas regiones, en la ruta demoledora de Gustav hace diez días, estaban abocadas a las tareas de recuperación cuando debieron volver a resguardarse ante Ike.
Matanzas evacuó a más de 120.000, 13.000 de ellos turistas del balneario de Varadero, principal polo turístico de Cuba, cuyas playas estaban ahora desiertas.
En la región oriental, Holguín Äpor donde entró el ojo del huracán a Cuba el domingoÄ, Las Tunas y Camagüey fueron las provincias más asoladas por Ike. "Los daños son grandes en viviendas y agricultura", señaló José Betancourt, de la Defensa Civil.
"Hay grandes daños en infraestructura, edificios, almacenes, casas, árboles arrancados de raíz. Esto es muy difícil", dijo Julio García, presidente del Consejo de Defensa provincial de Camagüey, en cuya ciudad capital el agua llegó a cinco metros de altura.
El presidente Raúl Castro se reunió ayer con el Estado Mayor del Consejo de Defensa Civil y, al igual que su hermano, el líder enfermo Fidel Castro, sigue "minuto a minuto" el avance del huracán, según las autoridades.
Anticipando el rumbo futuro de Ike, un aviso de tormenta tropical está vigente para los cayos del sur de la Florida y la turística ciudad de Key West, en el extremo sur estadounidense. Pero la mayor amenaza se centra sobre los yacimientos petroleros del Golfo de México, por lo que el precio del crudo aumentó ayer.
El grupo petrolero anglo-holandés Shell inició la evacuación de plataformas marítimas en el Golfo, el estadounidense ExxonMobil evalúa la situación, y el francés Total regresará a tierra su personal mañana.
El Golfo de México es amenazado por Ike tras el susto de Gustav, que dejó un centenar de muertos en el Caribe y Estados Unidos, la mayoría en Haití, donde otros 500 murieron en el reciente paso de Hanna y Fay.
Cuba no reportaba muertos por un ciclón desde que en julio de 2005 el huracán Dennis dejó 16 víctimas mortales, siendo el más mortífero de la isla en cuatro décadas.
Pedido de la Cruz Roja
La Federación Internacional de la Cruz Roja lanzó hoy un llamamiento para recaudar 5,8 millones de dólares, con el fin de apoyar la acción humanitaria de su filial cubana "confrontada a una temporada ciclónica sumamente devastadora". "La Cruz Roja necesita esos fondos para poder ayudar a 8.000 familias durante los próximos nueve meses", indicó la Federación en un comunicado divulgado en Ginebra.
La organización humanitaria ya envió por avión una ayuda de urgencia para 3.300 familias desde su centro de respuesta frente a las catástrofes, con base en Panamá.
Chaparra, un pueblo de 51.000 habitantes del oriente cubano, estuvo a punto de ser borrado del mapa por el huracán Ike, que dañó el 80% de sus casas al pasarle por encima, antes de avanzar hoy por la costa suroccidental, según informes locales.
De esa población 36.000 personas tuvieron que ser evacuadas, 24.000 de ellas a casas de amigos y familiares, pues edificios públicos como la secundaria básica o la terminal municipal de ómnibus quedaron huecos, sin puertas ni ventanas. El almacén mayorista no tuvo mejor suerte, pues el techo se vino abajo.
Población nacida a fines del siglo XIX con el auge de la industria azucarera, vivió orgullosa de su ingenio, el Chaparra, denominado Jesús Menéndez, después del triunfo de la revolución de Fidel Castro, uno de los mayores de Cuba.
Pero hace unos tres años, el gobierno decidió una drástica reducción de su centenaria industria azucarera en busca de eficiencia, y el ingenio fue cerrado y desmontado después, según vecinos de la localidad.
Ahora Ike, que penetró el domingo por la provincia de Holguín, para seguir después a la vecina Las Tunas, donde está Chaparra, mostró toda su fuerza a la población.
"Vimos pasar el ojo por aquí. Escampó, se fueron los vientos y por unos minutos hubo paz. Pero después volvió el viento y la lluvia, que no para desde entonces", dijo Celia, una vecina de 72 años, por teléfono.
Chaparra, 700 km al este de La Habana, como otras poblaciones del este cubano, vivieron una noche terrible, bajo agua, viento y oscuridad. Sólo el nuevo día le trajo la dimensión de la tragedia.
El presidente del Consejo de Defensa municipal explicó a la televisión que la destrucción era tal, que se estaban improvisando cocinas colectivas para preparar los alimentos, pues en los restos de las casas no había condiciones.
Puerto Padre, de 93.500 habitantes, fue el otro municipio muy castigado en esa provincia, en la cual ninguno de los ocho escapó a la furia del huracán Ike.