César Miño
Con una producción en la que la solvencia colectiva estuvo a la palestra, Santa Fe Rugby Club superó a CRAI por 14 a 11, en el marco de la séptima fecha de la zona Campeonato del Regional del Litoral 2008 , organizado en forma conjunta por las Uniones Rosarina, Santafesina y Entrerriana de Rugby.
De esta forma, ambos equipos santafesinos compartieron la vanguardia de las posiciones, por lo que debió definirse el primer puesto de acuerdo a las imposiciones reglamentarias del certamen. De ello, resulta que el vencedor de ayer se favoreció por haberse impuesto en el match correspondiente a la segunda fase concluida en la víspera.
De esta manera, Santa Fe Rugby Club será anfitrión de las semifinales, a disputarse el sábado 27 de setiembre venidero y su rival será el Club Universitario de Rosario; clasificado por una definición similar sobre GER y Jockey, con quienes compartió el cuarto puesto, pero se vio favorecido por haberlos batido en esta instancia.
Por su parte, CRAI jugará ese día a primera hora en Sauce Viejo ante Duendes Rugby Club, que con su éxito de ayer se ubicó finalmente tercero.
Santa Fe Rugby Club comenzó a pergeñar su plausible actuación ejecutando un impecable sistema defensivo; el que lució virtualmente inexpugnable en todos los sectores del campo de juego, a partir de una óptima respuesta individual y conjunta.
En la escala de virtudes, vale comenzar a puntualizar algunas de las denotadas por un pack de forwards que resultó determinante para alcanzar el tan festejado éxito final. Tal afirmación surge del ineludible hecho de que sus ocho integrantes lograron imponer condiciones en el scrum y tuvieron una notable injerencia en la recuperación de las tantísimas pelotas que el equipo reconquistó a partir de contra-rucks y contra-mauls, merced a movimientos impregnados de certezas.
Aunando estos elementos, siempre dio la sensación de que el representativo visitante lució más cómodo y sereno, pese a que durante buena parte del desarrollo su anfitrión estuvo mejor posicionado desde el punto de vista territorial.
Sumado a esas capacidades, llega el tiempo de referirse a lo que quizás resultó el elemento clave para definir un match en el que se liberó tanta adrenalina: la sapiencia con la que el vencedor manejó las situaciones más extremas del juego.
Léase: aprovechando las ocasiones propicias para sumar; o bien, sosteniendo situaciones casi límites, con la serenidad propia de un equipo de enorme experiencia, pese a que varios de sus integrantes aún son demasiado jóvenes.
Como el caso de Nicolás de Biaggio, el medio scrum que manejó con gran sapiencia a un pack de forwards iluminado, transformándose en su conductor natural. Pero además, junto al apertura Pedro Benet, conformó una pareja de medios que estableció diferencias nítidas con respecto al accionar de sus pares adversarios, con todo lo que ello representa habitualmente y más aún, en circunstancias como éstas.
A la hora de señalar los principales aciertos de CRAI, surge la excelente tarea cumplida en el line-out, fundamentalmente en el primer tiempo y hasta buena parte del deslucido complemento.
Sin embargo, pese a contar con una fuente de obtención tan adecuada para su estilo de juego como ésa, el anfitrión fue incapaz de sostener un caudal de control y utilización que lograse quebrar la fortaleza defensiva rival.
Aunque sin dudas resultaría injusto dejar de señalar que el fundamento más preciso para justificar esa imposibilidad radica más en las capacidades aludidas de su oponente, que en las propias limitaciones.
Por último, fue dable observar que ambos semifinalistas anticipados mermaron su accionar en el complemento, lapso en el cual denotaron impericias que no habían surgido en la etapa precedente. Circunstancias que es dable pensar que obedecieron Äen gran medidaÄ al desgaste físico y mental provocado por un partido de estas características.
En síntesis, más allá de que no hubo abundancia en materia de volumen de juego, en un contexto de diferencias tan exiguas como el resultado final, surgieron de lo observado a lo largo de todo el desarrollo elementos tan valiosos como los descriptos en forma precedente.
Pero también, amén de las virtudes y defectos sectoriales, existieron actitudes y aptitudes compartidas por vencedores y vencidos dignas de ser puntualizadas; como por ejemplo, la enorme entereza expresada en cada uno de los instantes del juego por todos y cada uno de sus protagonistas. La que junto al capital técnico-táctico que ambos poseen, no sólo fortaleció el camino que depositó a ambos equipos en la altisonante situación de la que actualmente disfrutan, sino que seguramente servirá para sustentar su pretensiones en la definitoria instancia que se avecina.
El match se disputó en la cancha principal de CRAI ante un excelente marco de público, con el referato del uruguayo Rodolfo Crocci, quien fue secundado por su connacional Carlos Bueno y el rafaelino Carlos Bugna como jueces de touch.