Opinión: OPIN-03 Con los ojos en el cielo

Después de meses de sol recalcitrante, hoy el cielo apareció encapotado; tal vez sea la promesa del aguacero tan deseado.

A poco del inicio de la primavera, los ojos de los seres vivos de la provincia apuntan al cielo. Las noticias que llegan desde el norte amargan: los animales se mueren flacos y sedientos, las pasturas están quemadas por las heladas y el agua que se les niega. Nada crece y los procesos productivos quedan truncos.

Por estos días, el ministro de la Producción de Santa Fe informó en el Senado que "a partir de la semana próxima se incluirán en la emergencia agropecuaria otros distritos de la provincia". Así, el 73 por ciento del territorio santafesino estará incorporado en el desastre de la sequía.

"Es la provincia más afectada de todo el territorio nacional", dijo Bertero. El funcionario detalló que las zonas ya declaradas en emergencia alcanzan el 60 por ciento de la provincia y añadió que con los departamentos que se agregarán se completaría el nuevo porcentaje.

Los productores agropecuarios reclaman ayuda económica para el sector que, según el funcionario, el gobierno provincial no puede afrontar solo, por lo que se le reclamó al gobierno nacional colaboración inmediata.

La ayuda prometida por la Nación para hacer frente a la desesperante situación en las áreas más perjudicadas por la sequía era de seis millones de pesos, pero nunca llegaron.

¿Y en la ciudad? ¿Quién puede creer que en la metrópolis no se necesita el agua? Respiramos polvo, brotan alergias y gripes.

Las frutas y verduras que llegan a los comercios están achucharradas, mustias. Los árboles y plantas de las plazas y patios hacen un esfuerzo por florecer y responderle a la primavera que les está llegando. Estación que por ahora sólo se anuncia en el calendario, porque sin agua, nada brota.