Domingo Sahda
"La cuestión no está en pintar lo que se ve, sino lo que está detrás, escondido bajo las apariencias..
Con la frase del encabezado, la Fundación Osde, en Imago-Espacio de Arte dio apertura a la exposición de pinturas de Fernando A. Espino, titulada Visiones y que a modo de homenaje reúne piezas de colecciones oficiales y privadas de nuestro medio.
La colección a la vista, curada y montada por Leo Scheffer se sostiene sin fisuras en un recorrido pausado que da lugar a la fruición y a la reflexión. La excelente disposición espacial y la correcta iluminación permiten la lectura de cada obra por sí, sin contaminaciones de proximidad. Los trabajos de mediano formato, bajo vidrio, presentan peligros y riesgos a tener en cuenta en razón de la proliferación de hongos que, más temprano que tarde corroerán las obras en exposición, puestas por la familia del artista y por disposición oficial bajo custodia en el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez. Tomar los recaudos necesarios a tiempo evitará seguramente cualquier situación irreparable.
La muestra Visiones está organizada por períodos expresivos en los cuales las orquestaciones cromáticas viajan desde el marcado diseño y señalamiento gráfico de blancos, negros, rojos, ocres, hacia superficies jaspeadas de tenues tinturas en las cuales el esgrafiado sobre tales superficies crea vínculos de lectura alternativa. Afirmación y negación simultánea de la forma en proceso de dialéctica visual que enlaza en unidades visuales los opuestos en personal resolución, que prontamente vira hacia organizaciones cuya aparente simpleza logra bloquear, de momento, la inquietud constante del artista por llegar al meollo de cada proposición hecha cuadro. Sobrerrelieves, superposiciones, desplazamientos, dispuestos en organizaciones abstractas que refieren a sí mismas y al proceso de creación de signos de absoluta independencia; esos que no describen ni relatan: sólo anotan sentimientos y percepciones intemporales.
Expresionista sin desborde emocional alguno, ajena a cálculos de reseca geometría, esta obra expuesta es concretización de despojado sentimiento. La sofisticación y el hermetismo solapan a los ojos desprevenidos la descarnada esencialidad del gesto sobre el plano, la búsqueda constante de lo esencial. El autodesafío de viajar a la profundidad de sí mismo sin autocomplacencias, ajeno a cualquier dogma preestablecido.
En la tarjeta-impreso de la muestra, en menos que modesto registro gráfico que no se compadece de la calidad del expositor y de la obra a la vista, anota Hugo Gola: "...
Su humor, bastante cáustico, lo defendió de un entorno indiferente y a menudo hostil y él supo convertir la carga de violencia que también atravesaba su vida en obras de equilibrio y armonía. La materia que utilizaba fue, en general, escasa. Pintó con casi nada, atento únicamente a su energía espiritual. Cada obra,un soplo, una prueba, un testimonio despojado del enigmático universo". (Gola, H., "Espino, Pintor"/ "La trama bajo las apariencias", co-edición UNL-Arte de México).
"... La obra ha cristalizado y permanece a la vista, mas, vibra subrepticiamente y se modifica ante quien la mira. Ha amarrado al pintor y ante su ausencia tangible, ha incorporado la tensa cuerda del alma anidada en cada vericueto, en cada textura, en cada trazo. Sólo ella otorga las claves propiciatorias de la lectura.
"Enemigo e incrédulo a toda especulación estética, se burlaba de todo, de él mismo, buscando desesperadamente un algo, ese algo fantasmático que se asoma como un guiño para luego desaparecer. En el entresijo de sus dibujos, de sus pinturas primeras, están ya elegidas las piezas del juego.
"Negro, blanco, grises perlados, tierras, algún relámpago de azules desvaídos y ocres ferruginosos, la violencia de un trazo rojo inusual y desaforado en su despliegue caracterizan la decisión cromática de Espino. Los esgrafiados y yuxtaposiciones hacen a jaspeadas superficies en sus cuadros que caracterizan a un sutil registro del magma pictórico. La imperiosa búsqueda de alternancias permite el encuentro y resemantización de trozos de cartón, de chapadur, pegados sobre la superficie del plano plástico en reducidas dimensiones; tierras sobre tierras con algún sobresalto cromático minúsculo equivalente a un quejido. Las obras devienen en objeto estético donde cada elemento quiere decir "otro' ". (Sahda, Domingo, "Espino, una mirada", Fundación Pre-Textos / Santa Fe, 1998).