Opinión: OPIN-06 Cartas a la dirección

El ciudadano frente a la corrupción

Señores directores: Con motivo de la reforma de la Constitución Nacional en Brasil, un constituyente propuso que la misma constara de un solo artículo, que debería redactarse de la siguiente manera: Art. 1: "Todo brasileño está obligado a tener un poquitito de vergüenza". Consideraba que era suficiente, porque apelaba a la sensatez de sus conciudadanos. Máxime cuando eran llamados Äa través del voto racionalÄ a representarlos con políticas activas.

Siempre me interesé en la lectura de los grafitis, que suelen revelar aspectos interesantes de la "conciencia colectiva" de la que hablaba el sociólogo Durkheim. Hay uno escrito en varias paredes que define a Santa Fe como "ciudad de ciegos": nuestro historial político parece avalarlo. Pues bien, asumamos como ciudadanos no sólo la vista, sino el oído y el habla de una ciudad que no parece reaccionar, sino esporádica y desordenadamente, a la indignidad moral que produce la perversión de los sistemas públicos, sean ejecutivos, legislativos o judiciales.

La "consigna" entonces, es luchar con acciones operativas, contra las variadas formas de la corrupción funcional, en la provincia y en la ciudad, que no muchos años ha era prototipo emblemático de todas las manifestaciones corruptas.

La ruptura del Pacto Social debe generar para el responsable el mismo escenario que la constitucional sanción del "infame traidor"; éste lo es a la patria, y su crimen es el que genera, hacia abajo, hambre, desocupación, violencia, droga, prostitución y otras lacras sociales.

Preocupa, en general, observar una ciudadanía que "ha bajado los brazos", a "total, todos son iguales", a "¿qué se puede hacer solos?", a "¿qué me importa? Yo, "argentino' ". Parecieran hacerse ciertos los versos del poeta.

japonés Komachi: "De tanto ver triunfar a nulidades, crecer la deshonra, prosperar la injusticia; de tanto ver crecer los poderes en manos de los malos y nulos, el hombre llega a desanimarse de la virtud , de reírse de la honradez (...)". Recordemos: "Para que la maldad avance, sólo hace falta que los hombres de bien miren para otro lado".

Mario A. Pilo.

Vicepresidente Asociación Civil Anticorrupción. Ciudad.