El gobierno dispondrá en las próximas horas el pase a retiro del jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, procesado por haber cometido presuntas irregularidades en el manejo de fondos de una unidad militar de esa institución con asiento en Río Gallegos, Santa Cruz. El anuncio lo realizó anoche el jefe del Gabinete, Sergio Massa, tras el pedido de renuncia hecho por el propio militar.
La resolución de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia terminó por darle el golpe de gracia al jefe del Ejército, que ya venía en declive político a raíz de la causa que lo involucra directamente, pero también por las denuncias sobre presuntos casos de corrupción en niveles superiores de la fuerza.
Las razones personales que adujo el histórico jefe del Ejército durante el kirchnerismo para solicitar su relevo y pase a retiro no son otras que el procesamiento que la Cámara decidió por considerarlo responsable de peculado después que en mayo del año pasado fuera sobreseído por el juez federal de Río Gallegos.
Los lugares llevan a la provincia de los Kirchner. Bendini fue allí el jefe de la Brigada Mecanizada XI en coincidencia con buena parte de la administración de Néstor Kirchner. De la mano de Kirchner llegó a la jefatura del Ejército, precisamente el mismo año 2003 en que el santacruceño alcanzó la Casa Rosada.
Los planes de la transición entre el gobierno de Kirchner y el de su esposa incluían el relevo de Bendini. Cuestionado precisamente por la causa de presunto peculado, pero también por la relación distante con la ministra de Defensa, Nilda Garré. Pero como parte de la decisión de no tocar nada en el segundo gobierno Kirchner, el general conservó el lugar.
Quiérase o no, también contribuyeron a minar su autoridad política las denuncias que a comienzos de agosto y el miércoles pasado presentó Garré ante la Justicia federal por presuntos casos de corrupción. Las denuncias se han centrado, al menos por ahora, en la fuerza que conducía Bendini. E inclusive en la segunda de esas denuncias apareció involucrado un general del total de seis ya sospechados- de su estrecha confianza, el jefe del Comando de Aviación del Ejército, el general de brigada Gustavo Serain.